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Espíritu de salvación (Reus 1-1 Tenerife)

El CF Reus sella la permanencia de manera matemática después de un valioso punto conseguido ante el Tenerife tras estar durante más de una hora con uno menos por expulsión de Olmo

Juanfran Moreno

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Yoda fue el mejor futbolista del Reus ante el Tenerife. Foto: CF Reus

Yoda fue el mejor futbolista del Reus ante el Tenerife. Foto: CF Reus

Ya saben que a este CF Reus le gusta escribir historias con el alma. La de la consecución de la permanencia por segundo año consecutivo en Segunda no podía ser una corriente. Probablemente, otros equipos la hubiesen certificado con una victoria abultada, pero eso no responde a la esencia rojinegra. Son sufridores, la élite se la han ganado y se mantienen en ella sin que nadie les regale nada. Por ello, ante el Tenerife lograron sumar el punto que les mantiene en la categoría de plata de manera matemática estando durante más de media hora con uno menos tras la expulsión de Olmo por roja directa en el 22’. 

Y eso que la puesta en escena del conjunto rojinegro fue esplendorosa. En todo caso, no debe sorprender porque cuando el Reus ve un balón delante de sus ojos trabaja sin cesar. Son obreros del balón. Resulta difícil encontrar un equipo más fiable en toda la categoría. Las cosas no siempre les salen, pero siempre compiten y créanme que eso no es fácil de ver. Aunque también es cierto que sin ese espíritu de trabajo resultaría casi imposible que un equipo tan limitado en el presupuesto pudiese salvarse con tres jornadas de antelación. 

El Tenerife rápidamente observó que el Reus iba por faena. Nada de especular. Con Yoda desatado y Vítor pululando a sus anchas por la mediapunta, el conjunto rojinegro bordó la puesta en escena en el Estadi. Generó fútbol y encontró grietas en la retaguardia tinerfeña. Que se lo pregunten a Yoda que cogió el carril de la derecha y generó vértigo con sus conducciones. En una de sus cabalgadas, acabó llegando el primer tanto del Reus. Fue Miramón quien aprovechó un rechace tras un centro chut del francés para empalar una volea que se coló con violencia por encima de Dani Hernández. 

Tras el gol, el conjunto rojinegro siguió dominando y atrincherando a un Tenerife totalmente superado. Quizás no esperaban un Reus tan clarividente. Sorprende, puesto que el cuadro reusense se encuentra en el mejor momento de la temporada ofensivamente hablando. No es casualidad que coincida con que Lekic, Vítor y Yoda estén a un nivel excelso. De hecho, no tendrían problemas en ser titulares en el 90% de los equipos de la categoría.

Per justo cuando el CF Reus transitaba sobre un convencimiento pleno de que aquel partido podía ser otro regalo para su afición, llegó un giro de guion en toda regla. Corría el minuto cuando Olmo cayó en la trampa de Juan Villar. El futbolista onubense fue a buscarlo y el capitán rojinegro aceptó el envite. Chocaron pecho con pecho, pero Villar se desmayó de forma exagerada. El árbitro picó y le mostró la roja a Jesús Olmo. El CF Reus se quedaba con diez cuando más plácido se encontraba sobre el terreno de juego.

No tardó el Tenerife en hacer efectiva su superioridad. Juan Villar recogió un balón y con un toque violento con el exterior del pie derecho colocó el cuero en el palo largo de Edgar Badía. Solo habían transcurrido cinco minutos desde la expulsión de Olmo. El partido de repente le daba la espalda a los rojinegros. Con diez y otra vez con empate en el marcador. 

Aquello no fue un preludio de lo que sería el resto del partido. Porque el Reus no dio la sensación en ningún momento de estar con un menos. De hecho, no necesitó ni atrincherarse en todo momento. Volvió a actuar con esa madurez mental y táctica. Supo interpretar lo que pedía cada fase del partido. Cuando tocó replegar, replegó. Cuando tocó defender con balón, defendió con balón. Ya saben, el fútbol es un deporte de inteligentes y el conjunto rojinegro puede presumir de contar con unos futbolistas con un equilibrio mental destacable.

Con uno menos, pero sin sufrir

Tal fue la lección que dio el Reus de como jugar con diez que pudieron llevarse la victoria. Bartolo casi dinamita el partido con un cambio de extrema influencia en la media hora final. Carbia entró por Máyor y el extremo rojinegro encontró un paisaje predilecto para explotar su velocidad en la espalda de Luis Pérez. 

Hasta en dos ocasiones pudo adelantar otra vez el Reus en el marcador. En la primera, Dani Hernández le sacó un disparo desde la esquina del área que se colaba por la escuadra del meta venezolano. En la segunda, Carbia no definió con la suficiente precisión en el mano a mano y su disparo se marchó por encima del larguero del portero del Tenerife.
 
En todo caso, el Tenerife también gozó de alguna que otra oasión para haberse llevado un botín inmerecido del Estadi. Sin embargo, Badia no regala. Si se le bate es porque se ha rozado la excelencia. Milla lo pudo comprobar cuando remató un balón en el punto de penalti que le salió centrado. Demasiado fácil para el gato rojinegro.

La realidad es que el Reus se llevó un punto estando durante más de una hora con uno menos siendo superior a un equipo que hasta ayer soñaba con meterse en los play off. Hace falta mucho más para que los rojinegros hinquen la rodilla.

Fue otra noche en la que los chicos de López Garai lucieron una solidaridad como equipo inquebrantable. Una fe devota en el colectivo que les ha permitido volver a salvarse. La temporada que viene volverán a ser equipo de Segunda. Suena tópico, pero qué merecido.  

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