Javi Martínez le da al Bayern la Supercopa de Europa ante el Sevilla

Fútbol. Un gol del navarro da la victoria en la prórroga de la final disputada en Budapest con público limitado

Diari de Tarragona

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El capitán del Bayern, Neuer, levanta el trofeo de Supercampeón de Europa.

El capitán del Bayern, Neuer, levanta el trofeo de Supercampeón de Europa.

Un gol de Javi Martínez permitió que el Bayern de Múnich echase el lazo a la segunda Supercopa de Europa de su historia y elevase a 23 la cuenta de partidos consecutivos saldados con victoria en una imponente racha del conjunto bávaro que no parece tener fin. El navarro, que había relevado a Goretzka en la primera parte de la prórroga a que quedó abocado el formidable duelo ante el Sevilla en el Puskas Arena después de 90 minutos de lucha titánica, resolvió de cabeza un choque espectacular en el que el fútbol se reencontró con el público en la grada, sustrato vital de cualquier deporte que la pandemia del coronavirus le ha hurtado al espectáculo.

El conjunto de Hansi Flick sumó así su cuarto título en poco más de tres meses en los que ha rendido al continente con su fútbol total, tras superar a un Sevilla que compitió con valentía en su primer partido oficial del curso e incluso fue capaz de tutear a la apisonadora bávara en algunas fases del encuentro, pero que terminó sucumbiendo después de hacer un ejercicio de supervivencia al límite.

Y eso pese a que el partido se le puso de cara al Sevilla muy pronto. Embolsó De Jong un balón bombeado y dejó para que Rakitic se dispusiese a rematar a quemarropa. Pero Alaba metió la cadera y derribó al croata. Penalti sin discusión. No titubeó Ocampos, que batió a Neuer con un disparo seco y a la derecha. Terreno casi ignoto para el Bayern, que se veía obligado a remar contra el viento cuando se ha acostumbrado a transitar como un ciclón por la mayor parte de sus citas.         

Ocampos adelantó al Sevilla transformando un penalti. Foto: EFE

Respondió con grandeza el conjunto teutón, que ordenó zafarrancho de combate sobre la meta de Bono. Se llevó su primer susto el guardameta marroquí en un servicio de Lewandowski a Müller que llevaba marchamo de gol, pero Koundé desvió lo justo para que el disparo del bávaro saliera lamiendo la cepa del poste. Probó fortuna Pavard con un golpeo al palo largo que se marchó por centímetros. Marró Lewandowski ante las fauces de Bono al picar con demasiada timidez el esférico en un mano a mano de los que el 'killer' perdona una vez en la vida.            

El asedio era absoluto por parte del Bayern, que llegaba a instalar a ocho futbolistas en las inmediaciones del área rival y metía un ritmo endiablado. El fruto, maduro, tenía que caer tarde o temprano. Lo hizo pasada la media hora. Recibió de espaldas Lewandowski en el área pequeña un envío desde la derecha y sirvió atrás para que Goretzka, que venía de cara, ajustase al palo derecho de Bono. Regreso al orden establecido.            

Prevenido de sobra estaba el Sevilla de que tendría que afrontar un sufrimiento extremo ante el campeón de Europa. Pero el equipo de Julen Lopetegui no le perdió la cara al desafío y también supo meter el miedo en el cuerpo al Bayern. Neuer salvó una gran ocasión de De Jong a vuelta de vestuarios. Para entonces el Sevilla había elevado un punto su presión, mas el Bayern no se amilanaba. Se jugaba sin cadenas y el cuadro germano estuvo a punto de sacar rédito con un balón filtrado de Sané que permitió a Lewandowski y Müller jugar al tuya-mía. Suerte para la escuadra andaluza que el polaco estaba en fuera de juego.

Exigencia brutal     

Lopetegui necesitaba sacudir el árbol. Retiró a unos desfallecidos Rakitic y De Jong para alistar a En-Nesyri y Oliver Torres. Piernas frescas para una refriega sin tregua. Cierto es que el Sevilla había logrado equilibrar un tanto las fuerzas, pero cada embestida alemana llevaba dinamita. Bono negó el gol a Gnabry décimas de segundo antes de que Diego Carlos hiciese lo propio con Sané. Debió respirar Lopetegui cuando vio retirarse al ex del Manchester City, un tormento permanente.            

Metió músculo Flick con Tolisso. Replicó su homólogo sacando a Gudelj. Casi parecían ambos asustados de tamaño vértigo. No es de extrañar. Vibraba la grada con un partido soberbio y sus gritos de aliento espoleaban a unos jugadores a los que la ambición llevaba adonde el físico ya no llegaba.            

En esas andaba el pleito cuando En-Nesyri tuvo en sus botas la gloria. Perdió Alaba la pelota en las proximidades del área del Sevilla y el marroquí arrancó como un galgo, pero Neuer se hizo inmenso. Las fuerzas estaban al límite y aún quedaba la prórroga. Exigencia brutal.      

No cejó pese a ello en su empeño el equipo de Lopetegui, comprometido como pocos. En-Nesyri volvió a rozar el gol, pero se estrelló contra el palo. Tampoco regateó pundonor el Bayern, que tuvo el 2-1 en un centro de Müller que Kimmich no acertó a embocar y luego en un zurriagazo de Tolisso al que Bono echó la grapa. Pero terminó siendo Javi Martínez el que clavase la cruz al Sevilla, recogiendo con la testa el esférico tras la blanda réplica de Bono a un latigazo de Alaba y citándolo con la red.

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