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La persistencia del éxito de la cantera grana

Dani Vidal ha cumplido su primer curso en el Juvenil A del Nàstic, categoría que no pudo alcanzar como jugador, después de años entrenando en la base

Jaume Aparicio

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La persistencia del éxito de la cantera grana

La persistencia del éxito de la cantera grana

La hoja de servicios de Dani Vidal (Reus, 27 años) en el Nàstic es impecable. Desde que se sumó al proyecto de fútbol base, hace siete años, el joven entrenador no ha dejado ni un segundo de acumular horas de experiencia en la cantera grana. 

Dani, el mayor de cuatro hermanos de clara vocación futbolística (Gabri e Ivan, exjugadores de la Pobla, militan en el KKS Kalisz Polonia y Lucas, de 9 años, en el benjamín grana) tiró por los banquillos cuando vio que su periplo con las botas estaba agotado.

Accedió a las inferiores, en el 2012, asumiendo la dirección del Cadete B. Un banquillo que hizo suyo durante casi tres temporadas. Esa media que le faltó se la pasó en el Juvenil B como técnico de urgencia. 

Podría haber seguido pero tenía ganas de seguir con la quinta del 2000. Un grupo que consiguió el sonado éxito de ganar el MIC de su categoría. Un premio disputado ante los mejores equipos del mundo. 

Tenía que seguir el desarrollo de esos chicos que al año siguiente conformaron la base del Juvenil B que consiguió por primera vez en su historia la permanencia en Liga Nacional.

Repitió, con más dificultades, al año siguiente. Este último curso como técnico del Juvenil A. Esa categoría que se le resistió en su etapa como jugador.

La propuesta de David Comamala y Jordi Guillén de asumir el penúltimo escalón antes del profesionalismo hizo desaparecer esa espinita de no haber llegado tan alto.

El curso no ha estado exento de obstáculos. Las lesiones han obligado a Dani Vidal y su cuerpo técnico (Norbert Callao, Albert Sentís, Jaume García, Marc Yurba y Adrián Rosales, Alberto Pérez, Jordi Ortiz -delegado- y Javi Fernández -fisioterapeuta-) a reiventar jugadores constantemente. 

Las rachas tampoco han ayudado. Costó cuatro jornadas que llegara la primera victoria. La eficacia en las áreas les permitió sumar muchos puntos en esa primera vuelta, pero ha sido en la segunda parte de la temporada cuando «el equipo ha crecido más, pese a que ha sumado menos puntos».

Es esa progresión la que satisface al entrenador. Como cualquier otro técnico siempre se aspira a las posiciones delanteras. Pero las temporadas van como van. Nadie se podía imaginar que el Real Zaragoza se impusiera a Barça y Espanyol. Y así ha sido.

Licenciado en Derecho y a punto de pasar por el altar, el técnico mantiene la persistencia de labrarse un camino en el fútbol. Un trayecto que entiende le llevará lejos de Tarragona, porque no se ve muchos años en el fútbol formativo. Ese cartel no le encaja. «Soy inquieto y quiero ver otros contextos», señala.

No tiene prisa. Sabe que el fútbol es incontrolable. Aunque se pase horas y horas trabajando con su cuerpo técnico para dominar todos los factores posibles de un partido, la trayectoria del balón asume sus propios patrones.

Tiene claro que para evolucionar «hay que salir de la zona de confort» por lo que salir de Tarragona será casi obligado. No le importa. «Tengo a mi familia dispuesta a salir de esa zona». 

Desconoce las intenciones del Nàstic referente a su futuro. Los inminentes cambios en la estructura del club generarán movimientos que pueden dejarle de lado, mantenerle en la cadena o incluso promocionarle.

Ha conseguido ganarse la confianza de todos los responsables. Primero de Yago Aguilar, luego de Deus y también de los actuales Jordi Guillén, Arnal Llibert y David Comamala. Si debe volver a hacerlo tratará de conseguirlo.

Dani Vidal defiende a capa y espada el proyecto de cantera. Circunscribe el éxito de la misma a la paciencia. Darle tiempo para que pueda echar raíces y dar frutos. «En los últimos cinco o seis años el fútbol base del Nàstic ha dado un paso al frente, pero hay que tener tranquilidad.

Estamos viendo jugadores como Pol Prats o Pol Domingo que comienzan a destacar arriba. Hay que tener cabeza con ellos y no quemarlos en momentos delicados del primer equipo. Encontrar el contexto para ellos es lo más crucial». 

Un contexto que también quiere para él. Progresar en su casa es su voluntad e intención. Aunque tarde o temprano deberá volar para descubrir nuevos conforts.

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