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La Pobla confirma su resurrección, pero no logra los tres puntos

Hace una vuelta los granas caían por 4-0 ante el Terrassa y ayer le plantaban cara a los egarenses, aunque sin goles

Juanfran Moreno

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Óscar Gómez disputa un balón aéreo ante un jugador del Terrassa. FOTO: JOSÉ MARÍA GARCÍA

Óscar Gómez disputa un balón aéreo ante un jugador del Terrassa. FOTO: JOSÉ MARÍA GARCÍA

Han pasado muchas semanas y partidos desde que la Pobla vivió una pesadilla en su visita a Terrassa en un encuentro en el que perdió por 4-0 y su identidad se resquebrajó con más firmeza que nunca. El proyecto erosionó y se quedó en tierra de nadie. Era momento de reaccionar o lo que apuntaba a ser una temporada de grandes retos podía pasar una auténtica pesadilla. Dani Vidal fue el elegido para intentar virar el rumbo del curso.

De aquello ya ha pasado mucho tiempo y la visita del Terrassa al Municipal de la Pobla dejó evidencias de que el filial grana es un equipo con otro rostro. Acude a cada envite con confianza, sin temor y le da igual quien yazca enfrente. La desigualdad que se vivió en el partido de la primera vuelta no existió en ningún momento durante los 90 minutos de ayer. De hecho, si alguien fue superior fue la Pobla a la que solo le faltó el gol, aunque también es cierto que el Terrassa gozó de dos ocasiones clarísimas que podían haber roto el marcador. En todo caso, el punto confirmó que el conjunto poblense respira aires nuevos y que la llegada de Dani Vidal ha dado su efecto. Sin ir más lejos, el técnico tarraconense no conoce la derrota en el banquillo de la Pobla desde su llegada. Palabras mayores.

Compareció la Pobla con una puesta en escena algo diferente a la que había mostrado en anteriores partidos como local. Lo hizo con un punto más de pausa e intentando masticar más las jugadas desde detrás siempre y cuando fuera posible. Para ello se incrustaba Ricky Robledo entre los centrales y allí generaba una superioridad evidente en la salida de balón con una línea de tres claramente definida. Al Terrassa le costó entrar en el partido y sobre todo encontrar la manera de incomodar la salid de balón del filial grana. Además, tampoco estaban cómodos en su salida de balón, ya que la presión de los de Dani Vidal funcionaba a las mil maravillas en los primeros minutos y obligaban a lanzar en largo para tranquilidad de Alavedra y Cardozo que son dos futbolistas muy poderosos en el juego aéreo.

Es cierto que la Pobla amansó bien el balón y obligó a atrincherarse al Terrassa durante la primera media hora de partido, pero faltó colmillo y mayor maldad en los metros finales. Faltó traducir el dominio en ocasiones y pasada la media hora el conjunto egarense comenzó a descifrar los automatismos de salida de balón del filial y a ser peligroso mediante sus dos carrileros en fase ofensiva. No obstante, tampoco terminó de armar una jugada definitiva y el partido se marchaba al descanso en medio de un partido de alta intensidad en el que ambos equipos habían demostrado las fortalezas de sus proyectos.

En la segunda mitad hubo fases de menos juego, pero sí que las ocasiones llegaron de manera constante. Las hubo de muy claras para los dos equipos. El Terrassa metía miedo en el minuto 66 con un disparo desde la frontal de Sergi Arranz que se estrellaba en la base del palo derecho de la portería defendida por Christian Arco. La fortuna le sonreía a la Pobla en aquella jugada, aunque lo cierto es que no hubiese sido nada justo encajar aquel gol.

El palo fue un claro aviso para un filial grana que demandaba piernas frescas desde el banquillo y Dani Vidal lo interpretó perfectamente introduciendo a dos futbolistas que casi terminan siendo decisivos. Bernat Guiu, ocupando la delantera, y Jordi Oribe, tirado a banda izquierda, fueron los dos futbolistas que entraron al verde en la segunda mitad y le dieron una marcha más a la Pobla.

El final del encuentro fue el escenario de un intercambio de golpes de dos equipos que fueron a buscar los tres puntos. Lo tuvo más cerca una Pobla que gozó de una ocasión clarísima en el descuento. Bernat Guiu tiró de calidad y pundonor para marcharse por la banda derecha en una jugada que apuntaba a la nada, pero que transformó en un pase de la muerte que Jordi Oribe embocó de primeras en boca de gol. Remató tenso y a media altura y se encontró con la figura de Ortega que sacó el balón de manera milagrosa.

Finalmente se llegó al final del encuentro con un empate a cero goles, pese a que el partido tuvo muchas ocasiones para ambos equipos.

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