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El dilema de Juan Merino

El entrenador del Nàstic, cargado de condicionantes por las bajas deberá decidir si mantiene su táctica de cinco defensas

Jaume Aparicio López

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El entrenador del Nàstic, Juan Merino, reflexiona durante el encuentro ante el Almería. Foto: Pere Ferré

El entrenador del Nàstic, Juan Merino, reflexiona durante el encuentro ante el Almería. Foto: Pere Ferré

Juan Merino afronta la final del sábado ante el Mirandés con escasez de efectivos y con poco margen de maniobra. Las sietes bajas (Madinda, Barreiro, Mossa, Cordero, Luismi, Djetei y Muñiz) le dejan con 18 futbolistas justos de la primera plantilla para confeccionar la convocatoria.

Por un lado, el gaditano no deberá dejar a nadie fuera de la lista. Un problema menos. Pero, por otro, deberá recuperar jugadores como José Carlos o Jean Luc, con los que ya no contaba para esta temporada. Las necesidades le obligan a, como mínimo, incluirlos en la convocatoria. Luego, que jueguen, es otra historia.

Todo dependerá del planteamiento que tenga previsto el técnico grana. Si seguir confiando en sus defensa de cinco o abrirse al cambio y tira de una línea más clásica con cuatro zagueros.

Ante el Elche y el Almería mantuvo el dibujo de los tres centrales y dos carrileros. Añadió un ingrediente defensivo más con la figura del pivote defensivo. En total seis jugadores de corte protector.

El resultado jugó en su contra. Dos derrotas que le costaron duras críticas por mostrar una versión demasiado ‘amarrategui’ para jugar en el Nou Estadi. Como locales, la afición espera un equipo más atrevido, dominador y con un aire ofensivo.

El propio Merino admitió en las ruedas de prensa posteriores a esos dos partidos que las dos derrotas le hacían pensar en un cambio táctico. Pero, ante los condicionantes, no dispone de muchas alternativas para abrirse a otro sistema.

Cinco defensas

La fórmula A-marrategui compondría una defensa con Bouzón, Perone y Molina de centrales y Gerard Valentín y Giner como carrileros. Otra opción a tener en cuenta, sería la de introducir a Suzuki, jugando o bien Gerard o bien el japonés, a banda cambiada.

Para la medular cuenta con cuatro futbolistas. Cinco, si se cuenta a Molina para el centro del campo en lugar de la defensa. Tejera y Zahibo son los tres mediocentros puros a su disposición, con Lobato y Juan Delgado como piezas hábiles en la mediapunta.

La presencia de Jean Luc y José Carlos, los dos extremos que dispone la plantilla, sería para concebir un dibujo táctico 4-4-2. Merino no tendría que devanarse los sesos para el doble pivote, con Zahibo y Tejera, y abriría el campo con dos extremos, ya fueran Lobato, José Carlos o Jean Luc.

Donde dispone de más alternativas es en ataque. Ahí solo contará con la ausencia de Manu Barreiro. Si Achille Emaná entrena con normalidad –sólo se perdió la sesión del domingo con permiso del club para asistir a la celebración de los 80 años del Toulouse FC– jugará seguro con un acompañamiento que podría estar entre Juan Delgado y Álex López. Su hermano Stephane Emaná tiene menos números después de que la pasada semana se quedara fuera de la lista de convocados.

En definitiva, este sábado Juan Merino deberá escoger entre defender su postura táctica, la que le ha dado buenos resultados a excepción de los dos últimos encuentros en el Nou Estadi, o dar la razón a las críticas y activar una versión más ofensiva.

De su acierto, y de los jugadores que al fin y al cabo son los verdaderos actores, dependerá la función del sábado que definirá por dónde puede ir el epílogo de una temporada muy difícil para el Nàstic.

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