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Hockey: Marc Coy contra su obra maestra

El jugador del Reus se salió en Calafell en el curso 2011-12. Anotó 42 goles en 28 partidos y coronó la tabla de máximos artilleros. El Benfica le cazó. Mañana se enfrentará a su pasado más brillante
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Marc Coy atendió al 'Diari' justo antes del entrenamiento de ayer. Foto: Alfredo González

Marc Coy atendió al 'Diari' justo antes del entrenamiento de ayer. Foto: Alfredo González

El gol siempre distinguió a Marc Coy (Cerdanyola, 1987), uno de esos exteriores con alma de delantero. Su relación con la definición resulta casi idílica. Sus características así lo indican. Dispara con una violencia asombrosa. Dispone de recursos técnicos para solucionar situaciones ante el arco. Coy nunca perdió capacidad en el uno contra uno, aunque su rol en el Benfica le obligó a otras cosas. En Portugal necesitó adaptarse a otro oficio.

Antes precisó alcanzar su nivel más superlativo para aterrizar en uno de los gigantes europeos. Calafell se convirtió en el mejor escaparate. Llegaba rebotado de un descenso en Tenerife, pero Pere Varias, por aquel entonces míster verdiblanco, confió en él. En verano de 2011. El Calafell había protagonizado una vuelta brillante a la OK Liga. Necesitaba de jugadores diferenciales para permanecer en ella. Lo encontró en Coy, aunque los inicios no invitaron al optimismo. «Recuerdo que no empezamos muy bien a nivel colectivo y a mí también me costó adaptarme», asegura el protagonista.

Varias le situó como uno de los cierres del equipo para aprovechar esa capacidad para el mano a mano y el disparo. Coy acetó el reto y empezó a funcionar. Coronó actuaciones personales destacables. Como la del Palau Blaugrana, un 7 de mayo de 2012, donde fue capaz de anotar los cuatro goles del Calafell. El Barça, dirigido por Gaby Cairo y liderado por el eterno Beto Borregán, se proclamó campeón de la OK Liga aquella noche (7-4). En el Calafell ya lucía brazalete Sergi Romeu, Albert Dalmau finalizó carrera en el arco y Marc Vergés permanece en el actual equipo. Con Coy como líder de la banda, aquella plantilla logró clasificar al club para la CERS, aunque se quedó fuera a última hora por un problema administrativo.

El de Cerdanyola finalizó el curso con unos registros espectaculares. 42 goles en 28 partidos. Los técnicos y capitanes de la competición doméstica le eligieron tercer mejor jugador del año, justo por detrás de Marc Torra y Jordi Bargalló.

Salto a la élite

Calafell le impulsó hacia la élite, porque el Benfica le cazó en verano de 2012. No dudó. Acudió a Lisboa dispuesto a hacerse un hueco entre una constelación de estrellas. Necesitó reinventarse, porque las jerarquías ya andaban muy marcadas. Se incorporó a un grupo en el que mandaban el capitán Valter Neves, el argentino Carlos López y los talentosos Diogo Rafael y Joao Rodrigues. Los minutos disminuyeron para Coy. Sacrificó ego personal por títulos colectivos.

En mayo de 2013, aquel Benfica campeonó en territorio enemigo. Levantó la Champions en el Dragao Caixa, la casa del Porto. La final se erigió en una auténtica pelea de gallos. Los dos transatlánticos del país frente a frente. La Copa viajó a Da Luz tras un gol de oro de Diogo Rafael.

Tras dos temporadas saboreando el profesionalismo en Lisboa, Coy salió del club y aterrizó en Reus. Mantuvo el status. Cambió lujos, porque el Palau d’Esports mantiene el encanto. Su vuelta a casa este verano le obligaba a recordar viejos hábitos. «He tenido que acostumbrarme de nuevo a las peculiaridades de la OK Liga», admite.

De Calafell sólo guarda bonitos recuerdos. Palabras de agradecimiento. «Allí me siguen tratando fenomenal. Les tengo cariño». Mañana, 50 minutos le enfrentarán a su pasado más brillante. A su obra maestra.

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