Entrevista a Jordi Abella: 'No me relajaré hasta la jornada 42'

El preparador físico de Sant Pere i Sant Pau ha pasado media vida en el Nàstic. Desde entrenador del Alevín B hasta responsable del fútbol base grana y preparador físico de Pobla y primer equipo, en tres ocasiones. Fue reclutado por Juan Merino para tratar de salvar al equipo. Van camino de ello a base de humildad, esfuerzo y trabajo, mucho trabajo.

19 mayo 2017 16:06 | Actualizado a 21 mayo 2017 14:10
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- Tercera etapa en el Nàstic. ¿Cómo la afronta?

- Muy feliz. Independientemente de que la situación deportiva, dos meses después de nuestra llegada, es excelente. El Nàstic es mi casa y como en casa, en ningún lado.

- ¿La has echado de menos?

- Sí. Tuve opciones de marcharme al extranjero varias veces e incluso a otro equipo de la categoría. Pero por cuestiones personales aposté por no salir de Tarragona. Volver a trabajar en la elite y hacerlo aquí, es un sueño hecho realidad.

- Se te ha visto mucho por el Nàstic durante toda la temporada, siguiendo entrenamientos, partidos.

- Además de la relación personal e íntima con el club, como tarraconense y nastiquero, el Nàstic es el equipo que más cerca tengo para verlo entrenar. También aproveché para ver a la Pobla y Reus. Me ha quedado pendiente ver otros equipos de Primera división. Tenía previsto ir a Sevilla y a Villarreal, pero prefiero estar aquí.

- En el fútbol, uno no se puede estar quieto.

- Si tengo una cosa clara es que a día de hoy sé menos que cuando acabé la carrera. Cada vez tengo más dudas. Surgen tendencias nuevas. La formación no acaba nunca. Compartir tus conocimientos hace que sea aún más enriquecedor. Cualquier persona, de cualquier ámbito, la que menos te esperes, te puede abrir una puerta a una nueva idea.

- Cada vez influyen más factores en el deporte. ¿Cómo se encaja en esa ebullición?

- El fútbol es un juego con un sistema muy complejo, abierto que hace que sea muy cambiante y difícil de controlar. Todo lo condiciona el rendimiento. En primera época aquí la dieta se controlaba de aquella manera. Igual que en el gimnasio. Hace 15 años hacías un ejercicio de fuerza y el jugador te decía:‘Esto no sirve para el fútbol’. Ahora está claro que los trabajos preventivos y funcionales son imprescindibles. Hay infinidad de variantes que afectan al rendimiento.

- ¿El concepto de la fuerza lo ha cambiado todo en la preparación física?

- El problema era que hasta hace dos días se consideraba el fútbol como un deporte de resistencia y no lo es. La capacidad condicional más importante es la fuerza. Todo son arrancadas y frenadas. Cuando la fuerza se considera la principal característica a trabajar cambia la visión. Se ha pasado de extrapolar el trabajo del atletismo al fútbol a un plan específico para cada deporte. Tenía un profesor que decía:‘Lo mejor para ir en bici es ir en bici. Si para mejorar en la bici te vas a nadar, es imposible que mejores en la bici’.

- Has vivido de cerca el Nàstic, el Lleida, el Girona y el Sabadell. ¿Qué idiosincrasia distingues del Nàstic?

- Tenemos una perspectiva diferente. Está muy arraigado el club en la ciudad. Pero tiene una característica común al resto de Catalunya, somos muy fríos. Te vas a Sevilla, Vitoria o Córdoba y están 90 minutos animando. Aquí, en Catalunya, nos cuesta arrancar. Solo nos dejamos llevar cuando las cosas van bien. La gente no se imagina lo importante que es animar al equipo en los peores momentos. Y todo lo contrario. Pitar a un jugador durante el partido es igual que animar al contrario.

- ¿Los técnicos utilizáis esos elementos ambientales?

- Claro. El otro día en Zaragoza sabíamos que si llevábamos el partido a nuestro terreno la gente apretará. Así fue. Lo que haga una afición, lo que diga la prensa, el directivo, todo el entorno, que decía Cruyff, influye en este sistema propio y complejo del fútbol. El todo es más que la suma de sus partes.

- ¿Al equipo le ha cambiado la suerte?

- Son las dinámicas, pero detrás hay mucho esfuerzo. Cuanto más trabajo más suerte tengo.

- ¿Qué importancia tiene ese cambio de dinámica?

- No sólo en el fútbol. Vivir con una actitud alegre te generará alegría. Es el mundo de las emociones. Ahí está el secreto del éxito en la gestión de vestuarios.

- Una gestión que requiere algún toque de atención, como hizo Juan Merino?

- El míster quiso hacer ver al jugador la realidad. Era la primera jornada que pasaban fuera del descenso después de meses, pero no hemos conseguido nada. Lo dijo para todos. Para los jugadores y el entorno también. No podemos pensar que estamos salvados.

- Pero es que después de tantas semanas en descenso es normal que los jugadores sintieran cierto alivio.

- Lo que hemos logrado es muy importante, pero yo no me relajaré el 12 de junio. En la jornada 42. El Nàstic, la ciudad, la provincia no puede permitirse no estar en el fútbol profesional.

- ¿Cómo ha conectado con Juan Merino?

- A veces, sin saber cómo ni por qué te encuentras con personas en la vida, que no conocías, pero que coincides perfectamente en la manera de pensar las cosas. Me encantó cuando habló de humildad, esfuerzo, trabajo, etc. Condicionantes que para mí son los principales.

- ¿Es tu mejor etapa en el Nàstic?

- Sí. La primera fue brutal, porque pasé de coordinar el fútbol base a Segunda A. Pero la salud que tiene el club actualmente es increíble. No han habido nunca los medios actuales. Me fui hace cinco años y no teníamos las herramientas de ahora. Todo esto no se puede dejar perder.

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