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Jepi Selva, el embajador vallense

El atacante de Oliveirense regresa a Reus este sábado, donde pasó dos temporadas (2013-15). Pasea con orgullo el nombre de Valls y todas sus tradiciones por toda Europa

Marc Libiano

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Jepi Selva, durante un partido con Oliveirense. Foto: Luis Velasco

Jepi Selva, durante un partido con Oliveirense. Foto: Luis Velasco

El sentimiento vallense de Jepi Selva (Ripollet, 1985) se cultivó gracias al ambiente familiar que vivió desde la infancia. Su padre, Josep Maria dispone de una farmacia en Ripollet, aunque los Selva Cristià disfrutaban de su espacio de ocio en Valls, donde poseen una casa y presumen de ese espíritu cultural que dispone la capital de l’Alt Camp. La familia se encuentra tan vinculada a la ciudad que ha adoptado cualquiera de sus actividades tradicionales. Jordi, el hermano de Jepi, forma parte de la Colla Vella dels Xiquets de Valls, como fiel exponente de la extrema pasión por los Castells que distingue a Valls, un lugar de culto de esa expresión patrimonio de la humanidad.

Jepi nunca ha ocultado su arraigo. A pesar de nacer en Ripollet, ha construido su vida alrededor de ese lugar en el que creció durante eternos veranos azules y donde conoció a sus mejores amigos. Hoy los mantiene. Marina, su pareja, con la que va a contraer matrimonio este verano, presume de ADN Valls hasta la médula. Los dos cuentan con un piso muy cerca del Centre Esportiu El Vilar, el lugar donde crece el Club Patí Valls, otro de los tesoros de Selva.

En 2012, justo cuando el atacante se comprometió con El Vendrell, decidió involucrarse en un proyecto paralelo arriesgado en la formación de jugadores y en la reconstrucción del modesto club vallense. Por aquel entonces, el Club Patí Valls sólo contaba con un equipo base. La ilusión que generó Jepi en la ciudad resultó diferencial para el progreso de la entidad. Desde entonces, los resultados son incuestionables. El Valls se encuentra en seis escuelas y ha consolidado el hockey como actividad extra escolar. Además ya compite con hasta nueve equipos.

Mientras, la carrera de Jepi sigue su curso por Europa, éste le ha entregado la responsabilidad en la gestión y en la dirección del club a uno de sus mejores amigos, Roger Molina, un apasionado en la docencia de jóvenes valores.

El viaje por Europa
Jepi Selva regresa a Reus este sábado, en una de esas noches europeas elitistas que tanto adornan a la Champions. En el templo rojinegro pasó dos temporadas (2013-15) antes de partir hacia el viejo continente, donde completa un viaje enriquecedor. Lo inició en Italia, al lado de los Bertolucci, en ese Viareggio efervescente, donde se mantienen como un ídolo. Anotó 45 goles en un solo tránsito (2016-17). Conquistó un contrato mayúsculo en Oliveira de Azemeis, donde permanece. En la Toscana le quieren tanto, que cuando volvió para medirse al Viareggio recibió todo tipo de reconocimientos por parte de los tifosi. Entre ellos, una placa que casi juraba amor eterno.

El periplo en Oliveirense podría llegar a su fin este verano, aunque Jepi se ha acostumbrado prácticamente a la vida nómada. No le asusta conocer nuevos rincones y devorar costumbres. En todo caso, pasea el nombre de Valls con orgullo desmesurado y no se despega de la realidad de su lugar predilecto.

Todo un periodista
Jepi Selva ha mantenido un estatus elegido en el hockey patines durante los últimos 15 años, donde ha vivido paraísos e infiernos, aunque no ha abandonado la élite. Ni siquiera eso le impidió formarse a nivel académico. El atacante de Oliveirense es comunicador por vocación. Dispone de la licenciatura de Periodismo, además de dos Másters en dirección y gestión deportiva, otra de sus grandes pasiones. Selva colaboró hace algún tiempo con RAC1 y ejerció en un gabinete de comunicación en Sant Cugat, durante su etapa como jugador del Blanes. Se ha preocupado en conocer el mundillo. Incluso formó parte de la organización de los Mundiales de Natación, en Barcelona (2013).

Valls, probablemente, no conoce un embajador más internacional como Selva. Un tipo que suele sacar pecho por ese ascenso a Primera Catalana de su Club Patí Valls, con él dirigiendo desde el banco. Lo de entrenador lo ve más lejano, aunque dispone del carnet por si el gusanillo pica. De momento disfruta de su época en activo y en el escaparate lujoso de la Champions. Selva amenaza Reus. Habrá que protegerse.

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