Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Más de Deportes

Estrategia de oro (Badalona 0 - 1 Nàstic)

Un gol de Xavi Molina en una jugada a balón parado dio los tres puntos al Nàstic en el campo del Badalona, que alejan al equipo de Vicente Moreno de sus perseguidores y dejan al segundo clasificado, el Lleida, a cuatro puntos
Whatsapp
El ayer lateral diestro del Nàstic, Xavi Molina (d), remata de cabeza el gol que valió el triunfo grana a la salida de un córner. Foto: Gimnàstic de Tarragona

El ayer lateral diestro del Nàstic, Xavi Molina (d), remata de cabeza el gol que valió el triunfo grana a la salida de un córner. Foto: Gimnàstic de Tarragona

Narcís Sala de Sant Andreu, Municipal de L’Hospitalet, Estadi Son Malferit de Palma, Ciutat Esportiva del Valencia CF en Paterna, Estadi de Reus, Díez Iborra de Elche y Municipal de Badalona-Montigalà. Siete campos donde se ganan campeonatos. Siete campos en los que el Nàstic ha salido vencedor. Da igual que sea césped natural o artificial, ancho o estrecho, seco o mojado. Cuando un equipo apunta alto sortea obstáculos con solvencia.

Aunque, como el partido de este domingo, sean rocas de altura. Hubo que tirar de estrategia para tumbar a un Badalona que se había mostrado como uno de los mejores locales de la categoría. Un gol de la factoría Adolfo Baines que ejecutaron Rocha y Molina.

El cacereño se dirigió al córner pensando en la libreta de jugadas. Encontró la página correcta. Dio indicaciones a sus compañeros. Esas señas que solo ellos conocen y que activan los movimientos de colocación y trayectoria. Molina sabía su parte. Esperó pacientemente a que el centrocampista iniciara la carrera y cuando el balón volaba en el aire trazó la línea para conectar un testarazo que dejó al meta Marcos clavado. Sin reacción.

Molina merecía ese premio. Su trabajo es encomiable. Dentro y fuera del campo. Siempre va a tope. Intenso. En los entrenamientos y en los partidos. Los pocos que juega, víctima del enorme potencial de la plantilla. Si hubiera una razón de peso para que se jugara con doce jugadores en lugar de once sería para dar entrada a un futbolista como Molina. Elegirle suele ser un acierto. Sea en el centro del campo, en el eje de la defensa o en el lateral, espacio donde se movió ayer el de La Canonja.

Su presencia a la derecha de la zaga fue una de las novedades que presentó ayer el técnico del Nàstic. Moreno dejó a Gerard Valentín en el banquillo y apostó por Molina para desactivar la gran amenaza del Badalona, Abraham. Un delantero que parecía tenerle tomada la medida al conjunto tarraconense. En los tres últimos enfrentamientos ante los granas, el futbolista había marcado siempre. El entrenador valenciano quiso atarle de cerca. Molina no le dejó ni un momento y evitó que Abraham siguiera ampliando su racha contra el Gimnàstic.

El otro cambio de Vicente Moreno respecto a otros duelos fue táctico. Situó a Manolo Martínez como pivote defensivo, por delante de la zaga, con Luismi y Rocha de interiores para cazar las segundas jugadas. Un movimiento eficaz para frenar el principal recurso ofensivo del Badalona.

Con esa disposición, al Nàstic le costó un cuarto de hora tomarle la medida al duelo. Un tiempo en el que el conjunto local pudo adelantarse en el marcador con una jugada de estrategia que sacó Fran Bea y que pilló a la defensa tarraconense descolocada. Los centrales Xisco y Pablo reaccionaron rápido para tapar los remates de los delanteros badalonenses.

La primera del Nàstic llevó la firma de Marcos. Controló en el área y disparó. El balón rozó el palo del arco del Badalona (31’). En ese momento el cuadro de Moreno ya controlaba el duelo. Tenían al conjunto local dominado y pudieron trabajar ofensivamente sin agobios. Los jugadores granas trataron de abrir una brecha en la defensa escapulada con tiros lejanos. Ni Rayco, ni Lago ni Luismi encontraron portería.

Tras el gol de Molina, el partido entró en esa fase en la que el Nàstic se acomoda defensivamente y desespera al rival con esa actitud de equipo poderoso e impenetrable.

A falta de un cuarto de hora para el final entró Marc Martínez. Se juntó con Rocha y dejaron detalles de una sociedad exquisita.

Matamala hizo un último intento por impedir el triunfo grana. Soltó un zapatazo que puso el balón en la escuadra, pero Reina voló para certificarla séptima victoria a domicilio.

Temas

  • DEPORTES

Comentarios

Lea También