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Deportes El rival del Nàstic

Las Palmas, una plantilla de ensueño que vive una cruda realidad

Los canarios son un conjunto diseñado para ascender con una plantilla de ensueño, pero que a día de hoy está muy lejos de su objetivo

Juanfran Moreno

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Rubén Castro fue clave en la victoria de la primera vuelta de Las Palmas ante el Nàstic.  FOTO: cedida

Rubén Castro fue clave en la victoria de la primera vuelta de Las Palmas ante el Nàstic. FOTO: cedida

Rubén Castro, Rafa Mir, Chino Araujo, Fidel Chaves, Juan Cala, Martín Mantovani… Cualquiera que pronuncie estos nombres a la hora de repasar los componentes de un plantel podría pensar perfectamente que está analizando un equipo que milita en Primera División. La sorpresa llega cuando estos futbolistas juegan en Las Palmas, lo hacen en Segunda División y no están consiguiendo comandar la categoría de plata. 

Sin embargo, el fútbol nos recuerda temporada tras temporada que ni la historia de una entidad ni los nombres que presenta permiten confiar plenamente en alcanzar los objetivos marcados. Las Palmas era un conjunto diseñado para regresar a Primera División y a día de hoy lo tiene complicado, aunque no imposible. En estos momentos, el conjunto canario está a siete puntos del play off y a catorce del ascenso directo.

En todo caso, si la entidad amarilla se encuentra en esta situación es porque lo merece. Cierto es que armó un plantel de ensueño para Segunda, pero la paciencia no reinó en el proyecto. Fulminaron a su entrenador, Manolo Jiménez, a mediados de noviembre cuando el equipo marchaba quinto y de vez en cuando asomaba la cabeza por los puestos de ascenso directo. Una decisión difícil de entender porque ya se sabía que el técnico hispalense era un perfil de entrenador defensivo y porque en Segunda División nunca se sube sin sufrimiento. 

Con Paco Herrera en el banquillo, Las Palmas se intenta encontrar. No lo hace y consigue victorias como la última frente a Osasuna porque tiene talento de sobras para tumbar sin vértigo.  En todo caso, es un equipo irregular durante los 90 minutos, con lagunas mentales y que está muy lejos de alcanzar su techo. 

En fase ofensiva, Las Palmas es un equipo vertical, que busca robar en la fase de iniciación del rival y que suele arroparse en Fidel Chaves para generar desequilibrio. Arriba cuenta con Rubén Castro y Rafa Mir, dos arietes que no perdonan y que permiten generar una sensación de agobio y peligro en el área rival durante cada instante que pasa. 

Fase defensiva con lagunas

Pero los problemas del conjunto canario están en fase defensiva y no ofensiva. Es cierto que Paco Herrera les demanda que sea un equipo agresivo en la presión, pero lo cierto es que no han conseguido ser un equipo en defensa. No se juntan bien en bloque y en las transiciones se le suelen destapar carencias. Además, el hecho de tener sobre el verde a tres futbolistas diferenciales, pero poco trabajadores sin balón (Rafa Mir, Rubén Castro y Fidel Chaves) provoca que en muchas jugadas del partido queden en inferioridad. 

El Nàstic recibe a un plantel de ensueño, pero sabe que si enciende al Nou Estadi y roza las actuaciones que ha tenido en las últimas semanas como local, la victoria no solo no se puede descartar, sino que se puede intuir como más que probable.

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