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Honores de campeón invernal

En los últimos cinco años, el 65% de los equipos que finalizan líderes en invierno acaban el curso arriba del todo. Más de la mitad logran subir
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Los jugadores granas ?se abrazan para celebrar uno de los dos goles de Rayco ante el Villarreal B. Foto: Lluís Milián

Los jugadores granas ?se abrazan para celebrar uno de los dos goles de Rayco ante el Villarreal B. Foto: Lluís Milián

Las estadísticas no otorgan títulos ni ascensos, pero sí explican la mejor forma de lograrlos. Y en vista a los datos de las últimas cinco temporadas en los cuatro grupos de Segunda B, el Nàstic está en la senda correcta.

Los granas han logrado el segundo mejor arranque de su historia en Segunda B. Por puntos, la plantilla de la temporada 1995-96 entrenada por Jordi Gonzalvo supera a la actual dirigida por Vicente Moreno. Sin embargo, los 39 puntos (12 victorias, 3 empates y 4 derrotas) que sumaban al finalizar la primera vuelta de la liga los Arumí, Escoda, César Esteban, Moska y compañía no fueron suficientes para alzarse con el ‘título’ de campeón de invierno. El Levante de Xavier Bartolo –actual preparador físico del CFReus– y un jovencísimo Quique Setién –actual técnico del Lugo– fue mejor, tanto en el ecuador como al final de la temporada.

Curiosamente, la temporada siguiente, 1996-97, con el mismo Gonzalvo en el banquillo del Nou Estadi los granas volvieron a culminar una primera vuelta excelente. Exactamente calcada a la actual. Con 35 puntos (10 victorias, 5 empates y 4 derrotas). Tampoco sirvió para erigirse con el título invernal, en manos del Elche, pero sí para, tras una segunda vuelta similar, ser el mejor del grupo a la conclusión del curso regular.

Como dice Vicente Moreno «todo cuesta mucho en Segunda B». Tanto que el Nàstic nunca antes había logrado acabar la primera vuelta en Segunda B en la cúspide. Según explicó ayer el periodista Enric Pujol, este título honorífico no se lograba desde la temporada 1965-66, en Tercera división. Los granas dominaban el grupo por delante de Olot, Sants y Girona.

Finalizar el primer tramo de la competición en el liderato puede parecer baladí. Anecdótico, como suele repetir el técnico grana. Pero con las estadísticas de las últimas cinco temporadas de la categoría de bronce, el campeonato de invierno es, en muchas ocasiones, un paso previo al liderato final.

De los últimos 20 campeones de invierno (sumando los cuatro grupos de Segunda B), 13 se mantuvieron en lo más alto de la tabla clasificatoria a la conclusión de la competición liguera. Esto es, en el 65% de las veces el mejor en la primera vuelta lo es también al acabar la segunda.

Racing y Llagostera, en la temporada 2013-14; Tenerife, Alavés y Jaén, en la 2012-13; Real Madrid Castilla, Mirandés, Atlético Baleares y Cádiz, en la 2011-12; Lugo, Eibar y Murcia, en la 2010-11; y Sant Andreu, en la 2009-10;lograron comenzar y acabar la segunda vuelta en el liderato.

Las estadísticas aún revelan otro dato. Ocho de estos trece culminaron su gran curso con el ascenso a Segunda división.

Los ascensos no se ganan en enero, diría Vicente Moreno, pero no se puede negar que para el aficionado del Nàstic ver al equipo en el primer puesto es una felicidad digna de un buen regalo de Reyes.

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