La crisis del gol obliga al Nàstic a hacer un esfuerzo

El Nàstic es el equipo visitante del grupo II con menos goles a favor: solo dos

Juanfran Moreno

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Fran Carbia y Pablo Fernández, cabizbajos en el Nou Estadi. 
FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Fran Carbia y Pablo Fernández, cabizbajos en el Nou Estadi. 
FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Uno de los factores que explica la mala racha del Nàstic como visitante, por no decir el principal, es que no hay gol. El conjunto grana está inmerso en una racha nefasta de cara a puerta. Hay partidos en los que genera ocasiones, como el de la jornada pasada frente al Costa Brava, u otros en los que apenas amenaza al rival, como el del Cornellà, lo que no cambia es que ya se ha vuelto una rutina que el equipo de Raül Agné se marcha de sus encuentros lejos del Nou Estadi sin un gol en sus bolsillos. Ya son cinco partidos en liga, seis si se cuenta el de Copa en Linares, en los que el conjunto grana no sabe lo que es marcar como visitante.

El dato es preocupante y penaliza al Nàstic con vehemencia. Por desgracia es un hecho que está teniendo consecuencias en los clasificatorio y que también ha provocado que el equipo tarraconense sea el cuarto equipo menos goles lleva del grupo II y el primero si se tienen en cuenta los conjuntos que en estos momentos no ocupan puestos de descenso. A nivel de estadísticas como visitante, el Nàstic es el equipo que menos goles ha conseguido, solo dos.

¿Por qué esta mala racha?

El Nàstic comenzó la temporada siendo un equipo que no necesitaba generar mucho para marcar. Tenía un alto porcentaje de acierto, pero con el paso de los partidos se fue diluyendo a la par que sus delanteros. Lo cierto es que ninguno de ellos ha ofrecido ese rendimiento sostenido en el tiempo que todo conjunto aspirante al ascenso necesita. A Pedro Martín y Édgar Hernández no les han respetado las lesiones y eso ha provocado que su impacto en el equipo haya sido inconsistente. El ariete de Gavà ha demostrado ser un killer, pero las dolencias le están persiguiendo y ahora estará como mínimo dos meses de baja tras operarse la semana pasada.

El caso de Fran Carbia y Pablo Fernández es distinto. Ambos han estado siempre disponibles y han ofrecido un rendimiento regular en casi todas las facetas del juego menos en el gol. El tarraconense es un peleón, que sabe picar al espacio, pero que en las últimas jornadas no ha estado fino de cara a puerta y se ha quedado clavado en los tres goles logrados a principio de temporada. Está sin suerte y cuando un delantero no marca ve como su confianza mengua.

Pablo Fernández está erigiéndose como un ariete que domina muchos aspectos del juego, pero al que le falta tener más malicia en metros finales. Son dos goles los que acumula y que son insuficientes para un delantero de un equipo candidato a todo. Nadie le va a negar que es un futbolista vital para el juego aéreo y a la hora de dar continuidad al juego, pero necesita mejorar en la estadística de la que viven los delanteros.

Esta crisis del gol en la que vive el Nàstic va a tener consecuencias inmediatas y ya se trabaja en cerrar la llegada de un delantero que suba el nivel.

El Diari ya adelantó la semana pasada que el elegido era Juan Camilo Becerra, delantero de la Ponferradina cedido por el Espanyol y que podría aterrizar en Tarragona cuando rompa su cesión con el conjunto del Bierzo. Desde el Nou Estadi son optimistas con poder cerrar la operación antes de final de año y que incluso pueda estar presente frente al Albacete. Por si acaso, y curándose en salud, el conjunto grana también estudia otras opciones.

En el capítulo de bajas arriba, el Nàstic quiere cerrar la renovación y la cesión de Andrei Lupu, al que no se puede dar de alta por cuestiones legales, y podría apostar por la marcha de Pedro Martín que tiene encima de la mesa el interés de otros equipos de la Primera RFEF como el Sabadell, entre otros.

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