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La I-NOL-VI-DA-BLE gesta de Jordi Cervera

El nadador reusense culmina con éxito tras 14 durísimas horas su travesía al Golf de Sant Jordi, solidaria con el Alzheimer y la Fundación Rosa Mª Vivar

Francesc Joan

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Jordi Cervera, al llegar al Nàutic Salou, felicitado por sus compañeros. FOTO: Fabián Acidres

Jordi Cervera, al llegar al Nàutic Salou, felicitado por sus compañeros. FOTO: Fabián Acidres

Oscurecía ya cuando Jordi Cervera daba sus últimas brazadas para entrar en la bocana del Port de Salou. Nada más ver su silueta estalló el griterío y los aplausos entre los numerosos asistentes que le aguardaban en el Club Nàutic, alentados por el esta vez speaker Jordi Bros. Los integrantes de un bote de Vogadors cambrilenses levantaban los remos en su homenaje y los nueve nadadores que le acompañaron en el tramo final le hicieron el pasillo. La emoción se desbordó por completo cuando el tragamillas de Reus, de 60 años, puso el pie en tierra y levantó los brazos en alto, agotado, casi sin fuerzas y ayudado por sus compañeros. Marcaba el reloj las ocho de la tarde y después de 14 horas extenuantes completaba una travesía que pasará a la historia por partida doble: por vez primera un nadador cruza en solitario el Golf de Sant Jordi, del Far del Fangar en Deltebre hasta Salou, con 44 kilómetros de recorrido, y además este reto solidario ha posibilitado dar visibilidad a la enfermedad del Alzheimer y a la vez recaudar fondos para la Fundación Rosa Maria Vivar y su centro terapéutico de Reus.

En la rampa de subida el primer abrazo de Cervera fue para Joan Bosch, el hombre que dirigió la travesía desde la lancha de apoyo; el segundo para el bueno de Pitu Casanovas, el hombre que le había acompañado durante tantísimos años en sus históricas travesías al canal de la Mancha y el estrecho de Gibraltar. Hubo por supuesto otro intensísimo para Sisca, su mujer, que aguardaba a pie del Nàutic y le había seguido en toda la travesía en la barca Macaco del bueno y siempre colaborador Joan Pere Ferran.

El tragamillas realizando sus últimas brazadas en el CN Salou. Foto: Fabián Acidres

Le daba la bienvenida una pancarta con el mensaje ‘Jordi ets un heroi. Ja tens un lloc a la història de l’Alzheimer. Moltes gràcies’, sostenida por los integrantes de la Fundación Rosa Maria Vivar que abanderan los hermanos Oliva, y otra con el lema ‘Repte culminat. Enhorabona tragamilles’, que colgaron sus familiares.

Siguieron un ramo de flores y abrazos, muchos abrazos. Con familiares, amigos e ilustres deportistas de su ciudad como Joan Sabater o Santi Esteva que quisieron arroparle en un día tan especial.

El reusense solo tuvo algunos problemas, en las lumbares, a la altura de Cambrils 

Jordi fue agasajado en el escenario, donde recibió la felicitación en nombre de la Fundación. Ligeramente recuperado tras tomar una bebida isotónica, aunque enormemente emocionado, destacó que «hoy el protagonismo es para el Alzheimer y la Fundación Rosa Maria Vivar». Hubo intercambio de regalos. El tragamillas recibió un  diploma conmemorativo y unas bonitas palabras: «Jordi tiene dos corazones; el de nadador y el de buena persona». Él regaló el gorro de baño con el que nadó la travesía. Tendrá a buen seguro un lugar destacado en la sede de la Fundación. E incluso se atrevió a bromear, como siempre: «Por un día no se hablará de Messi», dijo. Así es Cervera.

Para llegar a tan brillante final el nadador reusense y su equipo habían iniciado su reto 14 horas antes, en el Far del Fangar. A las seis de la mañana, completamente a oscuras, se había lanzado al mar para arrancar su reto. Lo había adelantado cuatro días ante la previsión de mal tiempo que se había anunciado a partir de hoy. No quería jugársela después de que en 2014 él y varios nadadores tuvieran que retirarse por viento y oleaje en contra, en esa misma travesía aunque en grupo, a la altura de l’Hospitalet de l’Infant. 

Cervera, con los miembros de la Fundación Rosa Mª Vivar. FOTO: Fabián Acidres

Jordi llevaba meses preparándose. Ni el confinamiento, ni el Covid-19 que contrajo y que le llevó a estar ingresado en el hospital, ni el exigente plan de entrenamiento al que se sometió -adelgazó nueve kilos- podían frenar sus ganas en este proyecto.

Desde la salida su ritmo fue constante, entre un nudo y medio y dos de promedio, guiado por  dos nadadores que tenía siempre al lado y a la estela todos ellos del ‘Ave Phoenix’, el barco del Club Nàutic Cambrils que marcaba el rumbo seguido por varias barcas y lanchas de apoyo.

Sus guardaespaldas a nado eran Cristina Vallespí, Vicky Font, Oscar Solé, Rafa Gómez, Pepe Vendrell, Arnaud Deconinck, Mikel Arteaga, Diego Ortega y Gerard Gomez, que se relevaban cada media hora aprovechando el avituallamiento de bebida y barritas energéticas que tomaba Jordi.

El tragamillas abrazado a Joan Bosch mientras Pitu Casanovs espera. FOTO: Fabián Acidres

Los puntos de paso se fueron cumpliendo en la primera mitad. En la recta final, mientras sobrepasaba la costa de Cambrils, el reusense padeció algunos problemas en las lumbares y llegó a detenerse unos minutos en el agua, aunque nada le detuvo. Marcó un ritmo que le llevó hasta Salou en esas 14 horas para firmar una gesta histórica que quedará en la memoria de todos. Su travesía al Golf de Sant Jordi, dedicada al Alzheimer, será recordada durante mucho tiempo. Se ha convertido en In-ol-vi-da-ble. 

Si te perdiste la travesía en vivo, aquí puedes recuperarla y también el video de la llegada

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