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La condena de la intrascendencia (Granada 1-0 CF Reus)

El CF Reus cae ante el Granada en un partido en el que los nazarís aprovecharon su efectividad y la destensión de los futbolistas rojinegros

Juanfran Moreno

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Ledes y Vítor pelean un balón con Pierre Kundé. Foto: Ideal

Ledes y Vítor pelean un balón con Pierre Kundé. Foto: Ideal

El Reus no pudo conquistar el feudo nazarí en un partido en el que la intrascendencia del choque se hizo notar. En ese intercambio de golpes en el que se sometieron, el Granada estuvo más certero. Lógico, el dinero suele ir acompañado de punch. 

Probablemente, son tiempos incomodos para el CF Reus. No porque la situación en la que estén los rojinegros sea alarmante, todo lo contrario, ya están salvados y eso precisamente les sitúa en una tesitura de cierta destensión que va a provocar que los partidos que restan estén destinados a transcurrir en un constante intercambio de golpes. 

Ante ciertos equipos, esto puede ser un factor a favor. Sin embargo, cuando tienes enfrente a todo un Granada, las opciones de caer se multiplican. No ha sido la mejor temporada del conjunto nazarí, pero el talento individual con el que cuenta es innegable. Si tienen espacios, generan vértigo. 

La salida del CF Reus fue prometedora. No sorprendía puesto que no hay escenario histórico que merme la confianza de los chicos de Garai. Salieron mandando con largas posesiones que intentaban descoser a un Granada que andaba muy pendiente de no descoserse; un vicio al que ha tendido a caer a lo largo de la temporada.

En ese protagonismo por el que siempre apuestan los rojinegros en sus comparecencias, la precisión es un elemento decisivo. Si se erra en la salida de balón, las consecuencias suelen ser trágicas. Ledes se embarulló en una de estas salidas, tuvo que hacer una falta táctica en la frontal. Corría el minuto 15 de partido. La zurda de Álex Martínez no admitió clemencias. Superó la barrera y a Edgar Badía con una falta bien ejecutada, pero tampoco digna de museo. 

El Reus pareció no aprender la lección porque en la siguiente jugada al gol volvió a perder el balón en la salida de balón. Pudieron sentenciar los nazarís, en una recuperación de balón en la trinchera que Espinosa aprovechó para meter un pase en boca de gol a Adrián Ramos que no aprovechó. Raro en él. Si por algo destaca el cafetero es por su idilio con el gol.  

Tras la ocasión, el conjunto rojinegro bajó el ritmo del encuentro. Era consciente de que en aquella tesitura iba a ser difícil poder plantarle batalla a un Granada comandado por Espinosa, un futbolista una calidad técnica superior, pero que siempre ha sido demasiado intermitente para la élite. 

En ese ritmo más plano, el Reus se sintió más cómodo. De hecho, pudo empatar en una jugada colectiva de tremendo talento. Lekic recibió de espaldas en las profundidades del área y dejó de cara a un Vítor Silva que llegaba desatado desde segunda línea, tuvo el empate el portugués pero su disparo se marchó fuera. 

En la segunda mitad, el ritmo del encuentro seguía respondiendo firmemente al de los compases finales de la primera mitad. Ninguno de los dos equipos era dueño y señor del encuentro. Aunque cierto es que el Granada encontraba más cuero ante un Reus al que no le incomodaba la tesitura del repliegue. Con futbolistas como Yoda su capacidad de hacer daño a la contra se ha disparado.

Intrascendencia absoluta

Con el paso de los minutos, el encuentro fue entrando en un terreno de intrascendencia absoluta. En esa tesitura, el Granada controlaba el balón sin encontrar grietas en la retaguardia rojinegra, mientras que los de Garai no conseguían trenzar un contrataque generara temores en la defensa nazarí. 

Solo en una ocasión en jua jugada comandada por Miramón que acabó con el balón en los pies de Álex Menéndez, el otro lateral, que no pudo culminar.

En los últimos minutos, no se vislumbraba la posibilidad de que aquel partido escondiese sorpresas de última hora. Ambos equipos habían aceptado su destino. Unos sonreían, los otros no. Sin embargo, la realidad es que ninguno de los dos conjuntos se jugaban nada por lo que el ganar o perder era una consecuencia menos trascendente en cualquiera de las dos caras de la moneda.

Ya solo restan dos partidos de la temporada, el conjunto rojinegro intentará finalizar el año sin dejarse ir en exceso, mientras que los nazarís buscarán encadenar dos victorias que rebajen la tremenda decepción que ha supuesto no entrar en play-off cuando tenían una plantilla totalmente diseñada para ello. 

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