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Fran es el argumento

Fútbol. Un solitario gol del delantero tarraconense, que ingresa en el segundo tiempo, rescata a un Nàstic a merced del Sabadell, al que le faltó pegada en ataque (1-0)

Marc Libiano

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Fran es el argumento

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Raúl Agné llamó a filas a Fran Carbia cuando su equipo suplicaba un agitador, sometido por el dominio incesante del rival. Al menudo delantero pareció no importarle demasiado el escenario poco optimista en el que se sujetaba el Nàstic. Fran anda acostumbrando a tratar con lo imposible, sólo queda echarle un vistazo a su carrera. 

El entusiasmo juvenil del tarraconense curtió de nuevo cuando se asomó al partido en el capítulo final. Prácticamente en su primera aparición, interpretó un centro al corazón del área y Fran, el más bajito, lo cabeceó a la red porque la inteligencia, muchas veces, sorprende al físico. Y en la sorpresa, no existe otro como él. Por cierto, el servicio con escuadra y cartabón de Robert Simón ayudó muchísimo. Por aquel entonces, se habían consumido 61 minutos de tarde.

Carbia se encargó de demostrar con su acierto que el fútbol es eficacia, el resto un decorado más bello o más arcaico, según se mire. En el Nou Estadi, el Nàstic presumió de contundencia, el Sabadell, en cambio, de una falta de tino asombrosa. Su dominio, a veces exagerado, quedó en un simple envoltorio.

El Sabadell expuso un primer compás de manual, aceptó el desafío de manejar el juego y no se asustó ante el colmillo del Nàstic en la presión. El problema para Antonio Hidalgo, el ideólogo de la propuesta arlequinada, se relaciona con la puntería. Su equipo genera mucho pero carece de dinamita o, por lo menos, todavía no la ha encontrado. En Tarragona lo evidenció otra vez. Generó hasta tres situaciones claras en un intervalo de inspiración, pero no acabó ninguna. Desesperante para un conjunto que aglutina tanto foco. 

Madrugó Sánchez para acercarse al premio. Atacó la profundidad después de un movimiento  de ruptura de Alfred, que le sirvió la pelota limpia, ideal para la definición. El intento visitante quedó en amenaza. 

El Nàstic tardó en amanecer, pero ese letargo casi halla un espacio para el éxtasis, tras una pérdida en zona prohibida del central rival Molina. Se presentó la pelota dulce para la llegada supersónica de Robert Simón, cuando éste ejecutó se cruzó en su camino David Sánchez. 

A pesar de ese resquicio, el Nàstic no se separó de lo previsible, perdió la brillantez con el balón, le costó una barbaridad instalarse en campo contrario. Agné sacudió el once para activar nuevo aire. Cambió la pareja de delanteros y emergieron Pedro y Pablo, dos atacantes poderosos, aunque apenas disfrutaron, gastaron su participación intentando rescatar balones imposibles en un rascacielos. El abuso del juego directo fue otro mal endémico grana. 

Por otro lado, Nil compareció por el costado izquierdo, pero por delante de Joan Oriol. Mezclaron bien. En realidad, las mejores armas tarraconenses se asociaron al mismo Nil y a Robert Simón en la otra orilla.

El Sabadell perdonó con una ternura juvenil otras dos ocasiones definitivas. Querol envió fuera un mano a mano ante el arquero grana, Manu. Luego, ejecutó al centro una maniobra deliciosa de Aaron Rey, que eliminó rivales con ligereza y dejó un balón diferencial para el remate de su compañero, en el área pequeña. Manu se encontró la pelota y la atajó casi dentro del arco. 

Del 0-1 al 1-0
Agné acudió a la rotación para mejorar las prestaciones colectivas del Nàstic. Eligió a Fran y sacrificó a Pedro, que solo contó con un remate más o menos franco pocos minutos antes, que mandó a las nubes. La aportación de Carbia no solamente se limitó al gol. Adivinó las caídas en las segundas jugadas con mucha frecuencia y no descuidó la solidaridad en los regresos. 

Los caprichos del fútbol se agudizaron a la hora de envite. Planas disparó fuera con el exterior y despreció otra oportunidad de gol. Las lamentaciones a voz en grito del Sabadell dignificaban esa preocupación emocional en la que ahora mismo se encuentra esa escuadra. Justo en la acción siguiente, el envío preciso de Robert Simón, lo certificó Carbia con ese 1-0 definitivo. El estadio se encendió y respiró alivio.

El Nàstic decidió refugiarse en el desenlace, se replegó y gestionó con coherencia la ventaja. Apenas concedió sustos, agarrado a la experiencia de sus zagueros. Aythami y Quintanilla exhibieron otra vez galones de fiabilidad. Joan Oriol es un valor seguro en el carril zurdo. No se le cuentan errores.

Los intentos del Sabadell morían siempre en la orilla. Sus ataques se convirtieron en un frontón desquiciante. Se le fue el tiempo con combinaciones estériles y con las ocasiones perdonadas en el recuerdo. Como una losa. Cualquier equipo capaz de disponer de cuatro acercamientos claros lejos de su estadio debe ganar el partido si alcanza la efectividad. Esa es la única verdad en el fútbol y el Sabadell no la tuvo.

Ficha Técnica

Nàstic. Manu, Domingo, Quintanilla, Aythami, Joan Oriol, Ribelles, Del Campo (Fullana, 83’), Nil (Bonilla, 59’), Robert, Pablo Fernández (Prats, 83’) y Pedro (Carbia,, 53’).

Sabadell Royo, Coch, Molina, Boniquet, Néstor (Muguruza, 71’), Rubio (Gabarre, 71’), Aguza (Altimira, 75’), Alfred (Jacobo, 64’), Xaxe (Moha, 64’), Rey y Sánchez.

Goles. 1-0, Fran Carbia (61’)

Árbitro. Sergio Escriche Guzmán. Amarillas para Manu, Pablo Fernández y Aguza.

Incidencias. 5.000 espectadores en el Nou Estadi de Tarragona.

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