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Historias tras el balón: Los de casa

El Falset Esportiu, que recientemente ha cambiado de junta directiva, tiene como objetivo afianzarse en Tercera Catalana con una plantilla del pueblo

GERARD VIRGILI

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La plantilla del Falset está confomada por jugadores del pueblo. FOTO: CEDIDA

La plantilla del Falset está confomada por jugadores del pueblo. FOTO: CEDIDA

Todo apuntaba en la buena dirección para el Falset Esportiu al inicio de su temporada en Tercera Catalana. Después de un septiembre de entrenamientos en el que la pandemia suavizó las medidas restrictivas, el primer equipo arrancó la competición con un empate a domicilio y una goleada en casa. Los números y el rendimiento de la plantilla auguraban una primera vuelta prometedora por parte de un conjunto que había conseguido finalizar en sexta posición en la campaña anterior, también marcada por el Covid-19 en sus últimos compases.

Como para el resto de clubes de ámbito territorial, el Falset Esportiu tuvo que suspender todos sus encuentros después de tan solo dos jornadas de competición, acabando así con el buen ritmo y la buena dinámica en el que se encontraba el grupo.

Aunque para muchos combinados el tempranero parón de liga fue el mayor de sus problemas, los del Priorat tuvieron que hacer frente también a un cambio de junta directiva. Jesús Ferrer decidió dimitir en diciembre y tuvo que buscarse un relevo para mantener la entidad a flote. Jordi Batllevell, miembro de la anterior junta, cuenta que también dimitió para facilitar la reestructuración del club: «Decidimos volver a empezar de nuevo y montamos una nueva junta, porque queríamos mantener vivo el Falset. Hay muchos chicos que vienen aquí y que no podrían desplazarse a la Móra o a Reus para seguir jugando», explica Batllevell. «Enric Pi tomó el mando como nuevo presidente y con la nueva junta nos pusimos en funcionamiento a mediados del mes de enero».

Fue entonces, hace apenas tres semanas, cuando el Falset Esportiu decidió retomar los entrenamientos, que se habían pospuesto hasta que se estabilizara la situación en los puestos directivos. El objetivo, a partir de ahora, es trabajar para afianzar una plantilla del pueblo y alrededores que case con la entrega y el compromiso que busca el club. Sin embargo, esto es todo un reto teniendo en cuenta que es una tarea difícil recuperar la motivación tras una campaña en la que prácticamente no se han llegado a disputar partidos oficiales. Ahora se está recuperando el buen ambiente y la competitividad que se han ido diluyendo con el paso de los meses en los que el fútbol ha quedado congelado. En este sentido, gran parte de la atención está puesta ya en la próxima temporada, puesto que la actual pende de un hilo y no está nada claro que se reanude dadas las nuevas medidas impuestas a nivel autonómico.

La pandemia también ha golpeado al Falset Esportiu en lo económico, y es que gran parte de los ingresos de los que dependía la entidad ya no están sobre la mesa: «Por un lado teníamos el bar del campo, que generaba unos ingresos necesarios para nosotros», explica Jordi Batllevell. «A parte, dependíamos también de la publicidad de establecimientos locales, y ahora lógicamente no les puedes pedir nada a empresas que se encuentran en ERTO o que pasan por una situación complicada». De todas maneras, desde la junta aseguran que no tendrán problemas económicos para llegar a final de temporada, gracias también a que en estos momentos hay gastos como las tarifas arbitrales de las que no tienen que preocuparse.

Pese a que el rendimiento al inicio de la campaña (y su posición en la anterior) hacen pensar en el Falset Esportiu como un equipo de la parte alta de la tabla, desde el club prefieren centrarse en su supervivencia desde el fútbol base, que cuenta con conjuntos que ofrecen un gran rendimiento, hasta el primer equipo. Es por eso que prefieren ser cautos respecto a las aspiraciones del combinado de Tercera Catalana, para el que tienen como objetivo poder encontrar un sitio cómodo en la categoría.

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