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El niño y el ídolo del Everest

Ferran Latorre y Òscar Cadiach celebran juntos en Tarragona su conquista de los 14 ochomiles de la Tierra

Francesc Joan

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Josep Suñé (conductor del acto), Òscar Cadiach y Ferran Latorre.  FOTO: LLUÍS MILIÁN

Josep Suñé (conductor del acto), Òscar Cadiach y Ferran Latorre. FOTO: LLUÍS MILIÁN

A Ferran Latorre le gusta  recordar que en verano de 1985, cuando tenía 14 años, fue una de las 3.000 personas que acudió al aeropuerto del Prat a recibir a los héroes catalanes del Everest. A Òscar Cadiach, a Toni Sors, a Carles Valles, quienes el 28 de agosto de aquel año pisaron la cumbre del techo del mundo por la cara noreste, y al resto de los integrantes de aquella histórica expedición comandada por Conrad Blanch. Latorre se ha sincerado todavía más hoy en Tarragona al confesar que, según su propia madre, Cadiach fue uno de los culpables de que se hiciera alpinista. Sus palabras provocaron una enorme sonrisa de complicidad del propio Òscar, sentado a su lado, justo antes de la clausura del XIè Cicle de Muntanya de la Diputació que ambos han protagonizado en el Auditori. 

Uno y otro, el niño y el ídolo, son ya auténticas leyendas del montañismo: Ferran se convirtió el pasado 27 de mayo de 2017 en el primer catalán en culminar los 14 ochomiles de la Tierra tras escalar el Everest; Óscar, en el primero en lograrlos sin oxígeno, dos meses después, tras ascender el Broad Peak el 27 de julio.

Tarragona ha descubierto además los enormes paralelismos que existen entre ambos, pese a ser Óscar (65 años) y Ferran (47 años) himalayistas de distintas generaciones. Los dos nacieron a dos calles de distancia en el Poble Sec de Barcelona, muy cerca también del hogar donde se crió el recordado Manel de la Matta, amigo común de ambos; a uno y otro les encanta el piano -Cadiach lo estudió durante su infancia y a Latorre le hubiera gustado dedicarse a él-; las excursiones familiares y escolares despertaron durante su pubertad al alpinista que ambos llevaban dentro; y las prodigiosas paredes de Siurana les formaron como escaladores. Sin olvidar la afición que los dos tienen por los castells. «Cada año vengo al Concurs», aseguró Ferran, declarado seguidor de los Verds.
 

Sus próximos proyectos
Incluso se han conocido sus más inmediatos proyectos, también similares puesto que utilizarán los esquís. Cadiach acudirá este verano a una montaña ubicada en Rusia, una vez descartado el McKinley; y Latorre se desplazará a un 7.000 en Pakistán, en mayo, tras aplazar hasta 2019 una nueva expedición al Everest, donde tratará de sacarse la espina que supuso para él utilizar el oxígeno artificial en el tramo final de su última expedición.  

A los aficionados a la montaña de a pie no les ha importado la espera de casi una hora que han tenido que soportar para acceder a la sala (las invitaciones se recogían en persona y sin reserva, y se acabaron agotando). Han llenado el Auditori para verles en directo aproximadamente 300 personas, que han disfrutado de lo lindo escuchando sus aventuras y conquistas y han visto en  primicia el estreno del documental ‘Escalant la cua de Drac’ de Cadiach, basado en su ascensión al Broad Peak.

Ha conducido a la perfección el acto otro experto en la materia, Josep Suñé, director del programa de Tarragona Ràdio sobre montaña El Pont de Mahoma que se ha convertido en un referente en las ondas.

Tener juntos en Tarragona a Òscar Cadiach y Ferran Latorre ha sido un auténtico regalo. «La guinda del pastel» a un Cicle de Muntanya «brillantísimo», como ha definido su coordinador, Pau Salas. El listón ha quedado más alto que nunca.

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