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Llorenç Gómez: «Sin salud no hay vida»

El futbolista torrense, ‘Mejor Jugador del Mundo de Fútbol Playa 2018’ se retira a los 29 años obligado por las lesiones. Comienza una etapa en los banquillos

JAUME APARICIO LÓPEZ

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Llorenç Gómez en la playa de Torredembarra, la arena que lo vio nacer, con el trofeo de Mejor Jugador del Mundo.  FOTO: PERE FERRÉ

Llorenç Gómez en la playa de Torredembarra, la arena que lo vio nacer, con el trofeo de Mejor Jugador del Mundo. FOTO: PERE FERRÉ

A sus 29 años el mejor jugador del Mundo de fútbol playa de 2018, Llorenç Gómez se retira. Su cuerpo le ha puesto entre la espada del presente y la pared del futuro. Sufre varias lesiones degenerativas que le podrían impedir disfrutar de la vida, lo que más le gusta, en unos años. Después de decenas de títulos, premios y experiencias en más de 30 países de 4 continentes diferentes (solo le quedó Oceanía) cierra un capítulo de su vida y empieza otro en el banquillo de la Selecció Catalana.

¿Su retirada nos ha cogido a todo el mundo por sorpresa?

A mí también. Esta temporada cumplía una década en el fútbol playa y pensaba que estaba en el ecuador de mi carrera porque mi objetivo era jugar hasta los 40.

¿Cuándo se da cuenta de que es el final de su carrera?

Cuando me dicen que tengo una hernia discal. Ya lo sabía por el dolor. Cuando llegué al hotel, después de la visita al médico, llamé a mi hermana y le dije: «Carla, tengo una hernia y seguramente no podré seguir jugando».

¿No había manera de seguir?

Sí. Claro que podría seguir jugando. Si me curo la hernia, con un tratamiento que tarde o temprano haría que se me fuera, o incluso operándome para acelerar el proceso, sería apto. Pero esa no es la cuestión. Tengo 29 años, con unos ‘desperfectos’ degenerativos que me desgastan el cuerpo. Soy una persona activa y quiero llegar a los 40 o 50 años y poder bajar a la playa a dar unos toques o tirar a canasta sin que me duela nada. Sin salud no hay vida.

Las lesiones le han marcado toda su carrera.

Un excompañero de la ‘Roja’ me dijo que era mi ciclo de vida. Conocí el fútbol playa por una lesión y me tengo que retirar por las lesiones. La lesión de rodilla, dentro de lo negativo que es tener una artrosis con 19 años, me permitió descubrir lo que ha sido mi vida. Fue el punto de partido de lo que me permitió cumplir sueños.

¿Priorizar el futuro por un presente en la élite demuestra madurez?

Siempre me he sentido más mayor de lo que soy. He vivido tantas cosas en un tiempo tan corto. Como dice mi amigo Alonso: «Vivo tan intensamente que siento que tengo más edad de la que tengo». Desde joven he tenido claro que en la vida siempre puedes escoger. Tengo muy claras mis prioridades. La salud y la vida están por encima de todo. Por eso, no ha sido una decisión dura. Me he escuchado y he aceptado la respuesta.

Mirando hacia atrás. ¿Acudió al Mundial lesionado?

Nadie lo sabía y no quería que fuera la excusa del porqué no jugué mucho. Acepté ir medio lesionado y sabiendo el rol que tenía. Con mi anuncio la gente entiende ahora mi poca participación y eso me ha generado respeto. Creo que siempre he sido respetuoso con todos. Nunca he pisado a nadie y he tratado de ser un buen compañero.

¿Sabía que iba a ser su último Mundial?

Interiormente sabía que mi cuerpo me decía: «Hasta aquí». Pero yo necesitaba ir. Si no hubiera acudido me habría arrepentido toda mi vida.

¿Qué le ha quedado por hacer?

Retirarme porque quiero y no por las lesiones. A nivel deportivo, siempre sueño en grande y hay cosas que me han quedado.

Viendo su palmarés, tampoco tantas. Euro Winners Cup, Mundialito de Clubes, 9 ligas, etc. ¿La Copa del Mundo?

Por ejemplo. Estuvimos cerca de lograrlo en Tahití 2013. A nivel internacional de clubes únicamente me ha quedado la Copa Libertadores. Quedé subcampeón con el Malvin.

¿Tampoco se ha quedado corto con los premios individuales?

Tengo los tres grandes: Mejor Gol, Mejor Jugador y Mejor Quinteto. No hay nadie que lo haya conseguido. En diez años. Si a cualquier chico de 19 años le dices que ganará todo lo que yo he ganado no se lo creería. Diría que es imposible.

¿Con qué título se quedaría?

De las 9 ligas que he ganado me quedaría con la del Nàstic. Fueron mis inicios. Aún se me ponen los pelos de punta al recordarlo. Éramos los amigos del pueblo. Los que jugábamos de toda la vida. Ellos fueron los que me animaron a seguir. Era como el niño pequeño que marca diferencias y que tenían que cuidar.

Un punto clave de su vida es el Premio al Mejor Jugador 2018.

Es un antes y un después. Era algo que soñaba desde los 19 años. Ya entonces veía que podía estar en la élite y que podría llegar a ser el mejor. Ganar el Premio supuso llegar a lo más alto, cumplir un sueño sin pisar a nadie. Es lo más importante.

Ha puesto a Torredembarra en el mapa junto con Edu Suárez, Eliott y Adri Frutos. ¿Seguirá siendo la Torre una cuna del fútbol playa?

Uno de mis objetivos es implicarme más en el CFP Torredembarra. Tienen que seguir saliendo jugadores. Es muy difícil lo que hemos hecho nosotros. En toda la historia solo han jugado cinco españoles en la liga rusa, la mejor del mundo, y cuatro son de Torre. Hemos creado una cultura y debe continuar.

¿Dónde ha disfrutado más?

Como en Torredembarra en ningún lado. Iba caminando por el Passeig Marítim con el equipo y miraba al estadio y veía la gente con pancartas ‘Enzo MVP’, coreando mi nombre... Tenía 21 años. Era indescriptible.

¿Y ahora qué?

Tengo varios proyectos como la ‘Dreams Come True’. Es un proyecto de escuela en toda Catalunya, con Torredembarra como epicentro. Tenemos que hacer de Catalunya una potencia.

Se le abre una nueva etapa en el banquillo. La Selecció Catalana para empezar.

Sí. Quiero ser entrenador. La Selecció es el primer paso. Igual que cuando tenía 19 años planifiqué mi carrera como jugador, tengo claro el camino que quiero seguir.

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