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Deportes FÚTBOL

El refugio del cebetista Salim Gloyd

Los esfuerzos del norteamericano del CBT por integrarse en la sociedad de Tarragona dan sus frutos en la pista. Ha sido MVP de la jornada de LEB Plata con 42 puntos de valoración

Jaume Aparicio López

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El jugador del CB Tarragona, Salim Gloyd en el balcón del apartamento del complejo residencial en el que reside. Foto: lluís milián

El jugador del CB Tarragona, Salim Gloyd en el balcón del apartamento del complejo residencial en el que reside. Foto: lluís milián

Salim es un nombre de origen árabe que significa 'seguro' y 'sin daños'. Haciendo honor a su nombre Salim Gloyd ha perseguido esa seguridad junto a los suyos. Un familia muy unida –de madre marfileña y padre americano– y cuya residencia está fijada en Seattle (Washington, EE.UU.). Separarse de ella conllevó una importante decisión. Sólo el baloncesto y la ilusión de convertirse en un jugador profesional pudo romper ese vínculo.

En Tarragona, sus compañeros en el CBT se han convertido en su familia adoptiva. Especialmente, José Luis González 'Chuso', con quien comparte piso en un complejo residencial en Salou desde que fichó el alicantino.

Conviven cómodamente. Salim es una persona cercana, fácil de tratar que rompe con el estereotipo del jugador norteamericano indiviudalista y alejado de toda rutina europea. El alero de Seattle demuestra una alta implicación en integrarse a la sociedad que le rodea.

Bajó del avión que le trajo de Estados Unidos con un diccionario inglés-castellano en el móvil. Quería romper barreras cuanto antes. «Sin un mínimo de conocimiento de la lengua de tus compañeros es difícil que puedas acoplarte, ya sea en la pista como fuera de ella», comenta Salim.

Para llevar poco más de cuatro meses se defiende bastante bien con la lengua de Cervantes. Solo pide que le hablen «poquito a poquito» para poder procesar las palabras. Se avergüenza de su nivel de expresión, pero logra dejar en ridículo a muchos tarraconenses que llevan años peleándose con el inglés y que apenas pueden articular una frase completa.

En Tarragona encuentra otra dificultad añadida. La convivencia del catalán y el castellano embarullan el aprendizaje porque le obliga a realizar un ejercicio quirúrgico de separación entre un idioma y otro. Pero ya le ha cogido el truco, «la pronunciación de algunos sonidos, como la 'j' me permite distinguir en qué idioma están hablando».

Salim también ha agarrado la historia de Tarragona como elemento integrador. El Anfiteatre figura como su lugar favorito de la ciudad. Las ruinas romanan levantan curiosidad para un amante de la historia que no ha podido palpar el olor de una cultura milenaria. No todo es propiedad de los EE.UU. Ha visitado todo el complejo de la Tarraco Romana y ha gastado horas de lectura en los capítulos más apasionantes de la historia de la ciudad.

La llegada de Salim coincidió con Santa Tecla. El escolta norteamericano se encontró con una ciudad en fiestas. Sus compañeros le hablaron de una actividad muy tarraconense que impresionaba, los Castells. Se levantó a primera hora de la mañana de una jornada de descanso para presenciar en directo una jornada castellera. Alucinó con las 'catedrales' humanas. Una anécdota de su primera semana en Tarragona ilustra esa motivación por sentirse uno más en la ciudad.

Hay cosas que le cuesta entender pero a las que se ha adaptado a las mil maravillas. «La siesta», sonríe. «En Estados Unidos la gente trabaja de nueve de la maña a cinco de la tarde y no para tanto tiempo al mediodía. Aquí, es un tiempo que tienes para comer con tranquilidad, dormir si quieres o tener tiempo para ti». Los libros, las llamadas a casa por Skype y las competiciones con 'Chuso' a la videoconsola llena las horas entre los entrenamientos, las sesiones de gimnasio, partidos y sesiones de running.

Las diferencias de hábitos alimentarios también existen aunque tampoco tiene más remedio que asimilarlas. El club del Serrallo les proporciona un servicio de cátering para la comida y la cena. Bandejas con un menú especial que recogen en el local o en el Pabellón y se lo llevan al apartamento.

Desde la terraza del apartamento Salim divisa parte de Salou bajo un cielo despejado, muy distinto del «gris permanente» que cubre su ciudad natal Seattle. Está feliz y lo expresa en la cancha. Frente al CB L'Hospitalet hizo su mejor partido con la camiseta azulada. Firmó 38 puntos (4/4 TL y 6/7 T3), 6 rebotes, 1 asistencia, 4 recuperaciones y 3 faltas recibidas con los que alcanzó los 42 tantos de valoración. No evitó la derrota que deja al CBT en una posición comprometida pero sí para convertirse en MVP de la LEB Plata.

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