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El Santuario cambrilense del Granada

Cristian Torrente, un devoto nazarí que alentará al conjunto andaluz en el Municipal de Reus el sábado

Marc Libiano

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La familia Torrente bien equipada con los colores del Granada. FOTO: Cedida

La familia Torrente bien equipada con los colores del Granada. FOTO: Cedida

En Castilléjar se encuentran los orígenes de la familia Torrente, instalada y adaptada totalmente a la vida rutinaria de Cambrils desde hace un puñado perdido de años, aunque jamás han perdido el gusto por las costumbres granadinas, tampoco han abandonado tradiciones. La rojiblanca del Granada, por ejemplo, convive como casi un amuleto sagrado en casa de Cristian, el protagonista de esta historia.

Cristian ya vio la vida en Cambrils, aunque entre los valores educacionales, su padre, Pedro, le inculcó la pasión por el Granada. Éste no sólo la ha mantenido, alejado del estereotipo de aficionado habitual. O Barça o Madrid. Él prefiere sufrir y disfrutar con el Granada. En tiempos de aquel Granada 74 en Segunda B, el cambrilense ya seguía de cerca paso del club de Los Cármenes.

El presente le ha permitido disfrutar de esos éxitos de bonanza en Primera División y reforzar lazos. Cada vez que el Granada asoma por Catalunya allí anda Cristian. Estuvo en el Nou Estadi de Tarragona durante el partido de la primera vuelta ante el Nàstic. Mañana sábado ya ha cambiado su turno laboral para poder acudir al Estadi municipal de Reus. “¿Has visto que igualada está la Segunda División? Buff Va a ser un año difícil”, suspira el futbolero, con una historia como jugador detrás.

El protagonista llegó a actuar con el Nàstic en Segunda B y también en el Cambrils que dirigió Santi Juncosa, ahora dirigente del Reus. Mostró habilidades sobre el verde antes de centrar sus esfuerzos como hincha en el Granada. En Cambrils existe el pequeño santuario de los Torrente en honor al Granada.

En casa de Pedro, un rincón con camisetas bufandas y alguna cerveza del mismo Granada ofrecen la bienvenida a los invitados. Hasta la hija pequeña de Cristian, Natalia, ha seguido esa devoción. Cada vez que observa en el televisor alguna camiseta rojiblanca hay veredicto. “Mira, juega el Granada”.

Cristian Torrente cuenta todavía con una asignatura pendiente; ver jugar a su Granada en el nuevo estadio de Los Cármenes. Un deseo que no espera demorar demasiado. Mientras, en casa, estos días están de enhorabuena. La visita a Castilléjar de Pedro hace unos días se ha saldado con un buen puñado de embutido de la tierra para degustar estos días de celebración. En Granada no todo es fútbol.

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