Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Intercambio de golpes estéril (Nàstic 0-0 FC Barcelona B)

Nàstic y Barça B firman tablas en el partido pendiente tras el 1-O. Ambos equipos tuvieron ocasiones para marcar. Los granas llevan tres partidos sin anotar

Jaume Aparicio

Whatsapp
Brugui se lamenta tras la parada de Ortolà que evitó su primer gol en Segunda división.. FOTO: pere ferré

Brugui se lamenta tras la parada de Ortolà que evitó su primer gol en Segunda división.. FOTO: pere ferré

El Nàstic no pudo sumar los tres puntos ante el Barça B, en el partido pendiente desde el 1 de octubre, por culpa de su falta de gol. Los grana estuvieron negados en los metros finales. Llevan mal la ausencia de Uche. Desde que se lesionó el nigeriano, el equipo grana no ha conseguido anotar ni un solo tanto. Dos derrotas y un empate que han llenado de sombras plano trazado por Rodri.

Ante el Barça B hubo mejores sensaciones que ante Alcorcón y Lugo. El equipo restauró algunas señas que había perdido en los dos partidos anteriores. Compitió por la posesión ante un Barça B que suele acaparar el cuero y hace correr al rival. 

Gaztañaga desconectó a Carles Aleñà. Lo tuvo alejado del balón, gracias a un despliegue físico y táctico encomiable. El mediocentro de Andoáin es quien mejor está entendiendo la doctrina de Rodri. Las horas y horas de charla entre jugador y técnico se plasman sobre el verde. La evolución de Jon, una vez alcanzado el tono físico adecuado, es admirable.

Recuperó una infinidad de balones y garantizó fluidez en la salida de la pelota. Se movió inteligentemente para ofrecerse como el mejor pase para superar la presión azulgrana. Fue el mejor de los granas.

Méritos hizo también Dimitrievski. Mantuvo un precioso duelo con su homólogo en la portería azulgrana, Adrià Ortolà. Ambos se convirtieron en protagonistas del choque cuando el partido se convirtió en un intercambio de golpes. Mantuvieron sus porterías inpolutas con intervenciones de auténtico lujo.

El tramo inicial del partido resultó ingobernable. Ninguno de los dos equipos dejaba desarrollar los planteamientos del otro. 

El entrenador del filial azulgrana no se contuvo. Vino a Tarragona con todo lo que tiene a mano. Llamó a Carles Aleñà y Adrià Ortolà, recién llegados al aeropuerto de Barcelona procedente de Atenas, junto con la expedición del primer equipo que jugó partido de Champions League ante Olympiacos. Apenas sumaban unas horas de sueño, pero saltaron al Nou Estadi en el once de partida. 

El centrocampista de Mataró es demasiado importante en el esquema del Barça B. Dirige, asiste y marca. Es determinante para generar el desequilibrio que requiere Gerard López en la zona ancha. Aleñà acusó el viaje. 

Al Nàstic le faltó claridad en los metros finales. A los futbolistas granas les cuesta pensar y sus decisiones suelen ser tardías y erróneas. El ejemplo más claro llegó a los 20 minutos. Barreiro entró en el área sin oposición. Solo. Totalmente. Con tiempo para hacer lo que quisiera. Para aplicar cualquier apartado del catálogo de posibilidades inmenso que posee. Pero tardó tanto, tanto, que Palencia, que partía con muchos metros de desventaja, le rebañó el cuero por detrás.

De la parcela ofensiva azulgrana se encargó principalmente Jose Arnaiz. La portería rival ocupa todo el pensamiento del talaverano. No se le puede regalar ni un centímetro, porque te la lía. 
A punto estuvo de hacerlo en un fallo garrafal de Kakabadze. El georgiano puso el pie tiernamente. Como espantado. Jose Arnaiz fue más valiente y se llevó el cuero. Echó a correr, imparable para Perone, mientras se relamía con cada paso que le acercaba a Dimitrievski. El macedonio lo vio venir. Astutamente aguardó a que Jose decidiera y reaccionó para despejar. 
No fue la única que le sacó el macedonio a la nueva estrella del filial. Una mano portentosa de Dimitrievski echó por encima del travesañó un zapatazo desde la frontal de Arnaiz.  

En la segunda parte, el duelo aceleró. La zona de poder pasó a las áreas por la incapacidad de los equipos de imponerse en la medular. El Barça B lo hacía hilvanando jugadas o en salidas rápidas al contragolpe. Al Nàstic le costaba más. Lo hacía con mayor dificultad. Las alas resultaron ser de lo más eficaces, pero los centros no llegaban para desesperación de Barreiro. 
Juan Delgado sigue malversando oportunidades. Se hace difícil seguir creyendo que el chileno pueda ofrecer algo más que cualquier otro delantero de la plantilla. Desespera. Salió Brugui por el chileno en los últimos minutos y multiplicó su rendimiento por diez. Hasta pudo marcar el canterano con un testarazo. Ortolà intervino espectacularmente para privarle del éxito.

Los optimistas sumaban los tres puntos antes de jugar. Se tuvieron que conformar con uno. Suficiente para salir del descenso.

Temas

Comentarios

Lea También