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'El cierre del parking de tierra junto a la ITV es una cuestión de responsabilidad'

Según explica José Luis García, propietario de los terrenos
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Unas enormes piedras sirven para impedir el acceso a los terrenos propiedad de Construcciones José Luis. Foto: Lluís Milián

Unas enormes piedras sirven para impedir el acceso a los terrenos propiedad de Construcciones José Luis. Foto: Lluís Milián

Hace unos días apareció en la entrada a los terrenos junto a la ITV, que los aficionados del Nàstic utilizan como aparcamiento los días de partido, unas enormes piedras que bloqueaban el acceso. Una actuación que los seguidores granas lamentaron a través de las redes sociales y apuntaron al propietario , la empresa del expresidente del club José Luis García. Una actuación que el empresario aduce a cuestiones de «responsabilidad, no económicas».

La historia se remonta al 2005. El entonces alcalde de Tarragona, Joan Miquel Nadal, solicitó a la empresa Promociones José Luis la cesión de los terrenos para facilitar la afluencia de los aficionados al Nou Estadi, con el equipo en Segunda. No hubo inconvenientes. Ayuntamiento y empresa firmaron un convenio por el que se cedía el uso del espacio al consistorio a cambio de la condonación del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) y de que la constructora quedara eximida de toda responsabilidad de lo que pudiera ocurrir en la zona.

El empresario abonaba la cantidad, que se le retornaba ya fuera a través del Nàstic o del propio Ayuntamiento.

 

Reunión a tres bandas

En junio del 2013, los problemas económicos del club grana hizo que se volviera a tratar el asunto, puesto que el Nàstic no podía asumir el pago del IBI. Hubo una reunión a tres bandas en las que se sentaron las bases de un nuevo convenio. En él se mantenían las mismas condiciones para la empresa, pero se especificaba que el Nàstic se hacía cargo del IBI, pagándolo con una subvención del Ayuntamiento. El acuerdo nunca se firmó, por lo que el convenio del 2005 seguía vigente.

En el 2014, la constructora abonó el IBI. Esperó a que se le ingresara la cantidad, como había ocurrido en todos los años anteriores. Pero no fue así. En cambio, sí fue recibiendo denuncias por la falta de mantenimiento del terreno (ruinas, vertidos, etc). Pese a ello mantuvo el aparcamiento hasta final de temporada.

A inicios del 2015 volvió a abonar el IBI, un pago que la empresa reclamó al Ayuntamiento en virtud del convenio. El consistorio denegó esa petición, por lo que el acuerdo del 2005 quedó resuelto y así lo confirmo el ente municipal. «Sin convenio, todo lo que pueda suceder allí es bajo nuestra responsabilidad. No es un tema económico, sino de responsabilidad», cuenta García para explicar el cierre del acceso.

«La puerta siempre ha estado abierta para hablar», asegura el promotor que incluso asegura que «si el Ayuntamiento nos pide los terrenos para hacer un aparcamiento disuasorio no pondremos reparos». De hecho, la propia constructora tiene dos espacios cedidos al municipio para esta finalidad. El aparcamiento disuasorio de la zona del cementerio y otro en la Avinguda Països Catalans. Un modelo que no supondría dinero al Nàstic –el IBI va a cargo de Aparcaments Municipals– y que a la empresa le eximiría de la responsabilidad.

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