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Deportes HISTORIAS TRAS EL BALÓN

El futbolista tarraconense que vuelve a jugar cinco años después de su grave lesión

Martí Caparrós, después de una dura lesión que le apartó del fútbol en 2013, milita este año en el Atlètic Camp Clar de Tercera Catalana
 

Gerard Virgili

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Hablar de Martí Caparrós es hablar de un apasionado del fútbol. Coincidí con él dos años atrás, en un equipo de aficionados en Pallaresos, donde antes de los encuentros tocaba ponerse al día de lo acontecido durante la semana y, después de la ducha, tocaba cerveza y debate post partido. 

Y en este ambiente despuntaba Martí, que estaba lejos del aroma de principiantes que desprendíamos casi todos los demás. Se encontraba en el largo y tedioso proceso de recuperación tras una lesión de rodilla, de esas que, una vez vuelves al cien por cien, te dejan un resquicio de duda en cada apoyo, en cada quiebro. 

En medio de este proceso, mientras recobraba la confianza y ponía a prueba su juego, se preparaba mentalmente para despegar de nuevo. Porque de aquello no había duda: su capacidad de liderazgo, su entrega y su fútbol tenían el despegue marcado a fuego.

Él no se olvida del enero de 2013, cuando durante un partido  con el juvenil del Sant Pere i Sant Pau, cayó lesionado: «En ese momento, cuando estaba en el suelo, ya me di cuenta de que me había hecho algo grave», cuenta Martí. «Me rompí los ligamentos cruzados y el menisco por tres partes».

En enero de 2013 sufrió la lesión y estuvo en rehabilitación hasta abril de 2016

Tras la mala noticia llegó lo peor: un interminable periodo de rehabilitación que se alargaría hasta abril de 2016. Lejos del deporte y con constantes visitas médicas en Barcelona, esta etapa de tres años se hizo eterna para el tarraconense: «Pasas de entrenar tres o cuatro veces por semana a no hacer nada, de disfrutar de lo que te gusta a quedarte en casa. Se me hizo muy duro y, a parte de lo que me costó a nivel físico, todo esto me afectó también mentalmente», explica. «Siempre tienes esa duda de si seguirás al mismo nivel cuando vuelvas, de si te lo pasarás igual de bien en el campo después de tanto tiempo».

El alta, que parecía no llegar nunca, lo hizo con todo un verano por delante, que estaría cargado de fútbol en la playa y del reencuentro con una pelota que ya se echaba de menos: «Fue un momento muy feliz, como volver a nacer deportivamente, pudiendo jugar y correr otra vez».

Pese a estar recuperando la firmeza y con ganas de volver a jugar de nuevo, saltar al fútbol competitivo parecía precipitado. Se presentó una opción más cauta: unirse a un combinado de Pallaresos de una liga menor de Tarragona. Y tomar esta dirección, aunque retrasó su vuelta al balompié federado, le sirvió para verlo con perspectiva: «Allí no importaba tanto el marcador, al final del partido te tomabas una caña igual con el resto de compañeros después de pasarlo bien jugando. 

Esta etapa me gustó porque pude vivir un fútbol más pasional y menos resultadista, mientras al mismo tiempo dejaba que la rodilla volviera a coger ritmo».

Dos años de deporte casual no le quitan a un competidor el hambre de competición, y Martí tenía claro que quería volver a la acción. Y con la rodilla a punto y la confianza renovada, esta temporada ha sido el momento de hacerlo: forma parte del Atlètic Camp Clar, de Tercera Catalana, en el que se ha ganado un puesto en la plantilla. 

Susto y felicidad
Y aunque tuvo un susto en el arranque liguero, que le apartó del césped durante varios partidos, está encantado con su regreso al fútbol territorial: «Estoy muy contento, haciendo otra vez lo me gusta y teniendo buenas sensaciones», asegura. «Me encuentro muy cómodo con mis compañeros y también con el entrenador, que conoce bien mi situación».

Seis años después de que comenzara esta odisea, Martí Caparrós está de nuevo donde quiere estar. Y, aunque es consciente del esfuerzo añadido que para él supone saltar al césped, no será fácil que lo vuelva a abandonar: «Sé que no es igual para mí que para la mayoría. Me pongo hielo en la rodilla tras los partidos y me lo noto tensado. Pero de momento está respondiendo con energía y yo, mientras aguante, me veo jugando unos cuantos años más».

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