Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Deportes La delantera tiene 17 años

Gemma Tomàs vive una experiencia única

La gandesana se marchó en 2016 a Alvin (Estados Unidos) para seguir con su formación académica y su trayectoria futbolística

V.Maigí

Whatsapp
En primer términ la jugadora de Gandesa Gemma Tomàs. Foto: Cedida

En primer términ la jugadora de Gandesa Gemma Tomàs. Foto: Cedida

Gemma Tomàs Salaet (Gandesa, 17 años) se marchó el 24 de julio del año pasado al estado de Texas (área de Houston), para vivir en un pueblo llamado Alvin. La jugadora de la Terra Alta ingresó en el Instituto Público, la Alvin High School, para seguir con su formación académica, y ha jugado con el primer equipo femenino del centro, el Alvin Yellowjackets. 


La delantera ebrense había pasado en su trayectoria futbolística por las categorías inferiores del Gandesa, donde estuvo enrolada en equipos mixtos y en el femenino: «siempre he estado en este club (diez temporadas); empecé cuando tenía seis años, junto con mi prima Sofia, porque cuando era pequeña mi padre me llevaba a ver al primer equipo del Gandesa y me gustaba tanto que decidí apuntarme para aprender a jugar e imitar a los mayores».


Vuelta inminente

Tras su experiencia en suelo americano, Gemma regresará a casa el día 1 de julio y volverá a la entidad de su vida para seguir haciendo lo que más le gusta. Ella misma explica que «ya tengo ganas de jugar de nuevo con las amigas del femenino del Gandesa; disputaremos la liga ebrense de fútbol-7. Además, cursaré segundo de bachillerato y después iré a la universidad. Quiero estudiar Ingeniería de Organización Industrial». 


Gemma subirá al avión de vuelta a Catalunya con un gran bagaje gracias a su aventura en Estados Unidos, donde decidió marchar «para vivir una nueva experiencia, conocer una nueva cultura y aprender inglés, y también porque mi madre fue a estudiar allí cuando era más joven y me animó a ir». En América, la ebrense ha realizado el curso equivalente a primero de bachillerato. Además. Gemma y su equipo, el Alvin Yellowjackets, han participado en una liga (han sido quintos) entre los institutos del área de Houston y también han realizado algún torneo los fines de semana: «aquí la liga se juega siempre entre semana, con partidos los martes y los viernes». 


Respecto a la diferencia entre el fútbol de casa  y el americano, la joven apunta que «la primera variación es que en España juegas en un club y en Estados Unidos juegas en el instituto, y al terminar los estudios puedes ir a los conjuntos de las universidades o a una entidad». Gemma sigue diciendo que «a nivel deportivo, el fútbol en América es mucho más físico; se da mucha importancia a este aspecto. Por ejemplo, nosotras, en pretemporada, entrenábamos cada día de la semana durante dos horas, y corríamos mucho». Cuando empezó a liga, ella y sus compañeras jugaban martes y viernes y los otros tres días también hacían las dos horas de entrenamiento, «pero ya no tan físico». 


La delantera también comenta que «he notado también diferencias en que en Gandesa jugaba a fútbol-7 y en Estados Unidos a fútbol-11. Aquí teníamos un entrenador principal y dos ayudantes y llevaban las estadísticas de todo lo que hacía cada jugadora en el campo. También hay que decir que a la más mínima lesión te mandaban al fisio del instituto para hacer la recuperación, y al día siguiente te ponían un vendaje y ya podías volver a entrenar o jugar».


Lo positivo y lo negativo 


A la hora de valorar lo mejor y lo peor de este último año, Gemma explica que «a nivel de estudios, lo mejor es que los profesores son muy amables y si tienes cualquier problema puedes acudir a ellos y te intentan ayudar. Al principio lo peor fue que todas las clases eran en inglés, claro, y como no dominaba el idioma, me costaba seguir». En el ámbito del fútbol, «lo mejor es que he aprendido cosas nuevas y otra manera de entrenar. Al ser fútbol-11, trabajas mucho la parcela física y he mejorado mucho en este aspecto, algo que me ayudará cuando vuelva a Gandesa. Lo peor es que he tenido que entrenar mucho físicamente para estar a la altura de mis compañeras». 


Otro aspecto complicado fue la distancia con la familia: «al principio fue un poco duro, porque piensas que estarás un año sin verlos y que te encuentras en un país en el que no dominas el idioma, pero después todo cambia, haces amigos, cada vez te integras más en la familia, vas mejorando el inglés, haces muchas actividades y poco a poco, sin darte cuenta, ya se ha terminado el curso».  


Gemma y sus seres queridos hacen uso de la tecnología para comunicarse: «hablamos por email y whatsap, pero sobre todo por facetime, así podemos comunicarnos y vernos a través del ordenador o del móvil». Pronto, la jugadora gandesana volverá a abrazar a la gente que más quiere, tras una aventura «única. He convivido con una familia americana, y ahora puedo decir que tengo dos padres americanos y dos hermanos americanos. Además, tener la oportunidad de ir a un instituto público me ha permitido ver la manera de vivir de la gente de allí. Todo lo que sale en las películas pasa en el instituto: el baile de final de curso, la graduación… La verdad es que será un experiencia que recordaré toda la vida». 

Temas

Comentarios

Lea También