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Francesc Gil, de la pista al despacho

Hockey. Desde noviembre, el cambrilense ejerce como director deportivo de la Federación Española. La gestión deportiva es una de sus grandes pasiones

Marc Libiano

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Foto: FEP

Foto: FEP

El ejemplo de Francesc Gil (Cambrils, 1981) suele convertirse en un denominador común más asiduo en el mundo del deporte de élite. Licenciado en INEF, el cambrilense siente inquietud por la gestión de empresas o eventos deportivos. Desde que dejó la práctica del hockey patines en 2017, se ha relacionado con proyectos tradicionales como el prestigioso torneo de fútbol formativo MIC o incluso ha elaborado su propia idea en el mundo hockístico; la Eurockey Cup, también para categorías inferiores, nació de su cerebro. La propuesta es hoy todo un referente a nivel europeo, ya que junta a las mejores canteras del continente.

Podría considerarse a Francesc Gil como una de las nuevas cabezas pensantes del mundo del hockey y también del patinaje a nivel general. Desde noviembre ejerce como director deportivo de la Federación Española, una vez Quim Paüls decidió abandonar el cargo. El presidente federativo, Carmelo Paniagua, quedó atrapado por el buen trabajo que realizó el cambrilense en los últimos World Roller Games de Barcelona, donde se encargó de gestionar toda la competición de hockey patines, en este caso con respecto a las selecciones. El nuevo cargo ha convencido al protagonista, que ha pasado de la pista a los despachos sin apenas darse cuenta.

Francesc Gil compitió durante 13 años en la máxima categoría del hockey nacional y en distintos destinos (Tenerife, Reus, Vila-seca, Vendrell, Lleida, Noia). Conoce perfectamente las entrañas de un deporte que pide una reforma a gritos, sobre todo a nivel estructural. «No sólo se trata de un tema de reglamento, que también puede ser, pero debemos de intentar hacer el hockey más atractivo desde muchos ámbitos», recalca.

El deporte del stick, su deporte, no sólo ocupa su espacio laboral, debe prestar atención a las once modalidades que ahora mismo componen la Real Federación Española de Patinaje, algunas desconocidas. «Desde que empecé a trabajar, me he reunido con los representantes de cada modalidad para conocer sus preocupaciones e iniciar una labor conjunta», admite. 

Las decisiones
La toma decisiones es otro de los aspectos que debe manejar el nuevo director deportivo de la Federación. «Cuando estás dentro te das cuenta de que no resulta tan sencillo como puede parecer desde fuera. Muchas decisiones incluso no dependen de ti, porque deben pasar por la Federación Internacional, aunque estamos aquí para valorar e intentar mejorar en todos los aspectos», reflexiona. Gil forma parte de una nueva saga de curiosos que pretenden ayudar al progreso del deporte sobre patines. Roger Molina o Jepi Selva estarían dentro de ese abanico de juventud entusiasta con afán de avance.

El apogeo del campeonato portugués, gracias a la inversión de los grandes clubs de fútbol en sus secciones de hockey, contrasta con la crisis económica y de recursos que vive la OK Liga. Para Gil, «estamos ante un caso de extremos. Mientras unos clubs se han profesionalizado, otros simplemente luchan para sobrevivir. No hay un término medio y tenemos que ayudar a encontrar una solución a eso». El pasado sábado, el director deportivo y el presidente de la Federación se reunieron con los técnicos nacionales de la OK Liga para intentar alcanzar líneas de trabajo con respecto a cualquiera de los aspectos que rodean al hockey actual. Hasta ese momento ese tipo de encuentros han escaseado. El cambrilense se enfrenta a un reto de responsabilidad y repleto de dificultad, aunque su pasión por el hockey y su optimismo pueden abrir una puerta de luz de cara al futuro.

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