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El día en que Michael Jordan llegó a Reus

Los Juegos Olímpicos de Barcelona'92 cumplen 25 años. La llegada del Dream Team al aeropuerto, el paso de la antorcha olímpica o la participación de Reus como subsede del hockey fueron la flamante huella del evento en la provincia

Raúl Cosano

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Michael Jordan (camiseta naranja, sombrero blanco) se dirige al autocar tras aterrizar en el aeropuerto de Reus. Era una de las estrellas de aquel Dream Team.  Foto: Pere Ferré

Michael Jordan (camiseta naranja, sombrero blanco) se dirige al autocar tras aterrizar en el aeropuerto de Reus. Era una de las estrellas de aquel Dream Team. Foto: Pere Ferré

Fue una colección de cromos que transitó, en un visto y no visto, por el asfalto del aeropuerto de Reus. Allí, en un momento fugaz, se dejaron ver los componentes de uno de los equipos más míticos de la historia del deporte. Se pudo presenciar a Michael Jordan abandonando la terminal, pero también al resto, a cual más leyenda de la NBA: Magic Johnson, Larry Bird, Scottie Pippen, Karl Malone o Charles Barkley. 

Antes de pasearse para ganar el oro olímpico –vencieron los ocho partidos, promediaron 117 puntos y el entrenador no pidió ni un tiempo muerto–, la selección norteamericana de baloncesto aterrizó en Reus para competir en Barcelona’92. «Llegaron, vieron y se marcharon», escribió el periodista Lluís González en su crónica publicada en el 'Diari de Tarragona', tal día como hoy hace 25 años. 

Saludos de Magic Johnson desde lo alto de la escalerilla, sonrisas de Larry Bird... y el delirio entre los asistentes ante el más mínimo gesto de los mitos del baloncesto mundial. Apenas fueron 20 minutos, pero aquella expectación creada en torno al Dream Team, con aficionados y periodistas de todo el mundo agolpándose en el aeródromo reusense, ilustra bien lo que fueron aquellos Juegos que ahora celebran sus bodas de plata y que en aquel momento también impactaron sobre la provincia. 

Como un grupo de rock
Cerca de 2.000 personas se congregaron alrededor de las instalaciones para acoger con aplausos y vítores la llegada del avión de las estrellas, que procedía de Niza (Francia). Desde Reus, los jugadores se marcharon en autocar a un lujoso hotel de Barcelona para hospedarse. Aquel recibimiento tuvo más que ver con el fenómeno fan que con el deporte. Sin ir más lejos, el entrenador, Chuck Daly, decía de ellos que «eran como un grupo de estrellas de rock». Aquel caluroso día del mes de julio, en Reus, el Dream Team pareció los Beatles. 

Pero aquel no fue el único subidón que vivió la provincia. Especial trascendencia tuvo el paso de la antorcha por las comarcas tarraconenses. Las Terres de l’Ebre fueron las primeras en vivir la llegada del fuego olímpico. 

El paso de la antorcha por El Vendrell, uno de los municipios que tuvo el honor de acoger la llama con el fuego del Olimpo. Foto: Txema Morera/DT

La antorcha entró a la altura del punto kilométrico 148 de la N-340 en las comarcas del sur de Catalunya. Faltaban sólo tres días para el inicio de la gran fiesta deportiva y los aplausos y los vítores de bienvenida fueron los protagonistas en Tortosa, punto donde la antorcha ‘durmió’.

Mitos como el cantante Joan Manuel Serrat portaron la llama en aquel trayecto. La antorcha recorrió también localidades como Alcanar y Sant Carles de la Ràpita. Más tarde, en Reus, la antorcha fue recibida por 50.000 entusiastas que inundaron las calles de la capital del Baix Camp. Entre sus relevistas, Santiago Esteva, Gaietà Cornet, Jordi Gras o Joan Sabater. Y el último tramo le tocó a Tarragona, antes de que la llama embarcara camino de Mallorca. Los barrios y calles de la ciudad se volcaron como no se había visto hasta entonces. El Ayuntamiento de la ciudad, como instantes antes había sucedido en el de Reus, fue un hervidero de entusiastas y fans olímpicos. Tras un paso por El Serrallo, el fuego sagrado del Olimpo se embarcó en dirección a Mallorca.

Un mes antes, también había pasado por localidades como Montblanc o El Vendrell. En aquellos días, Tarragona también se empapó de la ilusión y la emoción por acoger el desfile de un símbolo tan histórico como la antorcha. Calles engalanadas, escaparates con motivos olímpicos –la mascota Cobi incluida– y aceras repletas marcaron aquella experiencia, todo un espectáculo visual para el disfrute de curiosos y, en primer término, de los ciudadanos. Casi como un precedente de lo que podría pasar hoy, durante el recorrido aparecieron pancartas independentistas y lemas como ‘Freedom for Catalonia’ o ‘Canya contra Espanya’.

El alcalde de Reus, Josep Abelló, recibe la llama olímpica, el 22 de julio de 1992. Foto: Lluís milián/DT

Así, el suelo tarraconense vivió prácticamente la última parte del trayecto del fuego helénico antes de que llegara al Estadi Olímpic de Montjuïc de Barcelona para la inauguración de los Juegos Olímpicos, el día 25 de julio de 1992. Fueron los mejores Juegos de la historia hasta entonces, los que cambiaron la mentalidad acomplejada de todo un país y los que dejaron una huella imborrable también para aquellos tarraconenses que los vivieron de cerca, ya fuera llevando la antorcha o asistiendo a la llegada de la selección yanqui a Reus. 

El legado de aquel evento es bien palpable en la capital del Baix Camp. Reus fue subsede y acogió la competición de hockey sobre patines.  El torneo se celebró del 1 al 5 de agosto –Argentina se llevó el oro al ganar en la final a España– en unas instalaciones construidas e inauguradas para la ocasión: el Pavelló Olímpic de Reus.  La primera piedra se colocó el 7 de enero de 1991.

El recinto, que luego fue fundamental para los eventos de la ciudad, se inauguró el 9 de mayo de 1992. Desde entonces, ha acogido multitud de torneos de diferentes especialidades, como campeonatos del mundo de patinaje, Mundiales de clubes de hockey sobre patines o Copas del Rey. Curiosamente, las instalaciones volverán a ser olímpicas el próximo año, ya que acogerán la competición de gimnasia rítmica en el marco de los Juegos del Mediterráneo de Tarragona. 

Desde Barcelona ‘92, el hockey sobre patines no ha vuelto a ser deporte olímpico. 

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