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La Champions se apaga para el Reus

HOCKEY. Los rojinegros se descomponen en el segundo tiempo y caen goleados por el Oliveirense (1-5). El equipo de Garcia se despide de la competición europea

Marc Libiano

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La Champions se apaga para el Reus

La Champions se apaga para el Reus

Àlex patinó dirección arco rival con la idea predeterminada. Conoce los movimientos de Joan Salvat al dedillo y sabía que el capitán del Reus iba a esperar la pelota al segundo palo. La acción es tan vieja como el mismo hockey, pero si cuenta con precisión en el pase, primero, y luego en el remate resulta casi indefendible. Nadie ha conseguido armar un plan para sujetar esa jugada. Fue gol porque contó con todos esos condimentos. Se había consumido solo el primer minuto del envite ante el Oliveirense y la presentación del Reus invitaba a la fiesta. No se convirtió en una pose gratuita. Los de Garcia completaron un primer tiempo armónico y estructural, la distancia con el rival luso se encuentra en el talento individual.

En realidad, los rojinegros manejaron con mucha coherencia el primer episodio, obligaron a la incomodidad a un Oliveirense plagado de primeras espadas. No pudo hallar transiciones porque los balances defensivos reusenses fueron cirujanos. En ataque, Àlex dispuso de una ocasión inmejorable para ampliar el botín. Julià llevó la pelota al fondo de la pista y conectó con Bancells, al que Moreira derribó dentro del área. Rodríguez optó por la violencia en el penalti, pero el arquero rival, Puigbí, adivinó la dirección. 

Pereira, el técnico de los lusos, decidió buscar soluciones en su interminable fondo de armario, las encontró en dos actores argentinos; Ferruccio y Lucas Martínez. Más en aventuras individuales que en cabal colectivo. En esta ocasión, la calidad se impuso a la firmeza grupal. 

Al Reus le pesó el ritmo de la rotación porque no disfruta de una amplitud de recursos tan majestuosa. Se marchó al respiro por detrás en el marcador y con nueve faltas. Un panorama que no mereció. Ferruccio igualó en una diablura de apariencia estéril. Su arrastre, de cuchara y poco ortodoxo, sorprendió a Càndid Ballart. A los 23 minutos, Lucas encaró al prematuro Diego Rojas a velocidad supersónica. Definió con la destreza de un fino violinista. Dos genialidades sometieron a un Reus que, en el plan, había prohibido descomponerse.

Lucas Martínez adoptó el papel de MVP porque se erigió como el agitador del partido. Tras el refrigerio y sin tiempo para masticar, el argentino volvió a definir en una actuación que mezcló una dosis de fortuna y el pincel en el acabado. Ante Ballart, levantó la pelota a media altura para concretar. Ese gol desnudó al Reus por completo, no se pareció ni de casualidad al equipo fiable del primer acto. 

El mismo Lucas no acertó en un tiro directo justo después del 1-3, aunque no importó demasiado. Oliveirense creció a medida que el Reus se apagó. No lo hizo a través del juego, lo hizo a través de su contundencia ofensiva. El acierto le llevó al juego y no al revés. Ocurre a menudo con las escuadras con exceso de talento. Torra sentenció el resultado con otra directa que culminó con un tiro de pala, inapelable para Ballart.

Un dolor de cabeza
El último cuarto de hora terminó por sobrar, algo que Garcia no contemplaba en su estrategia. Justamente, el técnico reusense pensó en alcanzar esos minutos finales con opciones de éxito, en un duelo a marcador corto y con mínimas ventajas. No se cumplieron los pronósticos esta vez, su equipo se descosió antes de lo previsto, aunque la Copa de Europa no entiende de contemplaciones. Los equipos más poderosos imponen su ley con asiduidad. La ausencia de Marín tampoco puede quedar en el olvido. Para el Reus es como Mick Jagger para los Rolling. 

Ferruccio emergió de nuevo en esos instantes de la basura para completar la obra de Oliveirense. Pasó por detrás de la portería para generar la sorpresa y superar a un Ballart totalmente desmoronado, como el resto de sus compañeros, que intentar mantener la cara a la cita y no manchar la camiseta de desprestigio. Ahí se cerró un resultado que no admite demasiadas sospechas.

Julià gozó de la oportunidad de decorar la desventaja cuando restaban solo dos minutos para el final de la pesadilla. Erró el tiro directo ante Puigbí, que en el segundo tiempo apenas precisó demasiados esfuerzos para mantener virgen su portería. La derrota cierra la participación express del Reus en la versión reducida de la Champions en época de coronavirus. No queda más remedio que rearmarse para afrontar los retos venideros.

Ficha Técnica

Reus Deportiu. Ballart, Bancells, Salvat, Àlex Rodríguez y Marc Julià. También jugaron; Felipe Castro, Nájera y Ferran.
Oliveirense. Puigbí, Moreira, Marc Torra, Jorge Silva y Vítor Hugo. También jugaron; Bargalló, Lucas, Magalhaes, Ferrucho.
Goles. 1-0, Salvat (1’), 1-1, Ferrucho (22’), 1-2, Lucas (23’), 1-3, Lucas (27’), 1-4, Marc Torra (33’), 1-5, Ferrucho (37’).
Árbitros. Rui Torres y Daniel Villar. Cartulina azul para al rojinegro Àlex Rodríguez.

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