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Jaume Sorolla, evolución positiva en su primer año en Valparaíso

El pívot tortosino, de 20 años, ha mejorado varios aspectos de su juego y continuará militando en este equipo, mientras sigue estudiando.

V. Maigí

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Imagen de Jaume Sorolla colgándose del are en un partido con su actual equipo. Foto: cedida

Imagen de Jaume Sorolla colgándose del are en un partido con su actual equipo. Foto: cedida

Jaume Sorolla (2,10 metros), de 20 años, ha terminado su primera temporada con la universidad de Valparaíso. Por delante le espera un futuro más que prometedor en el mundo del baloncesto, mientras va avanzando también en su formación académica.

Hace solo unos días, Jaume y su equipo terminaron la campaña al ser eliminados del torneo NIT (National Invitation Tournament) que disputan todas aquellas universidades que han ganado la liga regular de las diferentes conferencias, pero no han conseguido llevarse el torneo final de conferencia y, por lo tanto, no se han clasificado para el torneo NCAA. Es el segundo torneo más prestigioso de Estados Unidos.

Jaume explica que «jugamos contra Illinous University y nos ganaron. Si nos remontamos a principio de temporada, hay que decir que el equipo al principio firmó un balance de victorias muy favorable, pero las lesiones de los séniors (último año) nos han afectado en el tramo final de temporada». A nivel individual, Jaume comenta que «siendo freshman (de primer año) valoro positivamente la campaña, porque he conseguido protagonismo dentro del equipo y me he hecho un hueco para la próxima temporada». El jugador de la capital del Baix Ebre sigue diciendo que «hemos jugado un total de 33 partidos (con 24 victorias y 9 derrotas) y yo he jugado de media 19 minutos y he sido titular nueve veces, aportando 5,3 puntos, 4’5 rebotes y un tapón por partido. Además, el joven destaca que «he mejorado en intimidación, tiros libres, ahora miro más el aro para tirar y físicamente también estoy evolucionando».

A la hora de valorar el baloncesto que se juega en las universidades americanas, Jaume apunta que «mayoritariamente es de uno contra uno y de correr al contragolpe. Es un básquet muy físico en el que sólo tienen cabida seis o siete jugadores con rol y estos son los que juegan todo el partido. Hay universidades que incluso tienen sólo a cinco jugadores».

A la vez que practica un deporte que le apasiona, Jaume está estudiando «kinesiology (fisioterapia), pero me estoy planteando coger International Business». Jaume confiesa que «es difícil compaginar deporte y estudios cuando juegas tres encuentros por semana, pero la parte positiva es que puedes dar clases en verano y esto te permite ir más relajado durante el año». De cara al futuro, el ebrense comenta que «me quedan tres año de básquet universitario, así que no me planteo nada más de momento. Seguramente me dedicaré al baloncesto profesionalmente, pero el nivel dependerá de cómo esté yo el último año».

Refuerzo de lujo

Una vez terminada la presente temporada, Jaume realizará entrenos de postemporada en el gimnasio y a finales de abril volvería a su ciudad natal, Tortosa: «estoy haciendo gestiones para conseguir que la NCAA me deje jugar con Cantaires, ya que esta es la idea que tengo en la cabeza ahora mismo; quiero ayudar al equipo en este tramo final de temporada en el que las opciones de play off están cerca».

Mientras llega el momento de regresar, Jaume sigue comunicándose con sus seres queridos «vía skype y por la opción de llamada de whatsap». Aunque esté lejos, el tortosino también mira de reojo al Barça, club en el que militó en sus categorías inferiores: «veo a un conjunto que está en formación, pero que todavía tiene recorrido».

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