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Deportes VELA

El windsurfista tarraconense que vuela sobre el agua

Nico Forés, de sólo 18 años, ha competido en el Mundial de foil, la espectacular modalidad que apunta a olímpica en 2024

Francesc Joan

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Nico Forés, navegando sobre su plancha de foil. FOTO: Cedida

Nico Forés, navegando sobre su plancha de foil. FOTO: Cedida

Nada más despertarse y poner los pies en el suelo acostumbra a coger el móvil y confirmar en qué punto del litoral tarraconense soplará ese día viento. Sea en la Platja Llarga; en Cambrils frente a la caseta del club Los Loros o en el Delta de l’Ebre es fácil encontrarse a Nico Forés Sancho (Tarragona, 18 años). Subido a su tabla de windsurf es donde más disfruta este joven tarraconense que entrena de forma incansable para convertirse en profesional de este deporte, su auténtica pasión.

Después de pasar en sus inicios por diversas modalidades como el Techno 293 o el RSX, en las que ha competido en pruebas nacionales e internacionales siempre formando parte del equipo español, Nico ha decidido centrar ahora sus esfuerzos en la clase slalom y sobre todo en la foil, la novedosa especialidad que pega muy fuerte dede hace dos años en el Atlántico y el Mediterráneo y que apunta a olímpica en los Juegos de París de 2024.    

El foil -aunque hidrofoil sería el término más correcto parta definirlo- permite aumentar considerablemente la velocidad de los windsurfistas ya que reduce la fricción del agua. Todo ello gracias a un mástil con un fuselaje de 2 alas, una delantera y otra trasera más pequeña (estabilizador).

Nico Forés, cargando su tabla con el foil. FOTO: Cedida

Cuando el mar o el viento empuja el ala, el mástil se eleva y el soporte inferior se desliza a gran velocidad. Cuando la fuerza de empuje se agota, o no existe, bombeando la tabla se puede conseguir mantenerla.

Como no podía ser de otra manera fue inventado por los surfers de Hawai a finales del siglo XX. Después de numerosos ensayos dieron con este artilugio que les permitía poder surfear olas que no rompían y así alargaban el tiempo de deslizamiento sobre ella. 
Nico, que compite por el Club Marítim de Altafulla, quedó cautivado hace un año en la Master Class que realizó con el 24 veces campeón mundial de slalom Antoine Albeau, uno de sus ídolos.    

La devoción y progresión del tarraconense es tal que ha tenido ya la fortuna de competir, pese a su juventud, en el Mundial de Wind-foil disputado durante seis días en Sant Pere Pescador (Costa Brava), invitado por la Real Federación Española de Vela.

Un evento que atrajo a cinco medallistas olímpicos del windsurf, además de numerosos campeones del mundo, ante la posibilidad de que el foil sea la próxima modalidad olímpica. Las condiciones de viento de Sant Pere, similares a las de Marsella (la que será la subsede olímpica de la vela en 2024), provocaron que todos los grandes especialistas estuvieran en la cita.

Entre los participantes, una cincuentena en total, figuraban el holandés Dorian Van Rijsselberghe, dos veces oro olímpico, o el francés Julien Bontemps, medalla de plata en unos Juegos. El triunfo, sin embargo, fue para el galo Thomas Goyard seguido del mencionado Bontemps y del italiano Mateo Iachino.

Nico, que combina el windsurf con los estudios para sacarse la titulación de entrenador en la Escola Catalana de Vela y de drons en el aeropuerto de Reus, vivió en Sant Pere una experiencia casi única -su 44ª posición final es lo de menos por su juventud- que espera repetir a partir de ahora. Cuenta con el apoyo de la Federació Catalana y la Española de Vela y el patrocinio de Bactagua, S.L,  Sportlink Tarifa, LoftSails, Tabou boards y Unifiber. 

Su gran sueño es acabar accediendo algún día en el circuito de competiciones que organiza la asociación mundial de profesionales del windsurf (PWA). Una auténtica filosofía de vida.

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