El talón de aquiles del VAR

Las imágenes ayudan a aplicar la nueva normativa que sanciona con roja el pisotón por detrás pero, ¿qué pasa en las competiciones sin videoarbitraje?

J. APARICIO/J. MORENO

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Momento en el que árbitro expulsa a Luka Modric por roja directa. FOTO: EFE

Momento en el que árbitro expulsa a Luka Modric por roja directa. FOTO: EFE

El fútbol español vive siempre en la polémica. Desde que echa a rodar el balón, los bares se convierten en escenarios para debates que se trasladan a platós, páginas de diarios y estudios de radio. La temporada 2019/20 no iba a ser menos. Ni un VAR más establecido en su segundo año de funcionamiento es capaz de rehuir de las discusiones. En la primera jornada ya saltaron las primeras diferencias entre aficionados y profesionales. Pese a las mejoras arbitrales, al videoarbitraje le han encontrado su punto débil: el Talón de Aquiles.

El curso futbolístico ha traído novedades en cuanto a la reglamentación. Los saques de portería sin necesidad de que el balón tenga que salir del área, las manos algo más claras en su sanción y los cambios que obliga al jugador relevado a abandonar el terreno de juego por la línea más próxima son los más sonados aunque el que mayor protagonismo ha adquirido en los primeros compases del campeonato ha sido la expulsión directa por pisar al rivar por detrás. Luka Modric y Jorge Molina han sido las primeras ‘víctimas’ del cambio normativo. El croata fue expulsado en Balaídos, mientras que el atacante del Getafe vio como también el VAR le mandaba al vestuario del Wanda Metropolitano antes de tiempo.

La intención del Comité Técnico de Arbitros (CTA), tal y como explicó su presidente, Carlos Velasco Carballo, así como todos los árbitros en charlas a cada uno de los equipos de Primera y Segunda, es proteger la salud del futbolista y además eliminar el factor de interpretación de matices, por lo que se elimina el concepto de la intencionalidad. Una circular enviada por el CTE a los clubes señala que «los árbitros deben proteger la integridad física de los jugadores y sancionar este tipo de acciones con la correspondiente tarjeta roja. Se consideran de menor riesgo las acciones donde un jugador «pisa» en el pie a otro jugador en la disputa del balón. En estas ocasiones, se considera que las acciones son temerarias y que la amonestación es la decisión disciplinaria correcta».

El VAR desde el punto de vista local

Gerard Nus, técnico reusense, expresa su satisfacción por el cambio en la normativa. «Es una decisión que trata de proteger al jugador. La sanción va acorde con las consecuencias que puede suponer una entrada de esas características. Un pisotón en el tobillo eleva el riesgo de una lesión en el talón de Aquiles cuya recuperación es muy complicada», señala el exentrenador de Rayo Oklahoma e Irtysh Pavlodar, entre otros. El reusense compara el pisotón por detrás con los golpes en la cabeza o entradas a la altura de la rodilla, mucho más fáciles de reconocer pero de igual riesgo.

Nus está a favor de la roja directa en este tipo de acciones que espera «se aplique también en el resto de categorías». Admite que en las divisiones profesionales el VAR «permite que la aplicación sea más exacta y se limitan los errores, pero como cualquier otro tipo de sanción».

Por otro lado, Albert Company, técnico de la Pobla, no ve tan clara esta aplicación del reglamento. «El límite es muy complicado, pero creo que hay una cosa que el VAR no te da, que es la sensación del directo. En estos casos, el directo es el que manda, ya que se aprecia mejor la intencionalidad y la fuerza», asegura Company. A lo que añade: «Si los árbitros ponen más énfasis en este tema, en Tercera se verán más rojas».

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