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Deportes CRÓNICA

El sabor amargo del barro (Nàstic 1-3 Llagostera)

El Nàstic inició la temporada con una dolorosa derrota ante el Llagostera. Los granas fueron poco contundentes en las áreas, todo lo contrario que el rival

Diari de Tarragona

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El sabor amargo del barro (Nàstic 1-3 Llagostera)

El sabor amargo del barro (Nàstic 1-3 Llagostera)

La Segunda B es cruel. No le importa de dónde vienes. Si del fútbol profesional o del barro territorial. Solo le preocupa tu capacidad de adaptarte lo antes posible. De demotrar quién eres con el balón en los pies. El Nàstic quiere ser importante pero le falta mucho camino para convertirse en el león del grupo. Bastó un Llagostera pragmático y simple para demostrárselo. Para recordarle qué era esto del bronce. Mucho sufrimiento y una montaña rusa de golpes que comenzó con una derrota dolorosa ante el ‘archienemigo’ Llagostera de Oriol Alsina.

El equipo de Bartolo volvió a presentar los rasgos con los que quiere que se le distinga. Fútbol de posesión, arriesgado en la salida y con velocidad en las bandas. Poco pudo exhibirlos ante un adversario correoso y aplicado en su estilo. Un juego directo, adaptado a las dimensiones de su estadio (parecidos al de muchos otros en el grupo), que tienen plenamente integrado. Llevan un año de ventaja respecto al proyecto recién iniciado por Bartolo. Mientras los granas tienen los engranajes muy verdes (además de mucho más complicados), los chicos de Alsina juegan de memoria.

El manual del gerundense tiene un par de jugadas, pero su equipo las ejecuta a la perfección. Especialmente la que cuenta con Sascha como epicentro. El portentoso delantero ganó todos los duelos con los centrales granas que les faltó contundencia para para frenarlo. El Llagostera sacó petróleo de su hombre de referencia con un gol y un penalti provocado. En parte por la poca contundencia que mostró la zaga tarraconense.

Pese a la derrota y a la desesperación de buena parte de la grada que veía como el camino del regreso comenzaba con una nueva derrota, el conjunto de Bartolo tuvo fases destacadas de control. Tuvo muchas carencias, ante una efectividad casi plena del rival, pero generó ocasiones.

El partido comenzó bien para el cuadro local. Recuperado del subidón psicológico de comenzar el curso, el equipo de Bartolo comenzó a carburar. Petcoff asumió el timón del juego para indicar el rumbo. Lolo Plá y Carreón leían sus instrucciones con maestría. Entre los tres, con la intervención oportuna de Jonathan Pereira hilvanaron una jugada de tiralíneas que acabó con Habran Jr. derribado en el interior del área. El colegiado marcó la pena máxima que transformó Bonilla, engañando al portero Marcos.

Sin expresarse todavía cómodamente, el Nàstic fue cediendo el control del juego. El Llagostera se crecía sin necesidad de esmerarse con el esférico. Tras el gol subió íneas en la presión para incordiar, más que agobiar, la salida de balón grana tratando de fomentar el error. Y llegó. Recuperó el cuadro gerundense en posiciones adelantadas. Ahí donde lo quería. Atacó por banda y encontró acierto en el segundo palo con un zapatazo de Nahuel.

El gol afectó aún más el espírito del equipo tarraconense. Mostró miedo ante un rival que se relame cuando siente temor en el adversario. El Llagostera hincó el diente para remontar el encuentro con su jugada más reconocible. Balón largo hacia Sascha que controla con el pecho y le pega al palo largo superando a Bernabé.

El paso por el vestuario insufló ánimos y claridad al Nàstic. Se pusieron al mando los delanteros granas. Pedro Martín demostró que no es un delantero solo de área, que tiene velocidad para encarar. Aunque eso sí, dentro de la zona de peligro es un actor de primera. Le faltó décimas de reacción para marcar su primer gol.

Habran encaró con más valentía. Quizás demasiado en ocasiones, pero mejor pecar de exceso que de cobardía. Con un disparo en seco en diagonal levantó a la grada que se imaginó ese cuero en la red. Le faltaron centímetros.  Peligro trajo Pol Valentín. Era más veloz que su adversario Maynau. Siempre que se ponían en paralelo el grana le ganaba la partida. Únicamente se lo pudo pedir un poco más de precisión en el centro. La entrada de Pol Ballesteros  Pol Prats empezó a llevar el partido al área del Llagostera sin acertar en el remate final.

Los visitantes no se pusieron nerviosos. Siguieron con su sistemático juego de apoyarse en Sascha. El delantero gerundense siguió ganando todas las batallas. Les minó la moral. Hasta hacerles perder incluso las batallas más sencillas. Como la que precedió al penalti que supuso el 1-3. Una mano inocente de Bonilla que el árbitro penalizó con los once metros. Lledó no perdonó y se acabó llevando las ilusiones de los más exigentes que no entienden de paciencia.

NÀSTIC. Bernabé, Pol Valentín, Juan Rodríguez, Goldar, Bonilla, Petcoff, Carreón, Lolo Plá (Pol Prats, min. 65), Habran jr. (Giner, min. 76), Jonathan Pereira (Pol Ballesteros, min. 50) y Pedro.

LLAGOSTERA. Marcos, Aimar, Yeray, Gil Muntadas (Bigas Vargas, min. 86), Sascha, Maynau, Crespo, David G., Erik (Pasquina, min. 57), Nahuel y Juvanteny (Lledó, min. 67).

Goles. 1-0, Bonilla de penalti (min. 10).; 1-1, Nahuel (min. 38); 1-2, Sascha (min. 44); 1-3, Lledó de penalti (min. 76).

Árbitro. Bosch Domènech (Col. valenciano). Amarillas: Juan R. ; Juvanteny, Sascha, Crespo, Aimar, Maynau

Incidencias. 4.259 espectadores.

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