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Ferran Torres, 200 historias

El pívot del CBT cumple 200 partidos con el equipo tarraconense y ya es un auténtico icono en el Pavelló de El Serrallo

Redacción

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Ferran Torres atendió ayer al ´Diari´ justo antes del entrenamiento del CBT en el Serrallo. FOTO: LLUÍS MILIÁN

Ferran Torres atendió ayer al ´Diari´ justo antes del entrenamiento del CBT en el Serrallo. FOTO: LLUÍS MILIÁN

200 partidos, 200 historias, 200 veces Ferran Torres ha vestido la camiseta del CBT en partido oficial de liga. En los tiempos actuales que vive el baloncesto, y más en las ligas LEB es muy difícil encontrar jugadores que logren convertirse en iconos de una afición, en señas de identidad de un club. Los jugadores cada vez son más efímeros, vienen y van sin terminar de dejar huella en un sitio. Como cantantes de fiesta mayor que cada día actúan en un pueblo, los jugadores de baloncesto LEB se cruzan la península siete veces en siete años en busca del estimado anhelo de todos ellos: llegar a profesional.

Este jugador interior que empezó en el baloncesto tarde, en categoría cadete, militó en el Messer CBT, filial del primer equipo azulado, en las dos primeras temporadas. Sin embargo, el club era consciente del potencial que el pivot de L’Hospitalet de l’infant tenía, ya que desde el primer momento entrenó mañana y tarde con el equipo LEB. Ferran asegura qué entrenador le marcó. «Aprendí mucho con Diego Ocampo, intentaba escuchar todo lo que decía, aprecio mucho todo lo que me enseñó, sobre todo a jugar sin balón, no tenía físico para postear y tenía que dominar el juego sin balón». En sus inicios compartí vestuario con un tal Berni Álvarez, su actual entrenador. «Me ayudó muchísimo, también Álex Alba. Yo era muy tímido».

En aquellos tiempos, pocos podían imaginar que el pívot iba a convertirse poco después en el jugador más valorado del equipo tarraconense, con 200 partidos a sus espaldas. «Me costaba mucho adaptarme a la exigencia física de los entrenamientos. Ni pensaba en alcanzar estas cifras».

Una cesión al Vila-seca, en categoría EBA, le permitió despegar. Por primera vez Torres pudo demostrar su calidad, con 12,8 puntos y 14,2 créditos de valoración. Unos números que le valieron para volver al CBT al año siguiente. De aquella experiencia, Torres recuerda que «llevaba tres años sin jugar muchos minutos, unos 10 cada mes. Desde que era júnior no participaba tanto. En una liga como EBA volvía a sentirme jugador».


Ingreso a la LEB Oro
El CBT había mantenido su status en la LEB Ooro, en la que se convirtió en la última temporada de Berni como jugador. Pasó al banquillo y confió en Torres. Completó 30 partidos, con más de diez minutos de media. La evolución del interior parecía imparable. Quedó demostrado.

Curiosidades de la vida, el CBT y Ferran no se entendieron y el jugador no prolongó su contrato al final de esa temporada. Se marchó al Vila-seca y al Ploms y, paralelamente, empezó a trabajar de pintor. Su vida deportiva se encontraba con el primer contratiempo. «Tenía que pensar en mi futuro, el baloncesto cada vez te daba menos, y con la crisis se veía que no daba para más. Me encontraba algo cansado y decidí irme a jugar a Copa Catalunya».

El CBT no esquivó esos problemas de tesorería y descendió a EBA, algo que provocó una reconstrucción en el club. Torres formó parte de esa pequeña revolución. Regresó a casa. «La idea era ilusionante y Berni apostó muy fuerte por la gente de la casa. Salió muy bien».Desde entonces, Ferran es incono del Serrallo, con unos números que muestran su potencial. «Llevo tantos años que la gente se piensa que tengo 35 años o algo así», bromea. «Lo llevo con mucha ilusión, Noto en cada partido el cariño de la gente. La recompensa de la afición es muy agradecida».

En 200 partidos aparecen muchas historias para contar, muchos momentos emocionantes y como cualquier cosa en la vida, alguna que otra decepción. De todos esos momentos, Ferran asegura que «me quedo con muchos instantes. Los partidos de las fases de ascenso de a LEB Plata, la Final Four de Fuenlabrada o el cariño de la afición del año pasado».

El jugador espera mantener el gran nivel que ha mostrado en los últimos tiempos, además del compromiso con el club que le ha hecho adoptar un papel muy importante en el vestuario, como uno de los capitanes de la primera plantilla.

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