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Jean Luc eleva al Nàstic

El delantero marfilense volvió a ser determinante y anotó el gol del triunfo contra el Girona, que sitúa provisionalmente al conjunto grana en segunda posición, igualado a puntos con el líder. Recupera el resumen del partido
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Varios jugadores grana celebran el tanto de Jean Luc, que valió el triunfo, junto al jugador costamarfileño ayer en el Nou Estadi de Tarragona. Foto: Pere Ferré

Varios jugadores grana celebran el tanto de Jean Luc, que valió el triunfo, junto al jugador costamarfileño ayer en el Nou Estadi de Tarragona. Foto: Pere Ferré

Resumen del partido, en la web de la Liga Adelante.

Hay jugadores que se desenvuelven mejor en unas categorías que en otras. Ya sea por su estilo de juego o porque en divisiones inferiores quedan ofuscados por el fútbol mezquino de algunos rivales. Futbolistas que en cuanto sacan la luz en espacios más benévolos con la calidad, se desatan. Jean Luc es uno de ellos.

El jugador marfileño nunca disfrutó en Segunda B. Mostraba trazas, ráfagas de su electricidad, pero su llama no acababa de encenderse. Su físico tampoco respondía, lanzando quejidos en forma de lesiones. En Segunda todo ha cambiado. La Liga Adelante ha despejado el camino. Jean Luc sonríe más. Está más suelto. Feliz de liberar tanto potencial contenido y dar al Nàstic seis puntos en dos partidos.

En Tenerife marcó el tanto del triunfo con un remate enérgico. Insólito para un jugador de apenas 1,70 metros de altura. Ayer, el gol que regaló a la afición una victoria de prestigio fue más suyo. Caracoleó en el área, enloqueciendo a los centrales gerundenses, para soltar un latigazo que cogió a Becerra desprevenido.

Tres puntos que elevan al Nàstic al coliderato provisional, con siete de nueve puntos posibles. Suena fuerte, pero es la realidad. La de un equipo que ha iniciado el campeonato con paso firme y decidido. Solvente. Sabedor de que cuanto antes alcance la permanencia, antes podrán hacer soñar a la afición.

 

Cambios en el once

Vicente Moreno retocó tres piezas del equipo que ganó en Tenerife. Sorprendió a muchos. Pero es una costumbre en el técnico. Forma parte de su idiosincrasia. Medita mucho cada once. Asegurándose de que es el mejor para ese partido y ese rival. Aunque eso suponga ‘sacrificar’ buenas actuaciones. Mossa jugó bien los dos primeros partidos, pero Moreno optó por Mousa, para tapar la profundidad de Javi Álamo y dotar de más recorrido la banda izquierda. Fali entró por Tejera, como ya hizo en el descanso en Tenerife, mientras que tuvo lugar la esperada aparición de Emaná en el once titular. Jugó los 90 minutos otorgando esa presencia que garantiza que algo puede ocurrir en cualquier momento. Sus fuerzas fueron destinadas en mayor medida al primer cuarto de hora de partido, luego dosificó más las energías. Los granas arrancaron con potencia. Atacaron con velocidad y haciendo daño por los costados. Era el punto débil del sistema de tres centrales y un carrilero completo que utiliza habitualmente Pablo Machín. Ya fueran Mousa y Giner por un lado o Valentín y Jean Luc por el otro, el Gimnàstic siempre tenía superioridad en los flancos y sacó provecho.

También funcionó el juego rápido. Hizo mejor las transiciones y más veloces, tanto en defensa como en ataque, pudiendo coger la espalda a los centrales gerundenses. Con un movimiento Álex López se deshizo de Lejeune y Richy para plantarse cara a cara ante Becerra. Ni tres minutos habían pasado, cuando el portero visitante logró tocar lo justo para evitar el primer tanto local. Una parada de mérito que le quitó el colegiado, ya que no concedió el córner.

El delantero de Calafell vio que no era su día cuando tras cazar un saque directo de Reina dentro del área se durmió a la hora de armar la pierna. Que la fortuna no estaba de su parte quedó evidente cuando en el minuto 25 se rompió.

Fue el primero de los cuatro contratiempos a los que tuvo que hacer frente Vicente Moreno en el día de ayer. Ya por la mañana, Xisco Muñoz sufrió el mismo problema que Álex López. El susto llegó a los tres minutos de la reanudación. Gerard Valentín se fue al suelo dolorido y tuvo que salir del terreno de juego en camilla. El último cambio, solicitado por Fali, se debió más al cansancio que a molestias físicas.

 

Ocasiones claras

Después del inicio electrizante del Nàstic, el Girona pausó el juego y logró equilibrar el choque, aunque sin amenazar la meta de Reina. Les faltó ideas para romper las líneas granas. El ritmo de circulación de balón no fue el idóneo, pero también se encontraron con un Gimnàstic eficiente en las basculaciones para tapar espacios.

La velocidad volvió a convertirse en la mejor arma del cuadro local en la segunda mitad, con dos contragolpes que pusieron a Giner frente a Becerra. Le falló precisión. En el primero cruzó demasiado el tiro. El meta visitante estaba clavado, pero el delantero valenciano optó por el toque rápido en pos de la colocación. En la segunda ocasión tiró de potencia y el disparo se marchó a las nubes.

Entre una y otra, el jugador del Girona Rubén Alcaraz estrelló el balón en el travesaño en un lanzamiento de falta.

Había miedo en el Nou Estadi a que esos errores pudieran pasar factura. Jean Luc disipó ese temor. Controló un buen pase de Xisco Campos, encaró, recortó, volvió a recortar y disparó con su pierna buena, la izquierda, para hacer imposible la parada de Becerra. El marfileño convertido otra vez en héroe. Igual que en Tenerife.

Al final del choque el Nàstic llegaba con más físico. Mousa exhibió músculo con una carrera en el minuto 85. El Girona se confiaba a su delantero centro Mata. El madrileño puso a prueba la atención de Reina con un remate forzado que cogió malas intenciones. El meta malagueño reaccionó. Como también lo hizo a un remate de cabeza de Álamo.

El último cartucho visitante, desesperado por mantener su imponente racha de victorias a domicilio (llevaban seis consecutivas), fue en un testarazo de Mata que se marchó por centímetros.

Ni el más optimista se llegó a imaginar cuando el Albacete hizo el 0-2 en el primer partido de liga, el giro copernicano que experimentaría el equipo. Remontó a los manchegos para rescatar un punto. Lo mismo, pero menos épico, que hizo en Tenerife, para llevarse la victoria. Con los tres de ayer se van a la cama como colíderes.

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