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Deportes FÚTBOL

La defensa de cinco del Nàstic, una buena apuesta para ganar al Huesca

Tras el buen partido en Lugo, donde el Nàstic pasó pocos apuros defensivos, Juan Merino podría volver a alinear a cinco zagueros este sábado ante el Huesca en el Nou Estadi (18h)

Iñaki Delaurens

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Mossa (i) y Bouzón (d) defendieron el flanco izquierdo de la zaga grana en el Anxo Carro de Lugo el pasado sábado. Foto: La Voz de Galicia/Alberto López

Mossa (i) y Bouzón (d) defendieron el flanco izquierdo de la zaga grana en el Anxo Carro de Lugo el pasado sábado. Foto: La Voz de Galicia/Alberto López

La fórmula resultó en Lugo. Más allá de la victoria a la épica y de los dos goles encajados en el Anxo Carro (2-3), el Nàstic dio sensación de seguridad en defensa, un aspecto poco visto esta temporada. Para ello, Juan Merino recurrió a la defensa de cinco hombres. Ya lo había hecho Vicente Moreno en alguna ocasión, aunque con variaciones más ofensivas. Así, en el primer duelo que el técnico andaluz alineó a cinco zagueros, el equipo no sufrió muchos apuros cerca del área de Reina.

Los goles son asumibles dentro de las dinámicas del propio partido. Penalti y al contragolpe. Pero en líneas generales el Nàstic supo aguantarle el tipo al Lugo de Joselu, el delantero más en forma y pichichi (15 goles) del campeonato.

Se repliega bien el Nàstic cerrando espacios y sale vertical al ataque manteniendo la línea zaguera en su zona natural. Precisamente ese juego evita asumir riesgos atrás y fija la defensa como un dique sin fisuras para cortar balones. Sin desajustes. En ataque el equipo es más directo, por tanto la zaga no tiene tiempo de sumarse a la creación, a excepción de los laterales.

En este escenario, la responsabilidad táctica de Gerard Valentín y Mossa resulta vital. Los carrileros tienen que ser capaces de ser profundos sin descuidar sus pasillos.

Vicente Moreno también había probado este sistema de cinco zagueros. Pero con algunas diferencias. El entrenador valenciano ejercía un fútbol más bien de cocción lenta, con un centro del campo creativo de talante ofensivo para encerrar al rival. En esta misión una pérdida de pelota dejaba a merced a los centrales grana ante un contraataque rival.

Algunas piezas también han cambiado respecto al antiguo entrenador. Perone, en el centro del quinteto, aporta altura y presencia. Bouzón ha recuperado un buen nivel competitivo. Suzuki, de los pocos que nunca falla, se ha mantenido en su línea. Y tanto Mossa como Valentín han incorporado los automatismos del nuevo preparador.

Todo indica que este sábado Juan Merino repetirá dibujo y cromos de la línea defensiva ante la visita del Huesca. En Lugo el equipo grana mostró una seguridad que debe encontrar continuidad en el Nou Estadi, donde no hay margen para concesiones.

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