Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

La sonrisa del Juvenil tras un año lleno de imprevistos

El conjunto trabaja para nutrir de jugadores a la Pobla y que luego lleguen al primer equipo Hasta 16 chicos de la plantilla son de primer y segundo año, en otras casi todos son de tercer

Iñaki Delaurens

Whatsapp
Los jugadores del Nàstic juvenil celebraron la permanencia en División de Honor en el vestuario. FOTO: TWITTER

Los jugadores del Nàstic juvenil celebraron la permanencia en División de Honor en el vestuario. FOTO: TWITTER

El Juvenil A del Nàstic seguirá un año más en División de Honor y ya van nueve seguidos, después que el fin de semana pasado certificará la permanencia con la victoria (2-1) ante el Sant Andreu en el anexo al Nou Estadi.

Su artífice ha sido Manel Cazorla, primer entrenador de las promesas: «Significa mucho para el Nàstic y la ciudad tener un equipo compitiendo en una categoría tan exigente. Es la mejor de todas, con rivales de la talla del Barça, el Espanyol, la Damm, el Cornellà o el Mallorca. Junto al grupo de Andalucía y Valencia, son los mejores de Europa. Se parece a la Segunda B ya que es la antesala al fútbol profesional».

Este año al conjunto grana le ha costado más de lo deseado atar su continuidad en el Grupo 3 de División de Honor. A finales de noviembre, el Nàstic estaba en la zona media alta, en una cómoda sexta plaza, pero entonces entró en una dinámica negra de resultados –10 jornadas sin ganar–, acompañada por lesiones que llegaron a dejar a Cazorla sin pivotes ni interiores en el centro del campo. «Se siguió compitiendo, y las derrotas eran por resultados cortos. Jugábamos antes rivales de entidad pero perdíamos por detalles », recuerda el preparador grana.

Un 0-5 en el campo del Sabadell permitió revertir la situación. Desde entonces, en cinco jornadas, el Nàstic ha vencido cuatro partidos y anotado 14 goles, lo que muestra el hambre y ganas de los chicos de evitar caer en descenso y volver a ganar.

Este curso, los jugadores del juvenil A han crecido futbolísticamente. Hasta 16 chavales de la plantilla son de primer y segundo año, mientras que en otros equipos la mayoría son de tercer. Sin ir más lejos, ante el Sant Andreu, sólo dos futbolistas del titular grana eran de tercer año, ante un once cuatribarrado con todos en su último año de juvenil.

Esto ha añadido dificultad en la misión de Cazorla de salvar la categoría. Por otro lado, también dibuja un futuro ilusionante con jugadores que la campaña próxima ya tendrán mucha más experiencia. Pese a ello, Cazorla se mantiene cauto: «Cada año hay sorpresas para bueno o para malo. Algunos jugadores que te han dado un rendimiento alto, el siguiente no lo es tanto, o al revés».

El objetivo del juvenil es nutrir de jugadores a la Pobla para que luego puedan llegar a la primera plantilla del Nàstic. Durante estos años, Cazorla ha coincidido con jugadores que han llegado al fútbol profesional como Jordi Calavera (Lugo), Fran Carbia y Alberto Benito (CF Reus), Eugeni Valderrama (Valencia Mestalla). El único que hay en el primer equipo es Álex López, que se formó las inferiores grana antes de salir a Barça y Reus.

Manel Cazorla hace hincapié en que el camino del futbolista no es recto y se puede torcer en cualquier momento: «Ya sea por una lesión, un entrenador que no confía en ti, que un grupo no cuaje, problemas económicos, etc. Hay muchos condicionantes para que no llegues a vivir del fútbol. Detrás de uno que triunfa, son muchos los que se quedan».

La violencia entre adultos, familiares o amigos, es un capitulo que ha resonado con fuerza las últimas semanas. En el Nàstic se intenta concienciar a los jugadores con charlas orientativas y si se encuentran con algún padre agresivo, caso poco habitual en la disciplina grana desvela Cazorla, también se intenta hablar con él.

La preparación académica es otro aspecto importantísimo. Algunos jugadores tienen unas expectativas altas y se quedan en eso. «Puedes no llegar a nada o retirarte con 22 años y te das cuenta que no has estudiado y no sabes que hacer con tu vida porque te lo has jugado todo a una carta. Desde el club insistimos en que los chavales estudien lo que les guste y estamos encima en los casos que sabemos que les cuesta más».

La temporada del Juvenil A concluye este fin de semana ante el Barça en la Ciutat Esportiva azulgrana. Manel Cazorla y su cuerpo técnico seguirá trabajando con el objetivo de establecer las bases para que en el futuro, en el Nàstic haya más jugadores de la cantera.

Temas

  • DEPORTES

Lea También