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Guillem Solé, un Búho con stick

El vocalista del grupo del Baix Penedès es un apasionado comentarista de hockey en Barça TV. De pequeño apuntó maneras como delantero. Hoy llena recintos y se divierte encima de un escenario

Marc Libiano

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El vocalista de Búhos, Guillem Solé. Foto: Fabián Acidres

El vocalista de Búhos, Guillem Solé. Foto: Fabián Acidres

«Quan es fan foscos els dies i deixem de ser esclaus, les tristors són alegries i obrim portes sense claus». La voz desgarrada y optimista de Guillem Solé (Calafell, 1979) se ha encargado, junto al resto de componentes de la banda Buhos, con orígenes y raíces en el Baix Penedès, de derribar barreras y prejuicios. 

Esa letra del tema «Barcelona S’il-lumina» se ha taradeado en cualquier rincón del país desde 2016 bajo una magia propia de verano en la playa, con el vaso de birra en la mano, bermudas y chanclas, a pleno festival. Probablemente esa canción cambió el rumbo de Búhos, que ha olvidado el ostracismo y los escenarios de medio metro para llenar plazas y recintos. Existe un curro de 10 años detrás de este sueño. Lo conforman Guillem, junto a Klaus Stroink, Jaume Nin, Joan Blazquez, Pep Vila-badal, Petit Boom, Albert García y Josep Contreras. Los auténticos Buhos.

A pesar de esa devoción que siente por la música, en casa de Guillem Solé, el hockey ocupa un espacio vital deslumbrante. Su padre, Artur, llegó a convertirse en un jugador de buen nivel en el Vilanova y El Vendrell. Su tío, Sergi Pascual, enseñó sus habilidades en el recuperado Espanyol, el Barcelona y el Horta. Antes incluso de disfrutar de uso de razón, Guillem veía partidos de hockey.

Su relación con los patines y el stick no terminó en un simple hobbie familiar. Continuó sobre la pista, ya que de muy niño empezó a practicar en el Joan Ortoll, la casa del Calafell. «Recuerdo que me gustaba tanto que me apunté a hockey y patinaje. Cuando no hacía una cosa hacia la otra». 

El paso en activo por el hockey patines del Búho cruzó caminos con personajes que hoy disfrutan del escaparate más lujoso. El actual primer entrenador del FC Barcelona, Edu Castro, le dirigió en edad formativa en el Cubelles, que reunía un equipo dominante a nivel de Catalunya. Destacaban Edo y Aleix Casas, anotaba un buen puñado de goles Guillem Solé. A aquel Cubelles sólo le ganó el Barça, con un tal Aitor Egurrola en la portería. Desde entonces, Edu Castro y el músico han construido una excelente relación.

El poder de la música
El corazón de Solé no podía decicir entre la música o el hockey, quería las dos actividades. A los 17 años se marchó a El Vendrell para formar parte de un proyecto hacia la élite en el Club d’Esports, pero rápido se dio cuenta de que la dedicación por la música le pedía tomar una decisión. Prefirió cantar, componer canciones, hacer vibrar al público. Otra faceta artística, muy distinta a la de anotar goles los fines de semana. Ese oficio lo abandonó muy a su pesar, aunque jamás ha guardado el hockey en un cajón. Lo sigue gozando desde otra perspectiva.

Guillem no olvidó la formación a pesar de la vorágine y el desorden bohemio de los artistas. Cursó periodismo y, mientras Buhos se hacía grande, decidió ocupar un lugar en el sector de la comunicación. Se transformó en la voz inconfundible del histórico Moritz Vendrell de Guillem Cabestany, campeón de dos Copas del Rey y una CERS (2013 y 2014) en RTV El Vendrell. Él, como calafellense, no esconde sus preferencias. «Quiero que gane El Vendrell siempre, menos cuando juega contra el Calafell. En el Club d’Esports me han tratado muy bien y me emocioné mucho con la primera Copa del Rey de Cabestany», admite. La pasión por narrar partidos no ha desaparecido, a pesar ya de tocar ante más de 100.000 personas con Búhos, como ocurrió en las fiestas de la Mercè.

Gracias a la buena conexión que existe con Edu Castro, Solé ya se ha postulado como el nuevo canal de trasmisión para el primer equipo del Barcelona desde esta temporada. En el Palau, su rostro ya forma parte de la familia culé. Buhos ya no solo se trata de un producto de simple disfrute. Desde hace cuatro años vive el oficio de la música desde un ámbito profesional y trascendente. Por ejemplo, este fin de semana, hará vibrar al público del prestigioso Festival Viña Rock de Villarobledo. Las previsiones apuntan a un nuevo récord de afluencia en el recinto. Se van a reunir otras 100.000 personas en el escenario principal. Solé le ha perdido el vértigo a esa inmensidad que suele visitar sus conciertos. Se vacía en cada actuación como si volara en patines sobre el terrazzo del Joan Ortoll o el parqué del Palau. Música y hockey, de la mano.

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