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Jordi Calavera, a la tercera va la vencida

Es la tercera cesión de Jordi Calavera en cuatro años. El futbolista podría debutar en el Nou Estadi este domingo

Jaume Aparicio

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Hay jugadores que se encuentran de la noche a la mañana en Primera. Casi sin esfuerzo. Su ángel les guía al lugar adecuado en el momento adecuado. De golpe, pasan de campos municipales de césped artificial a patear cuero en santuarios galácticos como el Camp Nou o el Santiago Bernabéu. 

Otros deben pelear hasta la saciedad. Ser pacientes e insistir con humildad. Pasear sus mejores cuadros en escaparates de Segunda hasta demostrar que tienen suficiente estilo para decorar las paredes de las mejores galerías de arte.

Jordi Calavera (Cabra del Camp, 2/8/1995) es de los segundos. Un tipo de origen sencillo que ha visto cómo tenía que arar profundo para sobresalir mientras veía a colegas de profesión pasarle por delante sin tantos sudores.

En Can Nàstic lo aceptó. Era canterano y a los chicos de casa, como en todos los clubes, el último escalón siempre es más elevado que para los forasteros. Fue uno de los motivos que forzaron su marcha. 

Su primera cesión fue a Olot, en la temporada 2014/15.   Era la primera vez que escuchaba un discurso que se le ha quedado grabado de tanto repetirlo:«Necesitas unos minutos para crecer que aquí no tendrás».

Al años siguiente, la presencia del CF Pobla de Mafumet en Segunda B –ascendió el año anterior– le evitó una nueva salida a préstamo. Jugó en el filial grana hasta que por fin tuvo la oportunidad  de consolidarse en el primer equipo. 


Paso por Lugo
La segunda cesión fue a Lugo. Jordi Calavera había optado por salir del Nàstic. Una marcha polémica que le costó la animadversión de parte de la grada del Nou Estadi. Una reacción injusta para con un joven futbolista que, como todos los jugadores, fue atraído por la llamada de un Primera, el Eibar.

El cuadro armero lo vio verde para la máxima categoría y José Luis Mendilibar le recomendó salir para tener minutos de crecimiento. A Jordi le tocaba volver a esperar para dar el salto que buscaba.

En Lugo se exhibió. Fue el dueño absoluto del carril diestro del Anxo Carro. Un correcaminos que defendía, asistía y hasta marcaba. Para ser defensa, Jordi Calavera suma cinco goles en tres temporadas. Una cifra remarcable.

Su rendimiento en los 40 partidos que jugó con la camiseta rojiblanca le llevó a ganarse el corazón de los seguidores lucenses y el reconocimiento como uno de los mejores laterales derechos de toda la Segunda división.

Regresó a Eibar por la puerta grande. Convencido de haber cumplido con su parte. La competencia por el puesto en el equipo de Mendilibar era feroz, pero se sentía con fuerzas y confiado. 

A la puerta armera picaron varios equipos interesados en su cesión o incluso para hablar de un traspaso. Clubes de Segunda, pero también de Primera. El Eibar rechazó todas las propuestas. Parecía confiar en el tarraconense.

Hasta que a falta de una semana para el cierre del mercado, el club azulgrana decidió que necesitaba aligerar su plantilla y le abrió la puerta a Jordi. Otra reválida.

No le faltaron equipos. También el Nàstic. Le pasó por la cabeza volver a Tarragona. Al equipo de su vida. Lo fue y lo seguirá siendo, por mucho que algunos se empeñen en denostarle. Jugaron en contra de su regreso.

Su corazón le guiaba al Nou Estadi. Su carrera le decía que lo mejor era recalar en otros lares, en un escaparate mayor para que nada ni nadie pudiera ponerle más reparos para llegar a Primera.

Entrenamiento en Mareo
Jordi Calavera charla con Paco Herrera, entrenador del Sporting. FOTO: La Nueva España



Su destino ha sido el Sporting de Gijón. Como dijo en su presentación como jugador rojiblanco, los mismos colores que el Lugo, «el Sporting es lo más cercano que hay a Primera». En el Molinón deberá confirmarse como uno de los mejores laterales derecho de Segunda. 

La casualidad ha querido que su debut como jugador del Sporting pueda ser en ‘su’ Nou Estadi. Igual situación que la pasada temporada cuando jugó su primer partido con el Lugo en Tarragona. Para Jordi Calavera el mejor escenario posible para iniciar una nueva temporada de éxitos.

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