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Giro radical en la política de fichajes

Tras realizar apuestas arriesgadas de mercados forasteros el año pasado, que casi acaba en tragedia, este verano de momento las incorporaciones del Nàstic están siendo jugadores nacionales para el proyecto de Carreras
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El jueves se presentaron de golpe cinco de las seis incorporaciones del conjunto grana para la próxima temporada. Foto: Pere Ferré

El jueves se presentaron de golpe cinco de las seis incorporaciones del conjunto grana para la próxima temporada. Foto: Pere Ferré

Los experimentos fallidos sirven para aprender. De eso trata la ciencia empírica; de crecer y evolucionar a través de la experiencia. Así, parece que la dirección deportiva del Nàstic, que encabeza Emilio Viqueira, ha tomado nota del verano pasado. Entonces llegaron una serie de jugadores exóticos, desconocidos, que prometían mucho pero acabaron decepcionando. Ahora, después de los primeros movimientos del mercado futbolístico, queda claro que el equipo grana ha trazado un nuevo camino en su hoja de ruta.   

La temporada pasada se preparó en un ambiente de ilusión tras quedar a un paso de Primera División y disputar los play off de la 2015/16. Tras las bajas delicadas de hombres importantes sobre el verde como Naranjo y Emaná, o de pilares del vestuario como Xisco Campos o Marcos de la Espada, sumada al adiós de promesas como Jordi Calavera o Aburjania, entre otras despedidas, había que acertar los fichajes para mantener el alto rendimiento. 

El verano de 2016 se produjeron un total de 14 incorporaciones. Como comentaba, muchos futbolistas llegaban de países lejanos, ajenos al nivel de la Segunda española. Sólo tres jugadores –Lopo, José Carlos y Cordero– eran nacionales mientras que los otros once respondían a once orígenes distintos. Maloku (Croacia), Kakabadze (Georgia), Rharsalla (Marruecos), Djetei (Camerún), Zahibo (Francia), Dimitrievski (Macedonia), Uche (Nigeria), Delgado (Chile), Saja (Argentina), Madinda (Gabón) y, finalmente, Boiro (Senegal).  

De las 14 llegadas del verano pasado, había 11 futbolistas con distinta nacionalidad

Fue una apuesta arriesgada con muchas etiquetas de Promoesport que, por poco, no termina en tragedia tras un año en el filo de la navaja. ¿Cuántas veces oímos que el vestuario del Nàstic parecía una asamblea de la ONU? Quizá el problema no residió tanto en la procedencia de los jugadores sino en su adaptación. 

Por ejemplo, Zahibo, Madinda, Saja, Dimitrievski y Ike Uche ya conocían la liga española. A los nuevos cromos les costó entrar en el juego propuesto por Vicente Moreno, sin acabar de hallar la receta triunfadora del curso anterior. 

En Navidad se acertó con las llegadas de Luismi, Barreiro, Perone y Emaná. Los dos primeros se convirtieron en fijos y los otros dos también gozaron de protagonismo, aunque perdieron fuelle en el tramo final de la campaña. 

Esta temporada se apuesta por jugadores que conocen nuestra cultura futbolística

En este primer tramo del mercado veraniego, el Nàstic ha realizado seis fichajes para el nuevo proyecto de Lluís Carreras: Carlos Blanco, Abraham Minero, Sandro Toscano, Tete Morente, Maikel Mesa y Omar Perdomo. Seis jugadores españoles –aunque Toscano nació en Italia y comparte ambas nacionalidades–, tres de ellos con experiencia sobrada en Segunda División y tres jóvenes con mucha proyección, pero sin minutos en la categoría de plata. 

Quedan cinco o seis hombres para completar la plantilla de la próxima temporada. Aunque llegue algún que otro jugador de ligas forasteras, quién sabe, el proyecto es totalmente opuesto al del año anterior. 

Presión importante ha tenido la afición grana, que nunca acabó de creer en el cóctel de pasaportes que convivían en el vestuario el curso pasado. Sólo habría faltado que después de la mala experiencia este verano se hubiera repetido una dinámica similar. 

En cualquier caso, la fórmula mágica cambia cada temporada. Aún estamos lejos de saber si los nuevos funcionarán. Lo que sí que queda claro es que la política de fichajes del Nàstic ha dado un giro radical. 

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