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'La derrota me vacía'

El técnico del Reus, Aritz López Garai (Basauri, 1980) no renuncia a nada y apuesta por la ambición de cara al segundo tramo de la temporada. En todo caso se muestra conforme con la evolución del equipo, que ya suma 25 puntos a falta de dos jornadas para cerrar la primera vuelta

Marc Libiano

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Aritz López Garai ha recibido al Diari en su vestuario del Estadi. Foto: Alfredo González

Aritz López Garai ha recibido al Diari en su vestuario del Estadi. Foto: Alfredo González

Luis Aragonés decía aquello de la soledad del entrenador. ¿La ha conocido ya?
Tenía razón. Cuando vienen mal dadas, con las derrotas, notas esa soledad. Estás tú y tu cuerpo técnico, también la familia. En cambio, las alegrías se comparten mucho más. La soledad del entrenador empiezas a comprenderla en el día a día, sobre todo en ese trabajo que no se ve. Hay muchos momentos de soledad y ya he empezado a conocerla.

¿Ahora se da cuenta de lo bien que vivía cuando era jugador profesional?
Lo mejor del fútbol es ser futbolista, sin ninguna duda. Después, entrenador. Son dos trabajos o dos papeles muy distintos. El entrenador tiene que estar pendiente de muchas más cosas. Se vive un poco peor ahora, pero a mí me gusta el fútbol y estoy encantado con lo que hago.

Al final usted está cursando un Máster de psicología. Tiene que lidiar con 24 tipos cada uno de su padre y de su madre y además convencerles con sus ideas. Si no, está vendido.
Además de los aspectos tácticos tienes que ser persona y conocer a tus jugadores. 24 o 25 caracteres diferentes, con sus preocupaciones personales. Mi objetivo pasa por sacar lo mejor de cada uno en beneficio siempre del colectivo. Cada jugador tiene sus picos de rendimiento, momentos buenos y malos, y mi obligación como entrenador es detectarlos y ofrecerles soluciones a cada uno de ellos, porque no todos son iguales. No puedes tratar a todos por igual, puedes exigirles por igual, pero cada futbolista es un mundo distinto.

Pasó de ser jugador a entrenador en un mes. De compañero a jefe en un espacio de tiempo cortísimo, seguramente con algún amigo en la plantilla. ¿Cómo es ese cambio?
El miedo era ese, marcar la distancia entre la amistad y el profesionalismo y les sugerí que fueran ellos, sobre todo con los jugadores que continuaban de la pasada temporada, los que lo hicieran. He tenido suerte porque la respuesta ha sido fantástica desde el día uno. Si hubiera tenido que marcar la distancia yo hubiera sido algo más violento seguramente. Hemos entendido que esa amistad o ese compañerismo había que aparcarlo. Todos lo hemos comprendido.

¿Qué es lo que más le ha costado?
El primer mes de cargo. Me hago responsable del equipo y hay como cinco o seis días de vacío. Tengo muchas preguntas en el aire y no a todo el mundo disponible porque la gente estaba descansando en sus vacaciones. Esos primeros días fueron duros, recuerdo que dejé mis vacaciones y me vine al club a trabajar junto a Sergi Parés y Ferran para confeccionar la plantilla. Y hay un millón de preguntas en el aire y en mi cabeza.

Hablando con usted es fácil pensar; si a este tipo le quitan el fútbol, le quitan la vida.
No concibo mi vida sin esto, mi vida es el fútbol. Mi mujer y mi hijo me lo dicen, que tengo que estar más con ellos, pero me han conocido siempre así y me entienden, no van a querer cambiarme ahora. Cuando puedo intento desconectar porque ellos merecen parte de mi tiempo, pero el fútbol me absorbe mucho.

Los entrenadores de fútbol se empeñan en querer controlar todos los detalles, cuando es el juego que menos se puede controlar. En el baloncesto o en otros deportes se puede parar el partido y rotar el banquillo sin limitaciones. Ustedes no.
Es verdad, al principio quería manejar y controlar todo y te das cuenta de que es imposible. Necesitas delegar funciones y lo hago con total confianza con mi cuerpo técnico. No me gusta ser policía de nadie. Confío en mis jugadores y en sus responsabilidades. Y luego, lo que dices, en el partido poco puedo hacer. Tengo 15 minutos en el descanso para intentar dar soluciones o facilitar el trabajo, pero nada más. Mi labor es de lunes a sábado.

Una vez me dijo: «odio perder». Pero se aprende más de la derrota que de la victoria, ¿no?
Las derrotas me hacen reflexionar, no dudar, pero sí ver más allá o al menos intentarlo. Soy un ganador, siempre fue así en mi vida, y la derrota me vacía, me mata. Siempre pienso en ganar, en la ambición. Quiero ascender y entrenar en Primera con este equipo. Pienso así. Ahora, con el tiempo, intentas entender que las derrotas forman parte de este juego, pero para mí son tragos muy duros.

Y mañana regresa a Córdoba, donde echó raíces. Su hijo es cordobés y duerme con una pelota bajo el brazo. 
Noah no para con la pelota, dicen mis padres que es un calco a mí cuando yo era pequeño. Siempre me pregunta quién es este jugador o el otro. Al final es lo que ve en casa. Yo también crecí así en la mía, aunque Noah elegirá lo que él quiera ser. Y sí nació en Córdoba y estamos orgullosos de ello.

Seguro que está al corriente de la difícil situación del Córdoba.
Claro, nunca he dejado de seguirles. Allí me valoraron mucho, es un club al que tengo mucho aprecio. Es una pena la situación por la que atraviesa el equipo y la afición. Siempre digo que el Córdoba es de la ciudad y que su afición lo merece todo. 15.000 socios y, sobre todo en los momentos difíciles, siempre están ahí. Son exigentes, es una plaza exigente, pero muy leal al equipo. Espero que se recuperen pronto, aunque mi intención es ganar allí lógicamente.

Su Reus ya cuenta con 25 puntos y faltan dos partidos para cerrar la primera vuelta. ¿Conforme?
Soy muy inconformista y siempre pienso que podríamos tener algún punto más, aunque seguramente todos los entrenadores piensen lo mismo que yo. En líneas generales estamos satisfechos, sobre todo por la evolución del equipo. No podemos olvidar que vinieron muchos jugadores nuevos y muchos de ellos jóvenes. De ahí que estamos contentos con su respuesta y a nivel colectivo con el progreso del equipo. Ahora tenemos dos partidos para acabar la primera vuelta que nos pueden impulsar o dejarnos en esa zona del vagón medio bajo. Veremos cómo respondemos.

La última. Se abre el mercado el día 1 de enero. ¿Va a pedir carta a los Reyes?

En principio no. No me consta que ningún jugador haya pedido salir por falta de minutos, pero tengo que hablarlo con Sergi y Ferran después de Córdoba. A partir de ahí decidiremos, pero estoy encantado con los jugadores que tengo.

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