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Felipe Castro: «Cuando Toni Sánchez me llamó, le pregunté si estaba de broma»

Felipe Castro es el primer chileno de la historia con peso en la primera plantilla del Reus Deportiu

MARC LIBIANO PIJOAN

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El jugador chileno del Reus Deportiu, Felipe Castro. FOTO: ALBA MARINÉ

El jugador chileno del Reus Deportiu, Felipe Castro. FOTO: ALBA MARINÉ

Este mismo verano, la vida de Felipe Castro Videla (Santiago de Chile, 1991) cambió por completo y además por sorpresa. Este defensor con buen físico e imponente disparo exterior había conseguido salir a Europa, concretamente se había ganado un lugar en el campeonato francés, cada vez más cerca de las potencias mundiales, aunque sin el glamour ni la constelación de estrellas de España, Portugal o Italia. Castro ha pasado sus dos últimas temporadas en el Quevert, la mejor escuadra francesa de la última década. Antes necesitó ganarse el prestigio en clubs menos contrastados como el Crehén, donde el entrenador le consiguió un trabajo, pero no percibía salario por practicar el hockey.

Licenciado en Ingeniería comercial, el internacional absoluto por Chile había mantenido cierto contacto con el Reus. Su seleccionador, Josep Maria Barberà, forma parte de la estructura deportiva actual de la entidad de la calle Gaudí. El Reus precisaba para la nueva temporada un jugador defensivo, ya que había perdido a César Carballeira y Tiago Rafael regresó de nuevo a Portugal. Escasa de recursos económicos tras el fichaje de Raúl Marín, la dirección deportiva que lidera Toni Sánchez miró hacia la selección chilena. Castro encajó. Un buen complemento de equipo y sin grandes exigencias económicas. Un actor con necesidad de hacerse un nombre.

El mismo protagonista explica cómo se cerró la operación. «Me llamó Toni Sánchez y, claro, yo le pregunté si estaba de broma. Cuando me aseguró que era cierto, ¿qué podía negociar? Si te llama el Reus no hay nada más que decir. Lo cerramos en dos días. Yo le pedí que quería comunicarlo primero al Quevert porque me trataron muy bien y deseaba salir con buenas formas».

El fichaje de Castro rompe algunas barreras. Es el primer chileno con peso importante en la plantilla sénior del Reus Deportiu. Antes habían pasado los hermanos Felipe y Armando Quintanilla, aunque no se consolidaron. En la cantera rojinegra asoma la cabeza con esperanza el joven Diego Rojas, que actualmente comparte piso con Felipe Castro. El chileno ha entrado con buen pie en el vestuario. «Me encuentro muy a gusto. Como somos de la misma edad, Joan Salvat me ha presentado a sus amigos y me junto bastante con ellos. Tenemos una buena piña».

Una lesión inoportuna le ha impedido disfrutar de protagonismo en este arranque de curso. Solo participó ante el Calafell en el derbi. Felipe es consciente de que se encuentra ante la oportunidad de su carrera. De momento solo ha firmado un contrato por una temporada. «Estoy en uno de los mejores clubs del mundo y quiero demostrar que esto no va de nombres y poco a poco hacerme un lugar en silencio».

Formado en Universidad Católica de Chile, una entidad polideportiva que cuenta con su equipo de fútbol como referente por el mundo, Felipe Castro no escapó de esa pasión por el balón. Justo hasta que su hermano mayor le hizo modificar su afición. «Mi madre le apuntó a hockey porque estaba un poco gordito y necesitaba hacer alguna actividad. Le acompañé y cuando le vi con los patines le comenté a mi madre que yo también quería hacer aquello. Me enamoré y desde entonces solo he querido jugar a hockey».

El tránsito de este jugador con poca vitola de crack ha cumplido un sueño; vestir la rojinegra del Reus. Ahora solo su rendimiento sobre la pista dictaminará si logra hacer carrera en la calle Gaudí o no. El examen ha empezado, aunque el entusiasmo que muestra Castro invita al optimismo.

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