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Fran Carbia, el superviviente romántico

El enganche cumple su sexta temporada en el Reus y se convierte en el actor con más antigüedad de la plantilla. Parece que lleve toda una vida en el fútbol y sólo tiene 26 años. Su viaje en el equipo no ha abandonado jamás el progreso

Marc Libiano

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Fran Carbia controla un balón. Foto: Alfredo González

Fran Carbia controla un balón. Foto: Alfredo González

Cuesta, en la modernidad del fútbol, donde abundan las campañas de marketing y los excesos en el mercadeo, observar como un jugador es capaz de echar raíces en algún lugar. Fran Carbia Barrera (Tarragona, 31 de marzo de 1992) sobrevive al consumo del tiempo y a la exigencia profesional sin apenas levantar alboroto. A menudo comparece por el aparcamiento del Estadi con un Seat León. Intenta andar de puntillas para no llamar la atención. Quizás esa conducta de trabajar más que hablar le ha llevado al éxito, en un mundo de competencia extrema, donde demasiadas veces escasea la ética. Sálvense quien pueda.

Alfredo González

El vértigo en el que viaja el fútbol también provoca cansancio entre los hinchas, que piden cambios y novedades con rapidez. Fran cumple su sexta temporada en el Reus y se ha coronado como el actor con más vigencia en la plantilla. Parece que lleve toda una vida, pero sólo 26 años le contemplan. Se acaba de casar y ha regresado a la actividad con el entusiasmo renovado, consciente de que todavía no ha alcanzado el período de plena madurez de su carrera. A pesar del largo recorrido, su margen de progreso sigue intacto. Y precisamente Fran se alimenta de la mejora constante para poder competir en la élite.

“Sé que si no trabajo más que los demás es difícil que me elijan “, confirmó el mismo Carbia. Había pasado poco más de un año de su aterrizaje en Can Reus. Fue en el verano de 2003, cuando abandonó La Pobla con apenas 20 años para conquistar la Segunda B. Después del primer tránsito a las órdenes de Emili Vicente, con sólo 14 apariciones de protagonismo, pocos pensaron en un buen futuro de Carbia en el Reus. Sólo Natxo González creyó en su juego. El extécnico rojinegro resultó determinante en su devenir. Le integró como pieza indispensable del ascenso a Segunda División (2016) y le ofreció chance en el escenario profesional, donde ya cumple dos años de confirmación, con 44 partidos.

Alfredo González

Carbia no vive del exceso de talento. No nació con un don predeterminado. Necesita el día a día como medicina para reivindicarse. Se toma cada entrenamiento como el último. Cada partido como una aventura idílica. Es tan generoso que se adapta a cualquier rol como enganche, aunque su mejor versión siempre se relaciona con el gol. Como más cerca de la portería esté más rendimiento muestra.

Fran presume con orgullo de su papel como principal exponente de la vieja guardia. Le resta un año de contrato, aunque, a estas alturas, el futuro no ocupe un espacio de preocupación demasiado grande en su interior. Prefiere aportar en el nuevo viaje del Reus, el club en el que ha cumplido sus sueños. Y de paso le ha dado un toque de romanticismo a un negocio desproporcionado.

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