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El pichichi está de vuelta

Pedro Martín vive uno de sus mejores momentos en el conjunto grana

Juanfran Moreno

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Pedro Martín celebra el tanto conseguido ante el Badalona. Foto: Nàstic

Pedro Martín celebra el tanto conseguido ante el Badalona. Foto: Nàstic

Pedro Martín (Málaga, 1992) está en su mejor momento desde que llegó al Nàstic hace dos veranos. Su fichaje fue una bomba del mercado, ya que el conjunto de Tarragona apostó con firmeza por sus servicios y desembolsó su cláusula de 150.000 euros al Lleida. La entidad tarraconense no se complicó en el estío de su regreso al bronce y cerró la contratación del que había sido el pichichi del grupo III de Segunda B con 16 goles. Sin el gol no hay paraíso y los granas tenían claro que aquel espigado y potente delantero del Lleida cumplía perfectamente con el perfil rastreado.

La temporada del ariete malagueño no fue sencilla. En realidad, no lo fue para nadie porque el curso pasado en Tarragona fue para el olvido entre unas cosas y otras. Las lesiones y el contexto negativo que tenía el equipo no permitieron al andaluz ofrecer un rendimiento acorde a las expectativas que generó. Comenzó ilusionando con tres goles en cinco jornadas, pero con el paso de los partidos sus actuaciones se fueron oscureciendo al igual que la del resto del equipo. En total acumuló cinco goles en 23 partidos, unas cifras correctas, pero muy lejanas a las posibilidades de un futbolista que había deslumbrado en la categoría de bronce solo un año antes. 

El fútbol es paradójico y este año Pedro Martín está teniendo menos minutos, pero su rendimiento está siendo mucho más consistente que el curso pasado. Más allá de los goles es otro futbolista. No solo porque ya no solo juega como delantero, también lo hace como banda izquierda en el nuevo sistema, sino porque se le ve mucho más confiado en sus acciones, con un físico que asusta y una actitud en el campo que contagia. No hay balón perdido y no hay minuto intrascendente para un jugador que no negocia el esfuerzo. 

Ante el Badalona demostró que este año solo hay motivos para sumar para la causa. Obviamente le gustaría ser titular indiscutible y jugar todos los minutos, pero  si algo comparten todos los jugadores del vestuario, o la mayoría siempre hay excepciones, es que el equipo está por encima de todos este año. Es un año importante e ilusionante y se piensa más en el colectivo que en lo individual. Eso explica el maravilloso ambiente que reina en el vestuario y del que Pedro Martín es uno de sus principales alborotadores. Un futbolista que siempre tiene una sonrisa y que alegra a sus compañeros en las buenas y en las malas.

Héroe ante el Badalona

Ante el Badalona, el ariete grana salió desde el banquillo por Gerard Oliva y sus minutos fueron descomunales. El desenlace es conocido porque marcó un golazo de cabeza colando el cuero por la escuadra en el único hueco de la portería de Dorronsoro que existía. 

Lo celebró con rabia señalando al cielo y dibujando un corazón, lo que pone él sobre el terreno de juego cada vez que goza de minutos. Cuando marcó ofreció victorias en los cuerpeos, aguantó el balón ante la presión de los defensas escapulados y rascó segundos que le dieron mucho oxígeno a un Nàstic que supo resistir la tromba final del Badalona. 

Pedro Martín acumula tres goles en lo que va de temporada. Son 10 los partidos que ha disputado hasta el momento y en la mitad de ellos ha sido titular. Curiosamente sus tres goles han llegado desde el banquillo, siendo la otra gran arma revulsiva de Toni Seligrat junto con Pol Ballesteros, autor de cuatro goles y tres de ellos también desde el banco.

Rivalidad sana con Oliva

Su gran amigo y competidor por un puesto en ataque es Gerard Oliva que suma tres goles, los mismos que el malagueño. Es evidente que la competencia por un puesto en la delantera es feroz y favorece al equipo. El año pasado había dos plazas con el 4-4-2 y este año solo queda una en el 4-3-3 en el que se arropa ahora el conjunto grana. 

El delantero de Riudecanyes y Martín pelean duramente por ella, aunque siempre desde la unión y el respeto. Lo suyo no es una rivalidad sino una amistad en la que cada uno sabe que puede aportar al equipo. Ambos se conocieron en el filial del Atlético de Madrid B y desde entonces guardan una relación muy estrecha que les lleva a ser dos de las grandes amistades del vestuario. 
Dos jugadores de caracterísitcas distintas, pero que están ayudando mucho al Nàstic en una temporada que va camino de ser para el recuerdo si las cosas no se tuercen. Pedro Martín sonríe y el conjunto grana lo hace con él. El pichichi del grupo III hace dos temporadas está de vuelta y quiere ser el delantero titular del Nàstic. Una lucha sana y potente está servida.  

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