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El deporte adaptado se abre hueco en Tarragona

Estefanía Grangé impulsa el rugby y el hockey en la ciudad. Un grupo de 30 personas se ha unido al proyecto, que se lleva a cabo en la Anella Mediterrània

Adrián Gómez

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Dos de los practicantes del hockey adaptado en silla. FOTO: Pere Ferré

Dos de los practicantes del hockey adaptado en silla. FOTO: Pere Ferré

«Después de mi accidente me vi en la necesidad de practicar algún deporte, por lo que investigué la manera de hacerlo». Al verse en esta situación Estefanía Grangé decidió buscar la manera de practicar el deporte adaptado. Ella es quien en su momento ideó el proyecto de iniciar el deporte adaptado en Tarragona, pese a que su intención no era la de ser pionera en este ámbito. 

Cuando el proyecto se inició Estefanía se encontró en una conjetura complicada, debido a que tan solo un club en la zona de Tarragona o alrededores le permitía practicar el deporte en su versión adaptada, el baloncesto (club Costa Daurada).

Debido a esta situación Estefanía decidió buscar la manera de poder practicar por sí misma cualquier deporte adaptado, esfuerzo el cual denomina ella misma como «difícil y ridículo».

Se dispuso a inscribir participantes para su iniciativa, enviando e-mails a agencias, residencias; puso en práctica todos los métodos en los que pensó y en cuanto alcanzó un número suficiente que habían decidido asociarse al proyecto Estefanía habló directamente con el exalcalde Josep Félix Ballesteros, quien apoyó esta iniciativa y les cedió la pista en la que actualmente practican los dos deportes adaptados, rugby y hockey. Así inició Estefanía este proyecto novedoso en la zona de Tarragona. 

Actualmente el Ayuntamiento sigue con las ayudas que ofreció a la iniciativa, y el club también ha considerado la propuesta y ya se ha convocado una asamblea para que el grupo se convierta en una sección del Rugby Tarragona. 

Este proyecto se ha encontrado con varios inconvenientes para poder realizarse, tanto por las pocas ayudas como por las limitaciones en el momento de practicar los deportes adaptados. 

A la pregunta de si cree que se podría llevar a más ámbitos además de las dos actuales disciplinas, Estefanía no es muy optimista, alegando que actualmente practican los dos más fáciles teniendo en cuenta su situación. 

La participación en cada deporte dentro de este grupo es muy diferente, pues practicando hockey hay entre 20 y 25 personas, mientras que en el rugby figura un grupo más corto según explicaba ella misma. 

Estefanía narra que «para practicar el rugby requiere una silla de ruedas manual, mientras que el hockey era sobre silla de ruedas eléctrica». Esta es una de las razones por las que los deportes son más limitados.

El grupo de 30 personas practica estos dos deportes adaptados todos los martes, en la Anella Mediterrània de Campclar, donde inician sus entrenamientos a las 16. Unas 30 horas.
 Estefanía hace una valoración final de todo este proyecto que, pese a el gran esfuerzo que está suponiendo, recién empieza ahora: «Es difícil y costoso en el momento de la preparación», dice, aunque considera que el ejercicio es totalmente necesario después de que la persona sufra el accidente. 

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