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La afición del Nàstic señala a la plantilla y al Consejo como responsables de la situación

Los hinchas del Nàstic creen que el equipo no tiene nivel para estar en Segunda y que no le ponen ganas, pero también responsabilizan al club de la situación

Jaume Aparicio

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La afición del Nàstic señala a la plantilla y al Consejo como responsables de la situación

La afición del Nàstic señala a la plantilla y al Consejo como responsables de la situación

La afición del Gimnàstic está cansada. Harta de sufrir con su equipo. De no poder levantar la cabeza. De mirar siempre a la parte baja de la clasificación para encontrar al club de su corazón. Una situación que se viene repitiendo temporada tras temporada desde aquella campaña 2015-16 en que se rozó el Olimpo de Primera División con la punta de los dedos. Un sueño que en tres años se ha convertido en una pesadilla.

¿A quién señala la hinchada como responsable de esta situación? Una pregunta que lanzó el Diari de Tarragona a través de las redes sociales y que apunta, sobre todo, a los jugadores y la junta directiva. En una encuesta realizada tras la derrota frente al Almería, un 46,4% señalaba a la plantilla; un 40% al Consejo de Administración; un 12% al director deportivo, Arnal Llibert; y solo el 1,6% miraba al entrenador, Enrique Martín.

Todos los seguidores granas coinciden que la plantilla no tiene nivel para competir en Segunda División. «Es la peor de la categoría», sentencia con rotundidad Sergi Diez. «Para Gustavo Gallo  «el equipo está descompensado» y lo argumenta con la pobre capacidad demostrada por el equipo para generar ocasiones. «Si no hay volumen de juego es difícil marcar goles», asegura. Su esperanza pasa por acudir al mercado de invierno para fichar a «5 o 6 jugadores con cierto cartel». De lo contrario solo queda «un milagro».

Ni en eso confía Esther Vidal. Para esta aficionada grana «ni poniendo un cirio bien grande a Sant Magí y Santa Tecla se salvan». Vidal lamenta la poca implicación de los futbolistas que han aterrizado al Nou Estadi cedidos por otros equipos: «Como el año que viene no estarán no les importa bajar de categoría».

La actitud de los futbolistas ha sacado de quicio a los hinchas tarraconenses. «Son unos vagos sin sentimiento por este escudo», afirma Carlos Pérez.  Santi García se muestra especialmente duro con los «jugadores malos, pasotas y que solo les preocupa el postureo en redes sociales», antes de pedir una limpieza total en invierno. Los hay que quieren cortar por lo sano y apostar por los jugadores de La Pobla.

Otros seguidores suben un peldaño y miran al que apuntan como responsable de toda la mala planificación, Arnal Llibert. Le acusan de no tener experiencia y hasta recuerdan que «venía a hacerse cargo de Tecnifutbol (la empresa de fútbol dirigida por Albert Viñas en el Complex Esportiu Futbo Salou)», tal y como asegura Fran Tiscar.

Bruno López achaca al director deportivo el haber hecho «pésimos fichajes, algunos lesionados y otros que salían de una lesión complicada». Decisiones que para este aficionado exigen «la dimisión» de Arnal Llibert.

El Consejo, en el punto de mira

Aunque los hinchas del Nou Estadi comienzan a exigir responsabilidades a la directiva. En primer lugar, por poner a Arnal Llibert en el cargo con un contrato de tres años. Y segundo, por las decisiones deportivas que se han tomado en los últimos tres años de sufrimiento. «La gestión es esperpéntica», califica Álex Barros. «Este el tercer año igual. Seguimos en la penumbra. Solo veo pasar entrenadores y jugadores. La culpa también es de la directiva. Algo no se está haciendo bien dentro del club», afirma Sergio Calvente.

Carles Sellarès hace una reflexión sobre lo que ha pasado cargando con todos. Incluso la prensa y la afición recibe por su «poca presión a los jugadores incluso yendo últimos». Este seguidor grana lamenta que «se haya vendido a los jugadores buenos» y que sus sustitutos «no son ni la mitad de buenos que los que se han ido». El Consejo de Administración tampoco lo ha hecho bien para este aficionado del Nàstic. «Ha seguido la misma estrategia sin darse cuenta que en el fútbol las cosas cambian y lo que hace unos años iba de maravilla, ahora puede estar obsoleto». No se deja a los jugadores que «parece que estén aquí porque no les ha salido nada mejor y están a la espera de encontrar otra cosa». Todos esperan poder reconducir la situación en el mercado de invierno. Sacar la cartera y adquirir jugadores que suban el nivel exponencialmente y permitan pelear por la supervivencia en la categoría de plata hasta el final. Francisco Javier Fruto cree que se necesitan siete fichajes: «Tres centrocampistas, dos defensas y dos extremos».

Enrique Martín esquiva todas las culpas. Ya se las llevó todas su predecesor, José Antonio Gordillo. Si acaso alguno, como  Sito Garcia en Twitter, criticaba la forma de jugar «con cinco atrás y al patadón los 90 minutos». Al técnico navarro le recomendaban irse para no manchar su currículum. Los hay que rompían con todo. «’Al carrer todos’. Desde el recogepelotas hasta los directivos y el presidente. El equipo para los socios en Asamblea. Peor no podría ir, así que...», expresaba Rafael Prieto. A Raül Martín no le importaría que el club pasara a manos chinas «que pongan dinero y hacer un buen equipo». Mientras que Josep Antonio Cosí lanzaba una atrevida propuesta: «Reus y Tarragona se debería juntar. Hacer un gran equipo con el dinero que ponga una multinacional, estadio nuevo entre ambas ciudades, a Primera y a Europa».

Entre tanto cabreo no podía faltar el humor. El de Christian Ypunto, para quien la «culpa es del chachachá».

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