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Garcia, ante el Mundo

El técnico reusense del Vilafranca se enfrenta a su primer examen europeo. En Barcelos luchará por la CERS

Marc Libiano Pijoan

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El técnico reusense del Vilafranca, Jordi Garcia, durante un encuentro con el Diari. Foto: Alfredo González

El técnico reusense del Vilafranca, Jordi Garcia, durante un encuentro con el Diari. Foto: Alfredo González

Jordi Garcia (Reus, 1973) verá como su rostro se expone al mundo hockístico este fin de semana, en la Final Four de la Copa CERS, la segunda máxima competición continental. El estratega reusense vivirá su primer doctorado de postín, en la lucha por un premio que hace cinco años parecía utópico en Vilafranca, la escuadra a la que dirige.

En la capital del Vi cayó de pie Garcia (2011), en su aventura inaugural como técnico, justo después de colgar los patines en El Vendrell. En esa época de jugador se le intuían destellos comprometidos con la pizarra. Siempre fue un tipo implicado en el trabajo táctico, en la interpretación del juego. Fue un defensor de rasca y pon más que un fino violinista. Exhibió inteligencia para esconder defectos y resaltar condiciones. En eso le ayudó Manolo Barceló, probablemente su padre deportivo y su entrenador espejo. Hasta el punto que muchos definen a Garcia ahora como un míster de la escuela de Manolo. En todo caso, él prefiere huir de estereotipos y etiquetas ventajistas.

En un ciclo de cinco años ha logrado situar al Vilafranca, un club que había convivido demasiado tiempo en el ascensor entre el lujo y la penuria, en la primera línea de fuego. Le ascendió a OK Liga (2013) y, mientras él culminaba su proceso de aprendizaje, el equipo se consolidó en la élite con el trabajo de la hormiga. Con escasos recursos, pero con una gestión coherente. En Vilafranca, Garcia ha disfrutado de esa libertad en la toma de decisiones que casi todos los entrenadores sueñan. La clasificación europea, el pasado verano, se convirtió en el punto álgido del proyecto. A su vez, las dudas asomaron. El riesgo de estropear lo conseguido aparecía. Para Jordi mejorar en Vilafranca se convertía en una misión cuanto menos compleja.

A pesar de las preguntas en el aire se arropó en la valentía y prolongó el contrato. No modificó demasiado el diseño de su escuadra. Premió a los héroes de la clasificación y apuntaló la obra con un jugador especialista. Edu Fernández apareció en el escenario casi en silencio. Del ruido se ha encargado su notable rendimiento.

El pasado mes de marzo, el Vilafranca adornó el ciclo sacando billete para la Final Four de la CERS. Garcia dejó en casa a su pasado más nostálgico. Eliminó al Reus en cuartos de final, contra pronóstico, y convirtió el tránsito europeo en un cuento de Hadas.

Hasta el punto que los chicos del Penedès se presentan este fin de semana en Barcelos sin ningún complejo y cero exigencias. Todos adivinan un Vilafranca con más o menos talento, pero bien trabajado, con una estructura definida entorno al riguroso Marc Navarro y al imprevisible Rocasalbas.

Chocará el Vilafranca en semifinales ante el poderoso Sporting de Lisboa, un histórico que está de vuelta, con una inversión económica en su propuesta ambiciosa. El Sporting defiende el título que levantó hace un año en Igualada.

Cuentan los más cercanos a Garcia que éste anda como el hielo de tranquilo. Que prepara la cita con minuciosidad, pero bajo esa soledad del entrenador de la que tanto hablaba Luis Aragonés.

En Portugal, el míster disfrutará de su último viaje como líder del Vilafranca. El desgaste del tiempo y un cambio de rumbo resultan necesarios para el progreso. Le esperan en El Vendrell, aunque el futuro no le distrae. Sabe que Barcelos le expondrá al Mundo.

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