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La previa del partido: Tarde de subidón en Reus

El diseño del once del CF Reus registrará pocas novedades con respecto al que goleó en la ida al Racing de Santander

Marc Libiano Pijoan

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Los aficionados del CF Reus, esta tarde antes de entrar en el Estadi. Foto: Alfredo González

Los aficionados del CF Reus, esta tarde antes de entrar en el Estadi. Foto: Alfredo González

Ni siquiera los complejos históricos asustan al Reus, que esta tarde puede escribir la página más inmensa de su existencia si, por lo menos, guarda el botín de tres goles que secuestró en Santander hace siete días. El cruce de campeones ante el Racing le situaba en la antesala del sueño y la carta de presentación en el imponente estadio de El Sardinero, resultó maravillosa. Ni la tradición fetiche del rival ni el cosquilleo del escenario impidieron el vuelo imparable de este grupo de jugadores, que se ha acostumbrado a convivir con el éxito.

La pequeña exhibición en Cantabria sólo sirve para ver con buenos ojos el destino final, pero restan noventa minutos de trabajo. El Reus necesitará competir, no caer en el confort de un simple registro. Le conviene no conceder segundas oportunidades a enemigos tan gigantes como el Racing, una entidad que lucha por renacer, por recuperar la esencia de oro que siempre distinguió su trayecto. Si el añorado Santander intuye debilidad, exceso de confianza, volverá. Va en su gen competitivo.

De ahí que Natxo González, experto en mil y una situaciones, haya avisado de la peligrosidad del guión si sus chicos no andan listos. Si piensan en celebrar antes de lo aconsejable. «Tenemos que volver a competir. Para ascender debemos pensar que precisamos ganar otra el partido», recordó en la previa. En su plantilla permanecen actores con tablas y con muchas cicatrices en sus rostros para gestionar ese estado de euforia que se ha declarado en la ciudad.

Porque en Reus se ha creado un clima inusual, pionero, amable con el fútbol. Se han roto viejos vicios, viejas etiquetas que nunca relacionaron a la ciudad con su equipo. Se ha despertado la curiosidad de los hinchas, que hoy, después de años y años, llenarán por completo el Estadi. El papel quedó finiquitado a media semana y el entusiasmo crece a medida que se acerca la hora señalada. «Es nomal que haya ilusión. Los que tenemos que abstraernos del entorno somos nosotros. No es fácil, pero somos maduros para hacerlo», confirmó Natxo, con el semblante arropado en el equilibrio emocional. Domina especialmente ese oficio.

Pocas novedades

La semana, además de contemplar el ejercicio táctico, ha servido para recuperar efectivos, algunos presos de los calambres en Santander. Dinis, Benito y Fran, los más preocupantes, parece que llegan en plenitud, aunque Carbia se ejercitó a parte del grupo para terminar la puesta a punto. Si Fran no acaba en el equipo titular, Edgar Hernández recuperará el privilegio en el frente de ataque. No habrá sorpresas mayúsculas. Natxo González se fía del dibujo que le dio la razón en El Sardinero. Incluso el planteamiento variará poco. Sólo en los matices que pueden diferenciar a Edgar y Fran en su naturalidad futbolística.

«Sabemos el partido que queremos y vamos a intentar que salga bien. En la ida fue clave no confornarnos después de marcar el primer gol y queremos competir al mismo nivel», reflexionó el entrenador, que pretende sumar su segundo ascenso a Segunda División, después del que sumó con el Alavés, el club de su ciudad, a las puertas del verano de 2013.

Alejados del ruido

El club ha preferido aislar del ruido exterior a sus futbolistas en las horas previas. Apenas se han realizado actos públicos a la luz de los focos mediáticos. Sólo Natxo se asomó a la prensa el viernes, en la habitual rueda de prensa semanal. El discurso no se separó ni un instante del que él mismo y la planta noble soltaron minutos después del 0-3 en El Sardinero. Es verdad que existen precedentes y no muy lejanos para no tomarse la cita de esta tarde como un simple trámite. El fútbol puede castigar a los que usan la prepotencia para expresarse. En Reus se ha tenido claro desde el minuto uno. Ni rúas ficticas ni confeti barato. Sólo se soltará adrenalina si la escuadra cumple de nuevo ante su gente. La historia llama a la puerta del Reus, ese club centenario que aspira a escribir su leyenda.

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