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Guille López, el internacional del Laguna que se gana la vida en un restaurante

Fútbol Sala. Acaba de ser citado por el combinado de la República Dominicana, tiene un restaurante en Manresa y juega en el Laguna Cambrils, de la Tercera Nacional

Marc Libiano

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Foto: fotoball.mrn/María Rodríguez

Foto: fotoball.mrn/María Rodríguez

El escenario del baloncesto había atrapado a Guille López (Barcelona, 25 años) hasta que una lesión de rodilla le obligó a olvidarse de la canasta cuando prácticamente había conquistado la mayoría de edad. Su historia refleja la capacidad de un joven para amoldarse a cualquier registro deportivo. Ahora disfruta del fútbol sala en categoría nacional con solo seis años de experiencia en la pista, un progreso que ha sorprendido por la precocidad. Su ilusión pasa por alcanzar el ecosistema de Plata, aunque existe un largo recorrido todavía por delante.

Guille, de padre catalán y madre dominicana, cuenta con la doble nacionalidad y el combinado de la República Dominicana le acaba de citar para la selección absoluta. En esa lista previa de ya siete jugadores fijos también se encuentra el jugador del Salou Pavel. Los dos ya disponen de la convocatoria asegurada y acudirán a una primera sesión de entrenamientos en Barcelona. El reto se llama Concacaf, una especie de pre-Mundial en el que la selección quiere hacer historia y lograr la clasificación para el campeonato del Mundo.

A pesar de esa condición, no escapa del papel de deportista amateur. El fútbol sala no le ofrece ningún ingreso económico extra. «Hago las paces, no gano dinero, pero intento que no me cueste», reflexiona.

Tras desvincularse del Pallejà de la Segunda B, en diciembre fichó por el Laguna Cambrils, de la Tercera Nacional. Se desplaza tres días por semana a la villa marinera para ejercitarse con el resto del plantel. Lo hace en un coche común junto a Marc Catal, Oriol Tantiña, Martí Tantiña y Marc Fernández, también actores de una de las entidades pioneras del fútbol sala provincial. «El desplazamiento es largo y te quita tiempo, pero me gusta este deporte y no me importa», concluye. 

El Laguna se hace cargo de los gastos del trayecto, pero no abona salarios a sus jugadores. De hecho, de cara al play off de ascenso a Segunda B, objetivo por el que ya ha sacado billete matemático, anda a la búsqueda de un patrocinador. Los tiempos de escasez económica afectan.

Goles y remontada
La capacidad para el gol es uno de los valores de Guille López. Ha anotado 11 en nueve envites con la roja del Laguna. En su primer año en el fútbol sala marcó 60 en la Tercera Catalana. Los especialistas vieron en él un componente interesante para categorías superiores. Con el de Manresa y el resto de fichajes a finales de año, el equipo cambrilense ha experimentado una reacción asombrosa. Un salto de calidad a todos los niveles. «Cuando llegué sólo había cuatro puntos en el casillero. Hoy ya tenemos 26», recuerda el protagonista.

El mar de kilómetros y los días eternos en la carretera compensan, de momento, a un jugador que se ha encontrado un proyecto familiar y confortable. «Muchas veces no se trata de dinero sino de estar a gusto. Yo lo veo así. Y en el Laguna lo estoy. Hay un grupo humano muy bueno y tanto Xavi como los entrenadores, Pitu y Cristian, nos hacen sentir como en casa», confirma.

Los resultados han consolidado esa estabilidad en la entidad cambrilense, que sobrevive a tiempos de penurias económicas con un entusiasmo desmesurado.

El internacional dominicano pretende acompañar al Laguna en la aventura del ascenso a Segunda B y darle un nuevo empujón a su trayecto deportivo. «A veces vale la pena dar un paso atrás para luego dar dos hacia adelante». En Cambrils, López acaricia la felicidad porque dispone del protagonismo que cualquier deportista necesita. Y el rendimiento no ha tardado en llegar. No ha necesitado ni dos segundos de adaptación, algo que el Laguna celebra.

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