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Deportes VÓLEY

Gus vuelve a la acción

Gustavo Saucedo volverá a vestirse de corto con el L'Illa-Grau de Iñaki Bescós, casi seis años después de su retirada profesional

Iñaki Delaurens

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El mítico exjugador andaluz, en uno de sus últimos duelos con el Sant Pere i Sant Pau. Foto: Pere Ferré

El mítico exjugador andaluz, en uno de sus últimos duelos con el Sant Pere i Sant Pau. Foto: Pere Ferré

Gustavo Saucedo. Sólo pronunciar su nombre, Tarragona ya se estremece de cariño. Considerado por muchos como el mejor jugador de la historia del CV Sant Pere i Sant Pau, vivió la etapa dorada del equipo cooperativista, peleón en Superliga que llegó a jugar en Europa, en la década de los 90 y 2000. Ahora, con 39 nueve años y casi seis después de haberse retirado, vuelve a competir.

Pese a que a muchos románticos les duela, no lo hará en las filas del conjunto rojillo. Será en el L’Illa-Grau, dirigido por el tarraconense Iñaki Bescós, y rival del SPiSP esta temporada en Superliga 2. Gus se incorpora al cuadro castellonense de cara al play off de ascenso que probablemente, si no hay sorpresas, disputarán junto a los tarraconenses como los dos representantes del Grupo B.

Bescós ya tanteó a Saucedo en verano. Pero el andaluz no se vio regresando a la pista. Estas navidades en un nuevo encuentro entre ambos, amigos desde sus pasos por el SPiSP, el técnico tarraconense le volvió a plantear su vuelta. Conocedora de su amor sincero por el vóley, la familia de Gustavo insistió en que probará. Aunque no era tan fácil. El sevillano, residente en Tarragona, trabaja en la planta química Elix Polymers y su calendario era un rompecabezas. Por suerte, lo ha podido cuadrar para encontrar un espacio para el deporte.

Como jugador, Gus fue un ídolo. Jugó diez años en el SPiSP (1996-2001 y 2005-10) y estuvo 15 en la élite sacando a relucir esa raza de opuestos que dominan la potencia y golpeo. Sumó 175 internacionalidades y se aventuró en la liga francesa, en el Niza y el Beauvais y la griega con el Paok, con un paso intermedio en el balear Son Amar, antes de volver a Tarragona. Su última experiencia sobre la pista fue en el Barça. El verano de 2011 volvió al SPiSP, pero todo se torció cuando el club perdió apoyos económicos públicos, sobre todo por parte del Ayuntamiento, y el equipo rojillo tuvo que renunciar a Superliga. Ante la falta de ofertas convincentes y ese codo que le jugaba malas pasadas, a los 33 años, Gustavo decidió retirarse.

Su vuelta, aunque sólo sea para el tramo final de esta temporada, es una decisión sacrificada. Desde hace un par de semanas, el andaluz ha vuelto al gimnasio, a prepararse a nivel físico. «La fuerza y los reflejos no son los mismos que cuando jugaba y a veces el cuerpo no responde a lo que manda la cabeza. Pero tengo ánimos para coger buena forma», asegura Saucedo, quien también teme por su codo, ese enigma que tantos disgustos le dio como jugador.

Gus empezará a entrenar con el L’Illa-Grau los próximos días. Sobre su nuevo equipo, ha podido saber vía Bescós que la posición de opuesto está bien cubierta por un internacional junior. Pero su papel en el equipo es el de aportar experiencia y conocimientos al grupo, y llegar en condiciones al play off.

Las historias de amor, y esta es una de ellas –a Tarragona, al SPiSP, al vóley–, no se precian si no hay un reencuentro. Ese tendrá lugar el 11 de febrero. Tres días antes del de los enamorados. Gus se medirá al SPiSP en Castellón, en partido de Superliga 2. Será un choque de emociones. Los dos primeros equipos del grupo. El único rival que ha ganado a los cooperativistas este curso. Saucedo y Bescós frente a los hermanos Stevovski –Vlado y Alex–. Y en el aire, otro posible cruce en el play off decisivo en un par de meses.

Pocos guionistas hubieran preparado un mejor escenario para cerrar la carrera de Saucedo, que revive de nuevo. Asegura que no seguirá después del curso. Al menos, tendrá la oportunidad de ponerle fin junto a su amigo Iñaki Bescós, líbero de aquel SPiSP formado por un grupo que hizo historia.

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