Javier Ribelles: «El fútbol es inestable»

El mediocentro valenciano analiza la crisis del Nàstic y lo que supone compaginar el fútbol profesional con los estudios de Medicina

JAUME APARICIO LÓPEZ

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Javier Ribelles en el Nou Estadi tras el entrenamiento matinal del equipo preparando el duelo del domingo.  FOTO: FABIAN ACIDRES

Javier Ribelles en el Nou Estadi tras el entrenamiento matinal del equipo preparando el duelo del domingo. FOTO: FABIAN ACIDRES

Javi Ribelles (Paterna, 29 años) vive su tercera temporada en el Nàstic y más asentado que nunca en la titularidad. Licenciado en Medicina espera encontrar la receta para superar el bache.

¿Cóom ha ido la semana?

Fastidiados por la dinámica. Por el resultado del otro día. El equipo quiere jugar el fin de semana para revertir la situación.

¿Qué factores han hecho que el equipo caiga en una dinámica negativa de cuatro partidos sin ganar?

Si los supiéramos sacaríamos la varita mágica y lo arreglaríamos. Al final los factores que tenemos que potenciar son los nuestros. Hay que seguir, entrenando, compitiendo, trabajando hacer lo que el míster quiere, sus ideas. Son dinámicas. Todos los equipos tienen algún bache durante la temporada. Y más este año en una liga tan competida. Cuanto antes salgamos de ella, antes tiraremos hacia arriba.

¿En este tipo de situaciones, de rachas, el componente mental es importante?

Las rachas son emocionales. El futbolista es capaz de ver su mejor versión y su peor versión durante la temporada. La parte mental tiene mucha importancia. Por eso, recibir al líder en casa, junto a nuestra afición, es el momento idóneo para conseguir ese chute de emociones positivas para cortar la mala dinámica de raiz.

¿Cómo puede haber dos caras de un mismo equipo tan diferentes entre jugar de local o visitante?

Te lo preguntas y no consigues esa respuesta. Mira que cuando lo piensas y estás fueras intentas salir más concienciado de querer apretar y conseguir el resultado positivo. Pero no te salen las cosas y en dinámica negativa te pasa que te marcan en el 87. Luego en casa es al revés, en los momentos de debilidad la afición te empuja.

¿Faltó ambición para llegar al área ante el Algeciras?

Defensivamente el equipo hizo un buen partido. Ellos tuvieron dos ocasiones que fuera de casa es un buen bagaje defensivo. Pero no estuvimos finos arriba. Hay días malos con el pie, que estás más espeso. En esas condiciones, un equipo grande que quiere estar arriba debe salvar el punto con la portería a cero y pensar en el Nou Estadi. Pese a no tener fútbol, porque no estás acertado, teníamos que haber sacado el punto.

¿Es de los que le dan muchas vueltas a los partidos?

La primera noche, además del cansancio te vienen las jugadas negativas. Repasas lo que podías hacer para no fallar. Es fastidiada. Preferirías no dormir, entrenar y descansar al día siguiente. Pero la edad te da que hay que relativizar. El fútbol es nuestra vida porque somos profesionales y por eso nuestra obligación es darlo todo en el campo, pero hay problemas más importantes en la vida que perder un partido.

Este verano, ¿tuvo un pie y medio fuera del Nàstic?

Por motivos personales podía darse la opción de ir a Madrid, pero tenía claro, tanto yo como el club, que si no era allí solo quería estar en el Nàstic. Estuvimos permanentemente en contacto.

¿Fue un final de temporada duro para usted?

Sí. Hiciera lo que hiciera durante la semana no iba a jugar con el entrenador anterior. La relación era buena pero tenía a otra gente de confianza y daba igual cómo entrenase yo. Fue una temporada dura. Me sentí frustrado. Además ni tienes a la familia ni a tu pareja. En este sentido, me ayudó mucho el vestuario y se lo agradeceré siempre. Después de ese final me planteo el seguir aquí. Luego en vacaciones piensas más tranquilo, el club te quiere, estas a gusto en Tarragona, la afición, la directiva todos te tratan muy bien y me dio el chispazo de seguir. Y no me arrepiento nada de esa decisión.

¿A usted le hicieron la pregunta: qué quieres ser de mayor futbolista o médico, y respondió: los dos?

Empecé a jugar a fútbol como todos a los cinco o seis años. Pero por la educación que me dieron mis padres y mi personalidad tenía claro que quería estudiar y ser médico. Me fue bien, aunque era un poco rebelde en el patio y tuve que centrarme para poder tener la puntación y entrar en Medicina. Si me portaba mal en el recreo me quitaban puntos.

¿Tuvo que tener mucho sacrificio?

No tuve mucha vida social en los años que me estuve sacando la carrera. Sobre todo los meses de exámenes eran difíciles. Me levantaba a las 7 de la mañana para estudiar antes de los entrenamientos. Volvía y a la una cogía la mochila y el tupper que me había preparado mi madre y me iba a la biblioteca hasta las ocho de la noche. Fue duro pero cuando eres joven tienes más energía. Ahora no sé de dónde sacaría esa fuerza. Por suerte tengo la carrera y puedo disfrutar del fútbol.

¿Es algo que recomiendas a los jugadores jóvenes?

Claro. Eso de que si no despuntas con 16 años no llegarás es una mentira. Excepto los Gavi, Pedri, Nico que son excepcionales y con 18 años están en la élite lo normal no es despuntar a esta edad. Estamos viendo futbolistas que debutan en Primera con 30 y llegan a Primera con 33. No llegarás a ser Pedri o Messi pero te puedes ganar la vida en el fútbol profesional. A lo mejor acabas con 22 años la universidad, pues tienes años aún para llegar arriba y con estudios. Tenemos muchas tardes libres para aprovechar un par de horas. Te da la tranquilidad mental de pensar en el futuro.

¿Su futuro está en el fútbol o la medicina?

Mi camino profesional será la medicina. El fútbol es bonito, pero también es inestabilidad. Contratos de un año, seis meses o hasta de tres. Cambio de ciudad cada dos por tres. Sin familia. Es una incertidumbre. Por no hablar de los fines de semana que no tienes. Me alejaré de todo eso.

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