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Empate convincente (CF Reus 0-0 Girona)

Los rojinegros recordaron a aquel conjunto sólido y atractivo de la temporada pasada. Fueron de menos a más y acabaron dominando a un Girona que dejó muchas dudas en el Estadi
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Reus y Girona empataron a cero en un encuentro muy intenso. Foto: Alfredo González

Reus y Girona empataron a cero en un encuentro muy intenso. Foto: Alfredo González

Como en todo ensayo final, el semblante distendido de todo encuentro de pretemporada pierde fuerza. Los técnicos saben que ya no habrá un simulacro para experimentar como si de un encuentro oficial se tratará. López Garai encaró el duelo con ese pensamiento. 

Apostó por el 4-3-3 habitual, pero insertó dos claras variantes. La primera, incrustó a Jorge Miramón en la medular, devolviéndole a la parcela del terreno de juego en la que más ha convivido a lo largo de su carrera. De hecho, la temporada pasada no fue hasta el tramo final de la Liga cuando Natxo González  le colocó en el flanco derecho.

La segunda variante más llamativa fue la entrada en el once inicial del nuevo fichaje rojinegro, Juan Cámara. El hecho de llevar sólo un entrenamiento con el grupo no fue un motivo lo suficientemente consistente como para privar a Garai de verle en acción a las primeras de cambio. Curiosamente, ante el equipo que le cortó la proyección la temporada pasada.

Por su parte, el Girona también apostó por un once con un cierto aroma a choque importante. Hasta siete nuevo futbolistas actuaban en él. No obstante, Machín seguía abrazándose al 3-5-2 que le llevó a alcanzar la gloria la temporada pasada con el conjunto gerundense. Quique Cárcel está trabajando duro para traerle futbolistas que puedan encontrar en ese esquema un ecosistema predilecto para sus características.

Ricardo Vaz estuvo muy activo desde la banda derecha. Foto: Alfredo González

 
El encuentro comenzó sin grandes sobresaltos. Ambos conjuntos se tenían perfectamente estudiados. Con el físico todavía intacto, tapar huecos resultaba una tarea bastante sencilla. Era evidente que los dos equipos tenían como una premisa primordial el hecho de apostar por una presión alta que obligaba a las dos escuadras a abusar del balón largo. 

El partido se fue calentando con el paso de los minutos. Cada vez tenía menos de amistoso. Los balones divididos se convertían en una lucha sin cuartel. Aquello no ayudaba nada a la propuesta rojinegra. 

Doble ocasión rojinegra

En el minuto 23, llegó la primera ocasión clara del encuentro. Máyor le pegó de primeras desde la frontal en un balón que llegó precedido de una eléctrica jugada de Cámara, pero su disparo mordido se convirtió en un pase al espacio que plantó a Vaz ante Iraizoz. El portugués no estuvo acertado en el mano a mano y el guardameta vasco impuso su ley. 

Aquella jugada fue el preludio de la sustitución de Máyor, quien se marchó lesionado. Édgar Hernández entró en su lugar y poco tardó en hacerse notar. En un balón en espacio, lanzó una serie de amagos que le permitieron encontrar el espacio suficiente como para armar la volea. Le pegó mordido y el balón se marchó fuera. Era el segundo aviso rojinegro de manera prácticamente consecutiva. 

Se llegó al descanso con empate a cero, pero con la sensación de que conforme habían pasado los minutos, el Reus se había ido encontrando más cómodo, imponiendo la asociación por encima del choque físico. 

Se llegó al descanso con empate a cero, pero con la sensación de que conforme habían pasado los minutos, el Reus se había ido encontrando más cómodo, imponiendo la asociación por encima del choque. 

Cámara se estrenó con la camiseta rojinegro. Foto: Alfredo González


En la segunda mitad, el Girona tuvo una puesta en escena más intensa con balón. El toque de atención en los vestuarios de Machín debió ser contundente. Marlos Moreno encontró la grieta en la defensa rojinegra en el 51’, pero su centro raso y tenso al segundo palo no lo pudo aprovechar Stuani, quien conectó un remate forzado que topó con el palo derecho de la meta de Badia.
 
No obstante, el Reus no acusó el susto. Todo lo contrario, siguió plantando batalla con el ímpetu y el balón como bandera. La puesta en escena rojinegra estaba siendo cada vez más convincente. Ni los cambios dinamitaban la fiabilidad de los de Garai. 

La entrada de Haro y Carbia todavía añadió más vértigo a la ofensiva rojinegra. Es de sobras conocido que son dos futbolistas que se apoyan en el vértigo para desequilibrar. Ante el Girona lo volvieron a hacer. Ante ese contexto, Machín revolucionó su sistema y apostó por un 4-4-1-1 en el que liberó a Borja García de tareas defensivas y dejó a Stuani como única referencia ofensiva.  

A punto estuvieron de avanzarse en el marcador los gerundenses. Fue en una jugada de estrategia que finalizó con un remate de Alcalá que se marchó muy cerca de la meta de Badia. 

Finalmente, se llegó con empate a cero en el marcador. Sin embargo, las sensaciones rojinegras son muchos más esperanzadoras que las del Girona. Los de Garai recordaron a ese conjunto de la temporada pasada sólido y con las ideas extremadamente claras. La asignatura del gol sigue presente. No obstante, este último ensayo antes del Lugo dejó muchos claros para la temporada que está a punto de comenzar. Se acabó la pretemporada. Comienza lo bueno. 

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